wrestler-posterThe Wrestler
Dir. Darren Aronofsky | 111 min | EEUU – Francia

Intérpretes: Mickey Rourke (Randy ‘The Ram’ Robinson), Marisa Tomei (Cassidy), Evan Rachel Wood (Stephanie), Mark Margolis (Lenny), Todd Barry (Wayne), Wass Stevens (Nick Volpe), Judah Friedlander (Scott Brumberg), Ernest Miller (The Ayatollah), Dylan Keith Summers (Necro Butcher), Tommy Farra (Tommy Rotten), Mike Miller (Lex Lethal)

Estreno en España: 20 de febrero de 2009
Estreno en Perú: 21 de mayo de 2009

Mickey Rourke, he ahí un actor curioso, un alma libre que ha hecho lo que le ha dado la real gana. Aunque las consecuencias de sus excesos físicos son evidentes, no parece que eso le importara demasiado a un bon vivant que con el mínimo esfuerzo enchufa su gran talento a la cámara. Algo que sabía muy bien Darren Aronofsky, el niño mimado del Indiewood. Queriendo volver a las dunas de Requiem por un sueño (2000) este director que no comulga con la vía adocenada de las productoras de su país ha vuelto a convertirse en delicia de los críticos por su estremecedora visión del derrotado luchador Randy The Ram en The Wrestler, ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia 2008, además de dos Globos de Oro, al Mejor Actor para Rourke y Mejor Canción Original compuesto para el film por el Boss, Bruce Springsteen, y sumando dos nominaciones a los Oscar, de nuevo a Mejor Actor y el de Mejor Actriz para Marisa Tomei.

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Un trozo de carne podrida

Mickey Rourke, he ahí un actor curioso, un alma libre que ha hecho lo que le ha dado la real gana. Aunque las consecuencias de sus excesos físicos son evidentes, no parece que eso le importara demasiado a un bon vivant que con el mínimo esfuerzo enchufa su gran talento a la cámara. Algo que sabía muy bien Darren Aronofsky, el niño mimado del Indiewood. Queriendo volver a las dunas de Requiem por un sueño (2000) este director que no comulga con la vía adocenada de las productoras de su país ha vuelto a convertirse en delicia de los críticos por su estremecedora visión del derrotado luchador Randy The Ram en The Wrestler, ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia 2008, además de dos Globos de Oro, al Mejor Actor para Rourke y Mejor Canción Original compuesto para el film por el Boss, Bruce Springsteen, y sumando dos nominaciones a los Oscar, de nuevo a Mejor Actor y el de Mejor Actriz para Marisa Tomei. Ni en sueños se lo imaginó Aronofsky, y mucho menos Rourke, aunque ya venía resucitando de a poquito con Robert Rodríguez o Tony Scott en la última década.

wrestler-2De lo que estamos seguros es que nada es gratis, y a pesar del enorme talento del actor olvidado, el realizador de Brooklyn le debió sacar los higadillos a Mickey, pues éste ha jurado no volver a trabajar con él. Pero, ¿quién mejor que alguien un poco loser, de rostro devastado por la cirugía, de voz rota, músculos inflados (en esta ocasión debió subir 16 kilos en masa muscular para la película), y caminado por la tensa cuerda de su carrera cinematográfica podría haber interpretado a tal pobre diablo, representación de la llamada basura blanca “White trash” norteamericano? .¿Quién mejor que Mickey Rourke?, puntualizando que no es exactamente un derrotado wasp.

Usando de un estilo muy documental a base de cámara al hombre, y planos que siguen por detrás al personaje, Aronofsky retrata a la perfección lo que subyace debajo y a los lados de un deporte que los viejos europeos (y otros continentes) no comprendemos, la lucha libre por la que yanquis de todo pelaje sienten tanta pasión fanática. Al margen del lucrativo negocio del monopolio de la WWE, a quien representa The Wrestler es a aquellos residuos que en su día fueron leyendas admiradas por niños y adolescentes, y sin poder dejarlo, hoy siguen actuando, a pesar de su desgaste, por cuatro perras y unos centenares de aplausos. Gloria marchita, apunta el realizador.

Trabajando una plasticidad emocional extraordinaria, Rourke/Randy el Carnero guiado por el realizador, aunque con mucha improvisación según declaraciones, destapa, una vez más, esa Norteamérica bastarda en la que no hay salida, ni futuro, ni escape por ninguna dirección. En la que sus víctimas sobreviven a base de una farmacia ambulante, alcohol y realidades alejadas del “have a nice day”, viviendo en caravanas, sin familia, sin amor, personas que no importan a nadie, ni aparecen en las estadísticas de la gran America. Estamos ante un filme crudo y realista, sin asidero para la esperanza, porque en la vida real no existen los héroes unidimensionales.

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Descubrimos, también, el sorprendente compañerismo que subyace en el backstage de un espectáculo que prima el teatro de la violencia entre rivales. Nos sorprende, me repito, la manera en que el cineasta mira sin resultar panfletario, en camino paralelo a Michael Moore, pero alejado de todo histrionismo.

Los personajes femeninos dan el complemento perfecto de remarcable hondura, tanto la hija interpretada por Evan Rachel Wood, como la stripper, el asidero sentimental de Randy, exquisitamente delineada por Marisa Tomei. Estos secundarios, en perfecta armonía con el desafío actoral de Rourke y la puesta en escena de Darren Aronofsky hacen de The Wrestler una notable obra benemérita grave y amarga, pero verdadera.