El Greco (2007)

el-greco-posterDir. Yannis Smaragdis | 119 min. | Grecia – España

Intérpretes: Nick Ashdon (El Greco), Juan Diego Botto (Niño de Guevara), Laia Marull (Jerónima de las Cuevas), Lakis Lazopoulos (Nicolos), Dimitra Matsouka (Francesca), Sotiris Moustakas (Titiano), Giorgos Hristodoulou (Da Rimi), Dimitris Kalivokas (Chacon), Theo Alexander (Manousos)

Estreno en España: 21 de noviembre 2008

Desde que tengo uso de razón, El Greco, ese artista oscuro, de mirada lánguida, que porta en sus nombres todo su bagaje, el cretense impronunciable Domenikos Theotokopoulos, más un apodo formado por una palabra española y otra italiana, es nuestro, es nuestra joya, es nuestro místico y extraordinario pintor, encantador de serpientes, aún hoy como ayer. Supongo que nos lo apropiamos como los franceses hacen suyo a Picasso. Es así que el talento, la genialidad, no tienen fronteras ni pasaportes ni patrias nacionalistas, son universales sin duda.

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El mejor pintor griego de España

El cine y la pintura tienen una conexión umbilical de evolución artística. Siempre han ido irremediablemente de la mano, visto que aquél procede de la constante experimentación del pintor por plasmar una pintura en movimiento. Por lo tanto, una vez avanzado el desarrollado del arte cinético y óptico, el cine se convierte en un vehículo idóneo para mostrar los “misterios” de la creación artística. Tanto en tono documentalista, más teatralizado o poéticamente cinematográfico, muchos son los biopics o biografías cinematográficas que han reflejado la intimidad del artista ante su obra (Arte en fotogramas, Carlos Tejera). Desde la perspectiva del propio artista en la ejecución de su obra, caso de Jackson Pollock (Hans Namuth, 1951), o El misterio Picasso (Henri-Georges Clouzot, 1956, premio especial del jurado de Cannes), o en una línea similar la más reciente El sol del membrillo (Víctor Erice, 1992) con el pintor Antonio López García, pasando por la obra de Vincente Minnelli sobre Vincent Van Gogh, El loco del pelo rojo (1956), obra ésta última que dio como resultado una fusión muy interesante entre el propio concepto pictórico de Minnelli con el del pintor holandés. Más recientemente, se repiten de nuevo iconos de la pintura en la gran pantalla, Pollock (Ed Harris, 2000), Sobrevivir a Picasso con Anthony Hopkins, (James Ivory, 1996), sin que falte el atractivo destello de la luz holandesa, como la preciosista La joven de la perla (Peter Webber, 2003) sobre Johannes Vermeer, y la última obra del polémico pintor-cineasta Peter Greenaway acerca del genio de la pintura Rembrandt, La ronda de noche (2007), curiosa, diferente, greenawayniana pura y dura en su barroquismo, simbología y uso de metáforas visuales.

Claro que ninguno de estos trabajos, más cortos o más largos, han llegado nunca a ser lo que popularmente se considera un rompetaquillas, o sea, un Lo que el viento se llevó, o un Titanic o etcétera . Y eso es algo con lo que cualquier cineasta que se embarque en desestructurar y analizar la vida y obra de cualquier estrella de la pintura cuenta.

El cineasta griego Yanni Smaragdis ha presentado en las salas El Greco, con la aportación de subvenciones del entramado cultural griego y español, y ha entrado cámara en mano en el manierismo y evolución artística de nuestro Greco. Desde que tengo uso de razón, El Greco, ese artista oscuro, de mirada lánguida, que porta en sus nombres todo su bagaje, el cretense impronunciable Domenikos Theotokopoulos, más un apodo formado por una palabra española y otra italiana, es nuestro, es nuestra joya, es nuestro místico y extraordinario pintor, encantador de serpientes, aún hoy como ayer. Supongo que nos lo apropiamos como los franceses hacen suyo a Picasso. Es así que el talento, la genialidad, no tienen fronteras ni pasaportes ni patrias nacionalistas, son universales sin duda.

Víctor Erice en El sol del membrillo no solo atrapó el proceso de creación de un pintor realista como López, también, y no carente de gran importancia, capturó el entorno del pintor, sus preocupaciones estéticas, la atmósfera en la que respiraba, su relación social, su vida privada en definitiva.

greco-2La atmósfera es lo mejor trabajado (junto a la labor de los actores principales) por Smaragdis en una película bastante clasicista, aunque no carente de interés, inundada de miradas pasionales. Atmósfera sobre contrastes artísticos y sobre una época (siglo XVI) tan rica en el plano pictórico, ya sea en el oscuro siglo de Oro de Felipe II, ya la Italia Renacentista. Si bien el director cretense pasa al vuelo por la primara formación del pintor, en Creta, cuando ya contaba con cierto prestigio, así como por su etapa italiana posterior, donde obvia la estancia de Domenikos en Roma, y la influencia que la herencia de Miguel Ángel y Rafael dieron a su pintura. He aquí, pues, una de las mayores debilidades de la película, balancearse constantemente entre las profundidades de la renovación artística del griego (que hubiera requerido, para los que estamos interesados, un detallismo más puro y profundo en la obra pictórica y su proceso, esa comunión del artista con su trabajo y su entorno) y cierto folletinesco alarde sobre su vida privada, que poco interesa pues todo lo que queramos saber sobre él lo dicen sus cuadros. El cineasta ha plasmado con un estilo dramático y teatralizado (en ocasiones exagerado pero quizá conveniente) las situaciones sociales del pintor admirado y deseado en cuanto artista y por tanto en cuanto hombre también.

Este pintor de Dios, como gustaba la iglesia de llamarle por su general temática religiosa, llenaba su espacio de contrastes, y provocaba (en algunas almas) auténticas y sinuosas contradicciones de amor-odio. Es en este punto donde Smaragdis y la guionista Jackie Pavlenko han elegido centrar su mirada retrospectiva sobre El Greco, tomando como referencia y objetivo un determinado cuadro, importante lienzo que reposa en Washington: el retrato que el pintor realizó al cardenal y gran inquisidor Fernando Niño de Guevara, y con ello indagando en una relación (de tintes expresados en un tono claramente homosexual por parte del religioso) de acoso y derribo hacia el pintor en la definitiva y expresionista etapa española de su pintura, en su momento considerada excéntrica y marginal, algo que muestra la cinta bastante fielmente, a pesar de la libre adaptación realizada.

Y fiel es el parecido y porte físico del actor protagonista procedente del teatro, Nick Ashdon, que compone un personaje fuerte y creíble con mirada de miel. No menos logrado está su admirador-acosador, el cardenal al que da vida un esforzado y estupendo Juan Diego Botto, aunque de una apariencia más joven que el personaje real, quedando el entreacto en un lujoso duelo a dos manos, con la perdida de potencialidad actoral en las mujeres, muy floja y endeble en el caso de Laia Marull.

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El director realizó el trabajo por su admiración al pintor cretense, amor de compatriota que tan poéticamente expresa: nací en Heraklion, Creta, a 300 metros de la casa de El Greco. Viví bajo el mismo cielo que lo vio nacer, y me bautizaron en el mar en el que él nadó. Amé a las mismas cretenses que lo trajeron al mundo, y suspiré por la misma aventura más allá del mar que rodea a nuestra isla de Creta. Por lo que representó para nosotros como genio adoptado con cariño, los españoles acudimos a verla.

Se desliza en El Greco, en paralelo a la expresividad pictórica, el oscurantismo de la Inquisición, en una etapa en que devoraba como un monstruo insaciable todo conato de genialidad con el que se cruzaran sus mezquinos jueces. Pero no puedo dejarles, sin mencionar un vínculo importante en la composición de esa atmósfera oscura y rígida de una España sin colores, la música. Otra razón para verla es la banda sonora compuesta por Vangelis, otro griego genial, que discurre con una cadencia sugerente, entre acordes en sintonía con la dramática expresividad de una pintura sueño, manierista, impactante, oscura pero luminosa a un tiempo, haciendo pareja con la intencionalidad del cineasta y por la que entramos en comunión con el fantasma de este fascinante pintor.

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1 comentario

  1. […] a afrontar un nuevo biopic sobre la figura de un pintor, recién acabamos de dejar El Greco, y su medianillo éxito, malgré Vangelis, en las pantallas, actualmente disfrutado en DVD. Van […]

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