Ajami (2009)

Ajami

Colisión

Al parecer una tierra tan conflictiva como es Israel es más que capaz, quizá debido a ese mismo crisol de conflictividades étnicas y religiosas, económicas y culturales, de producir un cine que acapara premios en cuanto festival se presenta, además de hacerse con nominaciones a los Oscar para competir como película de habla no inglesa casi todos los años. No lo consiguió la exquisita “La banda nos visita”, 2007, del cineasta israelí Eran Kolirin porque el idioma utilizado era el inglés, en su lugar le sustituyó otra estupenda visión de un conflicto interminable, “Beaufort”, que además le reportó el Oso de Plata a su director, Joseph Cedar, en el Festival de Berlín de ese año.

Si “Beaufort” nos introducía en el interior de la disyuntiva de unos soldados israelíes acotados en una base militar antes de la retirada del Líbano, otra anterior, igualmente nominada a los Oscar 2005, “Paradise Now”, de Hany Abu-Assad, se movía dentro del punto de vista palestino. En esta revista os hemos invitado a degustar maravillas, joyas como “Los limoneros” y “Vals con Bashir” (igualmente nominada en 2008), más ejemplos premiados sobre esta zona en conflicto. Y no puedo acabar esta introducción sin nombrar al experimentado cineasta israelí Amos Gitaï. Su éxito produce envidias, su renombre provoca acritud, sus toma de posición irrita, sus películas enfadan, (“Kadosh”), entusiasman (“Kippour”), todas producen alboroto. Así lo hizo “Free zone”, 2005, en la que Gitaï pone a tres mujeres de protagonistas, entre ellas a la cálida Hiam Abbass, (mágica presencia en casi toda la filmografía listada), para hablar del Israel multicultural y étnico: “si se reúnen cinco personas al azar, son forzosamente de origen, religión y lengua diferentes”, dice Gitaï.

Pero no me olvido de otras cintas que se han deslizado por distintas laderas de esta zona tridimensional, como tres propuestas del director Eytan Fox: “Caminar sobre las aguas”, 2004, sobre la búsqueda y liquidación de viejos oficiales nazis, “Yossi & Jagger” 2002, y “La burbuja” 2006, acerca de relaciones sentimentales de carácter homoxesual; o cintas como “Broken Wings”, 2002, de Nir Bergman, sobre la pérdida de un padre, o la ganadora del León de Oro en el Festival de cine de Venecia del pasado setiembre 2009, “Líbano”, de Samuel Maoz, una polémica cinta que esperamos llegue pronto a nuestras pantallas.

Después de este pequeño ciclo especial sobre cine israelí que me atrevería a resumir con el título de cine árabe-israelí del milenio, (¿para cuando un ciclo parecido en nuestras ciudades?), me toca hablarles de la última israelí nominada que se pasea estos días por nuestros cines, Ajami, rica e interesante propuesta con voluntad documental que la que suscribe recomienda sin ápice de duda. Empecemos por comentar algo de por sí atrayente, es el resultado de una codirección árabe-israelí entre Scandar Copti y Yaron Shani, además de ser los guionistas del film.

Ajami

“No somos una sociedad, sino varias tribus que se odian”, afirmaba en una entrevista el escritor israelí Ron Leshem, autor de la adaptada obra “Beaufort”. Copti y Shani muestran, con ráfagas que recuerdan a “Crash” de Paul Haggis, ganadora del Oscar 2005 a mejor película, el desencuentro entre diferentes razas en el conflictivo encuadre fronterizo entre Israel y Palestina, frontera-muro que separa todos los ámbitos de la vida de los jóvenes protagonistas de este documento rodado de manera audaz, con actores no profesionales, pero actuaciones exquisitamente realistas y emotivas, crispantes y nerviosas, verídicas en su conjunto. Copti y Shani diseñan una sombría gama de grises donde todo el mundo es víctima y agresor. Los debutantes realizadores exponen algo nuevo en este tipo de filmografías, los roces y desafíos, miedos y malentendidos de todos, entre todos. La violencia latente y geneticamente heredada. Roces entre grupos culturales distintos, entre judíos y palestinos, pero también entre éstos y los cristianos, beduinos y familias varias. Familias que son pueblos, que conforman las leyes de su grupo, así como el comercio de protección, por y para los suyos.

Dura, áspera, incómoda, nada complaciente, de imagen tan oscura como su temática, Ajami expone la situación de los árabes que trabajan en Israel, las emociones y sentimientos de jóvenes hambrientos de vida loca, (como todos los jóvenes del planeta), las relaciones tan complicadas que se establecen entre ellos mismos, la corrupción campante en cada esquina, la asfixiante influencia del entorno familiar y amigos en las decisiones individuales, o las trabas, en pleno siglo XXI, que tiene que sortear una relación amorosa entre diferentes grupos religiosos (no muy diferente de lo expuesta por Skakespeare hace siglos).

El guión entra de lleno en la violencia latente de un barrio pobre de Jaffa, y como unos jóvenes y niños intentan sobrevivir cuando se le vienen encima problemas de todo tipo, de salud familiar, de extorsión de mafias, de enamoramientos, laborales. Problemas de los que su propia crispación es igualmente responsable. Dividida en cinco capítulos, la historia se mueve en un vaivén de flashbacks y flashforward, de personajes conectados, de tal forma que el final cierra un círculo de violencia contenida, producto, más que nada de malentendidos. Algo confusa en algún punto, que queda aclarado al final enlazando los acontecimientos y a los personajes, si bien los realizadores se olvidaron de cerrar algún que otro asunto, como la deuda de Omar a la familia beduina, expuesta en el comienzo. Algo que no afecta en todo caso a la visión global de esta escondida visión de Israel, donde el fundamentalismo huele igual entre judíos, cristianos, y musulmanes. Todos tienen su ración. Además de seguir dejando claro que aquellas sociedades sin igualdad entre hombres y mujeres, es y será siempre una sociedad enferma.

AjamiDir. Scandar Copti y Yaron Shani | 120 min. | Israel y Alemania

Intérpretes: Shahir Kabaha (Omar), Ibrahim Frege (Malek), Fouad Habash (Nasri), Youssef Sahwani (Abu-Lias), Ranin Karim (Hadir), Eran Naim (Dando), Scandar Copti (Binj), Elias Sabah (Shata), Hilal Kabob (Anan), Nisrin Rihan (Ilham).

Estreno en Israel: 17 de septiembre de 2009.
Estreno en España: 26 de marzo de 2010.

Eduardo II
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1 comentario

  1. Norma
    5 de abril de 2010 at 21:01 — Responder

    Muy buena cinta, digna de haber sido nominada al Oscar como mejor cinta extranjera…Buenas actuaciones, una trama muy bien manejada que a uno lo atrapa de principio a fin…Espero que los distribuidores se pongan las pilas y la estrenen de una vez, al igual que La Cinta Blanca de Haneke (la que debio ganar el premio) y Un Profeta (de muy buena factura tambièn).

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