Justo cuando su figura ha perdido fuerza taquillera reiteradamente en los últimos años, Nicole Kidman ha decidido producir sus propias películas, con su joven empresa Blossom Films. Uno de sus primeros trabajos, por el que precisamente rompió su compromiso con la nueva película de Woody Allen, es Rabbit Hole, un intenso drama en el que un matrimonio, interpretado por la estrella y Aaron Eckhart -el recordado Dos Caras de The Dark Knight-, afronta la repentina muerte de su hijo en un accidente.

Se trata de la adaptación de la obra homónima del dramaturgo David Lindsay-Abaire, ganadora del Premio Pulitzer, cuya dirección ha sido asumida por un referente del cine independiente, John Cameron Mitchell, el realizador de Hedwig and the Angry Inch y Shortbus. Ciertamente, la producción está alejada de los estándares de Hollywood con los que Kidman ha estado más familiarizada, con un presupuesto que no llegaba a los diez millones de dólares al realizarse en junio pasado el rodaje, que concluyó en cuatro semanas exactas. El reparto lo complementan Dianne Wiest, Sandra Oh y Tammy Blanchard, y el estreno está previsto para el año 2010.

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(Vía Las horas perdidas)