2 (2009), de Eduardo Quispe

2 (2009), de Eduardo QuispeLa cámara movediza, trémula, se introduce en la acción casual, graba espacios, detalles de rostros, ambientes bulliciosos que zumban el oído, exteriores de día, de noche, con luces de neón que difuminan la imagen, cuartos sombríos y pequeños, cuartos amplios y luminosos, pero todo con el orden del desorden intencional. Empero, ¿a dónde nos lleva esta (des)ordenación? A decir del propio Eduardo Quispe, “a hacer las películas que quisiera ver”, dejando entender en su seguido discurso su admiración por La celebración, Los idiotas y los conceptos del Dogma 95 danés. Los mínimos presupuestos que maneja inclinan su predilección a ese movimiento noventero, que prescindió de artificios técnicos “contaminantes” (como luces, trípodes, efectos especiales, etc.), convenciones de géneros y acciones superficiales en aras de un cine “puro”.

Por nuestra parte, anotamos que 2 es disforzada en su trasgresión, sabe más qué no quiere ser que lo que quiere ser. Se le ha prestado mucha mayor atención a la forma que al fondo y eso se nota en lo poco interesante de la premisa de dos solos a quienes se les encuadra de varios ángulos como examinándolos en sus estados de ánimo o en cada circunstancia que les toque frente a la cámara, apelando a una naturalidad manipulada, que en vez de solaparse, resalta por la intrascendencia de la acción. Se posa en la nada, lo que resulta contraproducente.

2, de Eduardo Quispe

El anunciado encuentro de los chicos queda en manifiesto desde que se hace el paralelismo de sus cotidianeidades, cual filme romántico-melancólico o video musical de balada, pero en clave austera, desprovisto de encanto, principalmente porque los protagonistas no permiten complicidad, pues nunca se les define ni se les sensibiliza, cuales penantes, sólo andan. La secuencia del teléfono, donde comparten por primera vez locación y hacen explícito sus estados solitarios no basta aunque es la mejor lograda.

No exageremos que estamos ante una experiencia sensorial incomprendida, la alternancia de la ciudad con las secuencias grupales valen como juego técnico, mientras contextualiza Lima, poetiza sobre el amor con analogías de palomas, gatos y gallinazos que pasan desapercibidas, pues se pierden en plano general. ¿Qué se pretende con tantos chispazos urbanos? ¿Darle protagonismo al espacio? Más va por lo dicho al inicio del párrafo.

Quitémosle los malabares de la cámara, descascarémosla y pensemos en lo que queda: dos chicos que en propias divagaciones coinciden sus soledades, hablan lo que tienen en las puntas de sus lenguas: una conversación aburrida, no justificada por la improvisación de parlamentos. Queda la impresión de haberse dado mucha preponderancia al instinto, a la ejecución inmediata de la idea recién fluida.

Por otro, la fidelización a lo cotidiano, a la que Quispe corresponde, es un arma con peligroso doble filo que requiere consecuencia de su función para no cortarse en el intento de asirla. Es sólo un estilo de representación del tempo, no una doctrina de filmación que condiciona las acciones. Él y Ella no hacen nada, sólo esperar hasta que Quispe los haga conversar.

2 de Eduardo Quispe

La película tiene más por mostrar que por decir, lo que termina siendo un negativa a la funcionalidad de un comunicador. Ya sea el cine rico o pobre siempre debe decir más de lo que aparenta.

Lo más atendible de 2 es su sistema de producción, una manera que puede marcar una pauta en el quehacer cinematográfico del futuro, que permite libertad absoluta a los artesanos. Se sacrifica el ritual de filmar en 35mm en pos de dar paso a la proliferación de títulos en un formato infinitamente más barato y que demanda diferente encodificación que la fotografía fílmica; sedimentarla es la tarea presente para consolidar su presencia. Con esta modalidad, los cineastas no dependerán de la voluntad de un jurado para hacerse de un dinero venido de premios muy competitivos, ni habrá manos detrás (productores) que tijereteen o hagan sugerencias molestas. Con los S/.80 que costó 2, Eduardo Quispe demuestra que para ‘hacer’ sólo falta voluntad de acción. Lo que sí logra 2 es contagiar ese ímpetu para seguirle el turno de grabación.

Extra: Lean también un interesante comentario del director sobre los dilemas del cine peruano.

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8 comentarios

  1. 9 de febrero de 2010 at 8:17 — Responder

    bien por el último párrafo, no hay nada mejor que terminar de ver una película con motivación para crear, así la hayas odiado o amado.

  2. Miguel V.
    9 de febrero de 2010 at 12:06 — Responder

    Eduardo dijo: “Esto es un llamado a las armas: si después de verla, al menos una persona coge su cámara y hace una película con lo que tiene, me sentiré satisfecho”

    Por otro lado la película no fue aburrida para nada, no se que esperaba el critico, pero estuvo bastante entretenida y uno se identificaba con las cosas que le pasaban a los muchachos. No era una historia para seguir, ni un drama o comedia y al leer lo que planteaba el director, en un post sobre la pelicula, publicada en este mismo sitio, creo que es de esperar lo que ibamos a ver.

  3. Paulo
    9 de febrero de 2010 at 12:57 — Responder

    Una apreciación sobre “2” apadrina este espacio:

    http://bandaaparte-cine.blogspot.com/

  4. Letargo
    11 de febrero de 2010 at 12:44 — Responder

    Me gusta el llamado a la acciòn, es una actitud bastante punk, pero menos anarqista. Hay 2 cometanrios interesantes sobre ello, uno es del mismo Quispe.

    La película dice “con apoyo de cinencuentro”..en que se basó ese apoyo??

    http://zh-cn.facebook.com/notes/proyecto-lado-b/cine-peruano-cine-punk-cine-con-punche/289096972342

    http://cinestesiaperu.blogspot.com/2010/02/quien-mas-quiere-jugar-hacer-peliculas.html

  5. Carlos F
    11 de febrero de 2010 at 13:34 — Responder

    Yo podría decir que no hay “nada” en la crítica. Todo se basa en asuntos de criterio academicos, asuntos de gusto, no hay un interes real en ver una pelicula que sea distinta a las que se hacen, se ve que el CRITICO no supo que decir ante algo para lo que no estaba preparado y solo hablo de si esta pelicula no esta a la altura de lo que quizo ver. mas pertura no estaria mal.
    yo vi la película y la verdad me sorprendio.creo que hace falta mas cineastas que hagan las cosas con intenciones que van mas alla de llenar butacas, satisfacer productores o ganar premios.

  6. 11 de febrero de 2010 at 13:58 — Responder

    Definitivamente un campeón en las suposiciones, señor Carlos de apelido F. ¿Que no me guste 2 significa que siempre quiero ver más de lo mismo? En el comentario me centro en lo que creo es su principal defecto: su trasgresión desordenada, no querer ser una cosa más que ser algo, o sea un producto de lo traviesa incorreción.
    Sabía de la película y sus características, así que no hable, señor F, como si supiera de quien le escribe, por favorcito.
    Por su sola condición “rebelde” no merece los aplausos, sabemos todos que hay más.
    Bienvenida sea la apertura a la originalidad, desde acá la defendemos y queremos.

  7. Carlos F
    11 de febrero de 2010 at 17:20 — Responder

    aja al CRITICO no le gusta que le critiquen pero si criticar. lo digo porque leyendo su CRITICA y viendo la pelicula y leyendo lo que escribio Quispe sobre 2, pues me parece incoherente lo que escribe ud. a eso me referia con que tenga mas apertura. su respuesta me responde sobre su estilo de CRITICA. gracias

  8. […] requerimientos técnicos que usamos, sólo el casting es un escollo, pero ni tanto; por ejemplo, en “2” necesitaba una actriz y ninguna de mis amigas estaba disponible. Entonces, empecé a buscar por Hi5 […]

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