La escafandra y la mariposa (2007)

le_scaphandre_et_le_papillon posterLa scaphandre et le papillon
Dir. Julian Schnabel | 112 min. | Francia – EE.UU.

Intérpretes: Mathieu Amalric (Jean-Do), Emmanuelle Seigner (Céline), Marie-Josée Croze (Henriette Roi), Anne Consigny (Claude), Patrick Chesnais (Doctor Lepage), Niels Arestrup (Roussin), Olatz López Garmendia (Marie Lopez), Jean-Pierre Cassel (Padre Lucien), Marina Hands (Joséphine), Max von Sydow (Papinou)

Estreno en el Perú: 12 de marzo de 2009

La breve presencia de Julian Schnabel en el cine ha sido marcada, que duda cabe, por el prestigio ganado como artista plástico. Desde su inicio, el snobismo detrás del autor, le dieron una publicidad excesiva dentro de los círculos independientes. A pesar de esa consideración me resulta agradable ver a La escafandra y la mariposa (no el llanto como la titulan por acá) como la mejor cinta que ha realizado. Inspirada en el libro autobiográfico de Jean Dominique Bauby, la película se extiende por la experiencia que vivió este periodista, editor de la revista ELLE, tras sufrir el llamado “síndrome de cautiverio”, una parálisis total de cuerpo a pesar del estado conciente en el cual se conserva la víctima.

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La breve presencia de Julian Schnabel en el cine ha sido marcada, que duda cabe, por el prestigio ganado como artista plástico. Desde su inicio, el snobismo detrás del autor, le dieron una publicidad excesiva dentro de los círculos independientes. Y como no podía defraudar a esas expectativas, el creador se decidió por las letras grandes: biografías de artistas incomprendidos que no solo se convierten en intencionados certificados de la era, genio y rebeldía de estos, sino que también sirvieron para como bocetos del esperado traspaso de su trabajo pictórico a la imagen en movimiento. Fue de esa forma que debutó con Basquiat, una cinta discreta, pero que conserva muchos apasionados defensores.

En verdad lo interesante de aquella visión del conflictuado artista en plena era de la industrialización y el marketing arrollador no eran los postizos instantes arty con el cielo convertido en recurrente sueño marino y libertario, sino el acercamiento a la rutinaria vida diaria de esta élite entre exposiciones y exposiciones (tal vez el único y sincero aporte que nos a brindado el cineasta Schnabel con mucho conocimiento de causa). Por ello no es de extrañar que cuando se inmiscuyó en una biografía como la del mucho más distante escritor cubano Reynaldo Arenas, en Antes que anochezca, el resultado haya sido acumulativo, disperso, fallido.

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Con esa corta obra, muy favorecida por el apoyo de actores y artistas de primer nivel, Schnabel bien se pudo haber dado por satisfecho, pero luego de algunos años se ha animado por una ronda más y con un proyecto todavía más resbaladizo. A pesar de esa consideración me resulta agradable ver a La escafandra y la mariposa (no el llanto como la titulan por acá) como la mejor cinta que ha realizado. Inspirada en el libro autobiográfico de Jean Dominique Bauby, la película se extiende por la experiencia que vivió este periodista, editor de la revista ELLE, tras sufrir el llamado “síndrome de cautiverio”, una parálisis total de cuerpo a pesar del estado conciente en el cual se conserva la víctima.

Basta con esa premisa para imaginarse una película depresiva o peor aún de esas lecciones motivadoras que inundan las programaciones televisivas y que por supuesto son el gancho de venta de muchos libros de este corte. Pero el camino peligroso que recorre Schnabel toma un giro menos obvio, al menos en gran parte. Durante los primeros momentos de la película la presentación del caso clínico se torna insólita. La cámara asume la subjetividad del propio Bauby. El desconcierto del personaje es el nuestro mientras recibimos la escasa información que nos proporcionan esas figuras que se apresuran delante de la mirada dominante que poco a poco comienza a reconocerlo todo como si se tratase de un recién nacido al cual le es presentada una realidad, unos padres de los cuales valerse, y un nuevo alfabeto para comunicarse. Esta primera parte es la mejor del film. El rigor y limitación del espacio otorgan a la película una suspensión o paradójico distanciamiento. Es una mirada personal de inicial confusión e inquietud pero que a la vez se convierte poco a poco en refugio para la reflexión.

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En un primer momento esta propuesta, no poco radical, me trajo a la mente a Johnny tomó si fusil, aquella interesante y oscura película que dirigiera Dalton Trumbo a comienzos de los ’70. Ahí podíamos ver una narración sostenida en un protagonista despojado de la comunicación, encerrado totalmente en una prisión de carne y hueso de la cual solo permanecían su humanidad y sus pensamientos como único rasgo de identidad. Pero la historia de Bauby o Jean-Do (interpretado sobretodo en voz por Mathieu Amalric), es menos asfixiante. Tal y como lo expresa bien el título original, esta es la historia de cómo este hombre al borde, elabora una forma de trascender de esa armadura o claustro físico aunque sea transformado en otra cosa. Una particular metamorfosis de la cual va reconociendo poco a poco las fases.

Ese mundo alternativo de recuerdos, sueños y pesadillas se va confundiendo con la observación o los tópicos de la representación melodramática a los que tiende la película tras el interesante inicio. Por primera vez veo que los esfuerzos por resultar visualmente impactante le añaden atractivo a una película de su director. La cinta capta por tramos una especie de naturaleza alucinatoria de ese estado de vigilia perpetua en el cual Jean-do recibe experiencia vitales culminantes, y entrega de si mismo algo que se encuentra más allá de fáciles gestos de optimismo o de triunfo ante cada aparente progreso en su condición, o en su relación con los suyos. Menos convincente resulta la observación desde afuera, cuando la cámara se posa delante de él o a su lado para contemplar las escenas al uso con palmadas de ánimo y diagnósticos, ni que decir de la escena de celos que protagoniza la abnegada (falsamente según se sabe) madre de sus hijos interpretada por Emmanuelle Seigner, o las conversaciones con su padre (Max von Sydow). Esos notorios convencionalismos y redundancias de la mitad para adelante nos dejan menos impresionados, pero con ellos le podemos reconocer al esforzado Julian, que ahora sí pinta como un verdadero cineasta.

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9 comentarios

  1. Herbert
    23 de marzo de 2009 at 11:18 — Responder

    2 años después… increíble! esta película se estrenó en Buenos Aires hace aproximadamente un año…
    un “saludo fuerte” a nuestros distribuidores, me voy corriendo a ver “Hotel para perros”

  2. Alberto_
    23 de marzo de 2009 at 11:34 — Responder

    A mi me gusto mucho esta pelicula, la vi en DVD el año pasado y la volvi a ver en el cine este año. Escribo porque hay un detalle interesante dentro de la pelicula y es que tiene un pequeño homenaje a los 400 Golpes de Truffaut, es justo en la escena en la que el personaje recorre la ciudad en su carro a buscar a sus hijos, esa escena es muy parecida al inicio de la pelicula de Truffaut

    http://www.youtube.com/watch?v=dAVOnIVrHfo

  3. Jorge Esponda
    23 de marzo de 2009 at 11:49 — Responder

    Ese es el detalle con esta película, son estos momentos-homenaje o cita, los que me convencen menos. Es esa tendencia complaciente de Schnabel por hacer guiños al supuesto “gran arte” que lo nutre. Cuando controla esa tendencia de “imágen publicitaria”, el asunto mejora. Creo que con el idioma que escuchamos toda la película bastaba y no llegar a aludir de esa forma a la tradición o mitología francesa

  4. felix
    23 de marzo de 2009 at 16:11 — Responder

    Para mi la mejor pel´cula que e visrto el año pasado, me dejó satisfechoclaro que la vi en dvd y me da mucho asombro que recien la hayan estrenado por estos lares. que atrasados que estamos,

  5. 24 de marzo de 2009 at 3:05 — Responder

    Bueno, considerando q yo tengo esto en dvd desde… uff~~
    me encanto la cinematografia O.O y como se veia en el PoV de Jean Dominique. Esa escena… del ojo. xD

  6. Alberto_
    24 de marzo de 2009 at 11:26 — Responder

    Lo que mas me apena es que de esta semana no pasa, parece que no fue mucha gente a verla la primera semana y ahora solo tiene una funcion en el Alcazar, lo cual es una lastima, recuerdo que el año pasado tuvieron el mismo final peliculas como Luces del Atardecer y el Clavel Negro.

    Con respecto al guiño de los 400 golpes. A mi me gusto esa escena las dos veces que la vi porque apesar de ser un homenaje, no siento que la escena sea forzada o exesiba, en mi punto de vista, creo que calza bien en ese momento de la historia

  7. felix
    24 de marzo de 2009 at 11:40 — Responder

    Hace dos o tres semanas que se estrenó esta película aquí en Perú y me di con la sorpresa de mi vida,ya que esta película yo la vi hace más de un año atrás incluso la e puesto como la mejor película que e visto en el 2007, junto con Petróleo sangriento, no country for old men, The dark night y Atonement; sin duda las cinco mejores que vi el 2007 ,y bueno me doy con la sorpresa que la película se estrena recién por acá y para colmo lo que más me sorprende es que al público no le interesa que pena realmente ver qe se interesen más por películas como sí señor o mejor no las menciono a las otras, pero en fin ojalá cambie esto de las películas sobre todo los distribuidores que las estrenen en su momento porque al parecer la película ya la vieron muchos pñor eso que ya no interesa , quiero creer que es por eso que no tiene la acogida que se merece,
    Bueno pasando comentar la película ya como película impresionante, es estupenda la fotografía es espectacular yel guión es muy bueno, me encantó bien merecido el globo de oro que le dieron a mejor direcciín porque la dirección de Julian Schnabel es estupenda sin duda un director exelente que tiene films comoantez que anochezca con Bardem me parece ganadora de un festivaltabn. así como esta peli que ganó en cannes hace como 2 años increíble realmente que recién se estrene por nuestros cines.
    Saludos y disculpas por la ortografía chau.

  8. 24 de marzo de 2009 at 15:51 — Responder

    No lo puedo creer!¡ Y yo que pensaba que a México era el último lugar a donde llegaban los filmes no-hollywoodenses (porque los hollywoodenses siempre están acá acaparando nuestras salas de cine)

    La “Escafandra y la mariposa” me encantó; mucho más qu “Antes que anochezca”. Todo en ella me gustó: la puesta en escena, las actuaciones, la banda sonora, la estupenda fotografía; pero sobre todo, que se aleja de esas propuestas harto edificantes y sensibleras habituales en filmes de este tipo… ah y Mathieu Amalric quien, para mi, tiene una estupenda actuación.

  9. 29 de marzo de 2009 at 21:26 — Responder

    tengo muchas ganas de verla, pues yo lei el libro hace muchos años y de veras me estremecio.

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