Siguiendo el ciclo de conversatorios que estamos desarrollando en conjunto con el Centro Cultural Peruano Británico y el blog Páginas del diario de Satán hoy toca hablar del cine latinoamericano. Para esto tendremos como invitadas a Natalia Ames, presidenta de la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica, y Enid Campos, productora de cine, el moderador será Ricardo Bedoya. Como siempre la cita es en la sede del centro cultural Británico (Jr. Bellavista 531, Miraflores) Todo empieza a las 7:30 pm.

¿Y de qué vamos a hablar? Pues del cine latinoamericano que de por sí es de complicada definición. Tiene que ver con el cine que se hace en nuestro continente pero no supone un estilo determinado, un tipo de cine particular. Quizás en los años sesenta, con el auge del llamado Nuevo cine latinoamericano se logró un estilo de cine más cercano al de autor, con espíritu social y político. Sin embargo esa corriente no sirve para fijar referencias respecto del cine que actualmente se está haciendo. En ese sentido ¿Es válido hablar de un cine latinoamericano?

Una forma de medir el nivel del cine latinoamericano es a través de los premios y reconocimientos en festivales internacionales, desde esa perspectiva la cosecha reciente fue buena para la producción latinoamericana, con Luz silenciosa, de Reygadas, como principal estandarte. Pero históricamente la presencia de películas latinoamericanas en los circuitos internacionales ha sido escasa lo que responde a la realidad de una cinematografía en desarrollo. ¿Qué podemos esperar del futuro? ¿Cuál es la labor de los festivales enfocados en este cine? En el caso peruano: ¿La teta asustada marca una tendencia positiva?

En nuestro continente son pocos países los que han dado a luz industrias cinematográficas fuertes y con producción permanente: México, Argentina, Brasil. Recién en los últimos años otros países van poniéndose en forma, pero existen realidades inocultables como la peruana que por momentos lanza 3 películas al año o el caso extremo de Paraguay donde Hamaca Paraguaya fue la primera producción en 30 años. ¿Cómo impacta la falta de producción constante en la formación de un cine con identidad propia? ¿Cuál es el papel del Estado y la legislación para apoyar esta industria cultural? ¿Cómo crear un mercado propicio –mas allá de los festivales- para la producción latinoamericana? ¿Los fondos de fomento de cine, especialmente los europeos, sesgan o determinan la identidad de los cines de la región?

Por último hay que ver el papel que cumple en nuestro país el Festival de Cine de Lima, gracias al cual se puede ver desde hace más de una década cine latinoamericano en nuestro país. Pasaremos revista a las películas en competencia y a las secciones que traen novedades de nuestra región. Nos vemos más tarde.