La teta asustadaMientras aguardamos por el estreno comercial en Perú para este jueves 12, siguen apareciendo más comentarios sobre La teta asustada en España, donde va por su tercera semana en cartelera concitando la atención de críticos y aficionados. El Nº 21 de Cahiers du Cinéma en español incluye una crítica de Carlos Reviriego a la cinta de Claudia Llosa (que esperamos conseguir), en tanto este crítico formula en El Cultural un interesante paralelo entre La teta asustada y Vals con Bashir, “dos filmes que abordan conflictos muy distintos, el peruano y el israelí, desde la perspectiva de la memoria de quienes los sufrieron”.

La revista Fotogramas la ubica entre sus cinco favoritas de la semana y le otorga cuatro estrellas:

Claudia Llosa cuenta esta historia contemporánea, ambientada en un barrio emergente de la ciudad de Lima, con la delicadeza del trazo de una flor, tratando con todo cuidado a su protagonista, dejándola crecer en un contexto en el que la vida cotidiana está llena de bodas y festejos, piscinas improvisadas y amigos inesperados.

El crítico Quim Casas de la revista de cine Dirigido por… interpreta la indefinición de la historia como una virtud:

El film divaga, en definitiva, siendo curioso pero no completo, yendo de un lado a otro, dándose golpes consigo mismo, mostrando una tensión sin tensar la cuerda, haciendo de la indefinición también un estilo propio y logrando, y esa es una de las cosas más interesantes del trabajo de Claudia Llosa, explicar cosas varias de una cultura ancestral sin que tengamos nunca la sensación de estar ante un tratado cinematográfico de etnografía folclórica o arqueología cultural.

El diario El Mundo la califica como “fábula terapéutica” y resalta los silencios de Magaly Solier:

La teta asustada construye un pintoresco retablo, de apariencia hiperrealista y antropológica y destellos líricos, en torno a los esfuerzos de la protagonista por dar sepultura a su madre y por redimirse ella de ese estigma paralizante. Repleta de imágenes poderosas que ilustran una reconocible mezcla de lo ancestral y lo contemporáneo y de otras sobrecogedoramente inquietantes, el filme se articula cadenciosamente sobre la belleza callada de Magaly Solier, ingrediente esencial de esta sugerente y estrafalaria metáfora de la dignificación.

Para el diario ABC, estamos ante una historia digna del realismo mágico latinoamericano pero contada de manera asequible:

La película describe, en palabras de su directora Claudia Llosa, el viaje del miedo a la libertad de Fausta. Y, fiel a la norma del realismo mágico, contrapone dos estratos de cultura diferentes: la de origen campesino, pobre pero entre cuyas posesiones se cuenta el mantenimiento de una tradición apegada a la tierra, y la cultura urbana de la burguesa que emplea a Fausta en su casa y que acaba aprovechándose de uno de sus talentos naturales. Así, sin que lo mágico haga perder nunca de vista el realismo más duro, se engarza el trayecto terapeútico de la humilde Fausta, a la que Magaly Solier sabe llenar de silenciosa dignidad.

En La Vanguardia, diario barcelonés, se advierte al espectador sobre la recarga de simbolismos:

Se puede decir que ‘La teta asustada’ llega cargada de símbolos, enriquecida por ellos y, también, en ciertos momentos, los menos, aplastada por esos mismos símbolos. Trabajada con esmero, pulida en sus mínimos detalles, ‘La teta asustada’ fue reconocida en la pasada Berlinale con el Oso de Oro. Un gran premio para una obra arriesgada, que exige un cierta voluntad de participación para entrar en su rico juego de significados. La recompensa vale la pena.

El programa El Séptimo Vicio de Radio Nacional de España, conducido por Javier Tolentino, ve a Fausta como un personaje salido de un film de Naomi Kawase:

El personaje de Fausta (de nuevo Magaly Solier, como en Madeinusa) me recuerda de alguna manera a la japonesa Naomi Kawase, una vida en la oscuridad y en la muerte, en un bosque de luto y mientras la sociedad peruana o japonesa las rodean de familia, fiestas populares y de música. Drama y placer. La vida sigue que diría otro, Emir Kusturica, por ejemplo. Los tumores que genera o que pueden generar los hijos de las mujeres violadas pueden ser tal y como lo dibuja Claudia: quistes o tubérculos que de alguna manera encuentran la manera de salir.