No tuvo propiamente una carrera destacada en el cine. Se hizo un rostro medianamente conocido en su madurez. Algunas películas acompañando a Eastwood en los 70, y roles secundarios en Batman y The Grifters fueron sus cartas de presentación ante las recientes generaciones. Pero con todo ello, le cupo un sola película en sus inicios para situarlo dentro del imaginario del séptimo arte. En Esplendor en la hierba, Elia Kazan lo convirtió en un patriarca al borde de la decadencia. Ace Stamper era el padre entusiasta pero conservador y torpemente vigilante mientras sus hijos convulsionaban casi anticipando al crack del 29. Nuevos tiempos a los que, esta maciza presencia, terminaba aceptando como vencedores.