Actores nominados al Oscar póstumamente

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Mucho se viene diciendo alrededor de la nominación de Heath Ledger por su papel de Joker, incluso antes de que la academia hiciera su anuncio oficial estge 22 de enero. Sin duda corre como favorito induscutido de la mayoría, aunque esto precisamente es lo que ha caracterizado aquellos casos en los que se considera a intérpretes fallecidos como candidatos a obtener la estatuilla dorada de Hollywood. Como otras tendencias de la academia esto viene de atrás. Son casos contados cierto, pero por lo general siempre tienden a interferir demasiado cuando se trata de elegir una actuación, que con todas las preferencias personales, podemos catalogar como la mejor.

Ese lado sentimental o extra cinematográfico fue el que hizo que James Dean recibiera dos nominaciones seguidas aunque ya no estuviera presente para celebrarlas. Esto ocurrió consecutivamente en 1955 y 1956 por sus papeles en Al este del paraíso y Gigante. Ambos roles fueron ciertamente notables pero no hubieran recibido tales menciones de no haberse gestado todo un mito alrededor del actor a poco tiempo de su muerte. En 1977 fue la única vez en que se concedió un oscar a un actor en estas circunstancias. Este fue para el estupendo Peter Finch por su extremo papel en Network. No era una figura precisamente popular pero su fallecimiento aconteció a pocas semanas de realizarse la ceremonia, cuando los elogios por su actuación todavía eran medidos de igual a igual con los de Robert De Niro y el prometedor (en ese entonces) Sylvester Stallone.

Mientras aguardamos por ver lo que sucederá con Ledger, y también por como estarán sus competidores (se habla bien de Josh Brolin a pesar de lo que dicen los emocionados por el bati hype), aquí los dejamos con parte de este escueta galería de interpretaciones de celebración póstuma:

James Dean por Al este del paraíso (1955)
Clásico papel de incomprendido que caracterizó a este actor de corta pero sustanciosa carrera. Una fábula sobre Caín y Abel en ese mundo campirano y de extraña ternura de John Steinbeck. Elian Kazan sacó a Dean lo mejor que podía del método. La rebeldía y el autismo encarnados indistinguiblemente.

James Dean por Gigante (1956)
Película intensa aunque menos personal que las otras dos de Dean. Aún así su actuación es un cierre memorable. Una película de largo aliento en la que el chico inconforme y berrinchudo se convertía de pronto en dueño de su propio destino, y no necesariamente para bien.

Spencer Tracy por ¿Adivina quién viene a cenar? (1967)
Lástima que este reconocimiento final al gran actor norteamericano llegó con un papel correcto pero lleno de una serie buenas intenciones políticas, sociales, y morales que lejos de parecer modernas, hoy lucen cansinas. Se trata de una buena actuación pero no roza ni de lejos lo mejor de Tracy.

Peter Finch por Network (1976)
Extraña radiografía de la televisión la que hace Sidney Lumet. Dentro de este circo de cálculos, rating, y expectativa general en prime time, aparecía la figura contestataria ese viejo conductor que se levantaba de la silla para cantar sus verdades. Pero no existe contingencia desaprovechable para los broadcasters. Esto lo aprende muy tarde nuestro héroe.

Ralph Richardson por Greystoke (1984)
Otro reconocimento tardío. El veterano Richardson terminaba su carrera asumiendo actitud de dignidad en esta entrañable versión seria de las aventuras de Tarzan. Allí era el patriarca que recibía en sus brazos a su nieto de extraños modales.

Massimo Troisi por El cartero (1995)
Película sentimental y oscarizable por donde las haya. Esta historia debería haber pasado totalmente inadvertida de no ser por los poemas de Neruda y su querido protagonista. Troisi luce más opaco que nunca acá aún así lo tuvimos en el oscar. ¿Qué raro no?

Heath Ledger por The Dark Knight (2008)
Papel que excesivo y grotesco como lo manda la caricatura. Ledger saca adelante a un Joker con una megalomanía no antes vista. Su sueño no es solo albortar a las autoridades o a su archirival, el mismo sueña en convertirse en líder de una cruzada final contra el orden establecido. Un fundamentalista de comic.

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3 comentarios

  1. 27 de enero de 2009 at 23:48 — Responder

    Bueno el artículo pero tienes un error.

    Spencer Tracy no tuvo un tardío reconocimiento, en los 30’s ya se había llevado 2 oscares seguidos, lo que solo igualó Tom Hanks en los 90’s.

    Por ese motivo es que era conocido como “El Principe de los Actores.”

    El Buho

  2. Jorge Esponda
    28 de enero de 2009 at 12:11 — Responder

    Cierto, en todo caso vendría a ser “el reconocimiento final”, lo estamos corrigiendo

  3. Ana Flores
    18 de febrero de 2009 at 15:24 — Responder

    Bueno lo cierto es que si de verdad entiendes de interpreteción, y comparas con otros que se lo llevaron injustamente estando vivitos y coleando, te deas cuenta de que éstos merecen el oscar mucho más. La pena de que mueran tan buenos actores, es que, entre los que quedan, a veces se premia al menos malo, porque el mejor (este año Heath Ledger) ya no esta.

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