BAFICI 2010: Putty Hill (2010)

Esta es la crítica de la película, pueden escucharla a continuación:

“Esta película muestra momentos testimoniales junto con la mostración dramatizada de la abúlica vida de esta comunidad que vive en los suburbios de Baltimore. No hay una visión muy dramática de su vida, sino una imagen más bien objetiva, solo hay un momento dramático, pero que no tiene que ver con las drogas sino con las relaciones padre-hija. Se les ve en sus actividades normales como jugar el paintball, montar skate o hacerse tatuajes, y durante la ceremonia del funeral, el karaoke.

Todo esto da una mirada un poco deprimente y distanciada, casi objetiva, de esta comunidad. En el fondo todo este es un enjuiciamiento de la situación actual de la juventud norteamericana, me parece que ese es el punto central. Haría además una reflexión sobre la relación sobre la situación de este sector de la juventud con lo que pasaba en los años 60, donde también habían formas de vida más libres, búsqueda de cercanía con la naturaleza, consumo de drogas, pero con un sentido distinto, de idealismo, de ingenuidad. En cambio acá hay vacío existencial, falta de perspectivas, vida rutinaria. Eso marca un contraste generacional muy fuerte.”

[audio:http://www.cinencuentro.com/files/bafici2010/bafici2010puttyhill.mp3|titles=BAFICI 2010: Putty Hill (2010)|artists=Crítica de Juan José Beteta]

Sinopsis: Un joven muere de sobredosis de heroína en Baltimore (el territorio habitual del cine de John Waters). Sus amigos y familia se juntan antes del funeral. Y el tiempo transcurre entre recuerdos, dolores, pasatiempos varios, canciones, miedos y llantos. El duelo social, ese estar con los otros que conocieron al muerto lleva, por un lado, a sanar las heridas mediante el consuelo, y, por otro, a abrirlas aún más ante los recuerdos compartidos. La impactante honestidad emocional de la película de Mathew Porterfield se basa –en parte– en un acercamiento realista y abierto a los personajes en combinación el uso de formas asociadas con el documental, como la entrevista. Esa honestidad permite que esta paradójica película adquiera muchas fortalezas a partir de contar las fragilidades a flor de piel de un duelo colectivo. El escritor uruguayo Mario Levrero decía que “por algo se han inventado” los velorios y los entierros. Lo decía en su libro La novela luminosa, una obra en la que toda luz era inundada por una tristeza inexpugnable. En Putty Hill, en cambio, la tristeza es inundada por la luminosidad del cine, como puede verse en la magnífica y entrañable secuencia del funeral. Ver trailer.

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