Esta es la crítica de la película, pueden escucharla a continuación:

“En la película, el enjuiciamiento a la situación es muy fuerte, por un lado la religión no tiene nada que aportar, al contrario, todo es una permanente guerra por tratar de sobrevivir recurriendo al tráfico de drogas, a los robos, y a los enfrentamientos fratricidas. La familia tampoco es una red de protección, o lo es en parte, pero al mismo tiempo justo pagan por pecadores, los familiares incluso los niños resultan muertos en venganza por las actividades de los adultos.

Al inicio de la película, en mi opinión, se fuerzan un poco las cosas, más alla de lo que puede permitir la ficción, puesto que el mecanismo de arbitraje presentado no es real. Un arbitraje real obviamente es para llegar a una solución factible, no a una situación ilusoria. Se fuerza entonces la situación sin salida de los personajes, que continuará con otros conflictos que son más verosímiles y funcionan mejor.

Ajami es una película muy fuerte, muy deprimente, no hay o son muy pocos los momentos de esperanza dentro de las relaciones. Todos estos elementos están mezclados de una manera muy virtuosa en la película, una producción que está en un nivel muy alto de calidad, cuyo valor por la situación que se vive en la región también es relevante.”

[audio:https://www.cinencuentro.com/files/bafici2010/bafici2010ajami.mp3|titles=BAFICI 2010: Ajami (2009)|artists=Crítica de Juan José Beteta]

Sinopsis: No es impropio decir que Ajami habla de un lugar, y que es el lugar el que hace nacer las historias que van recorriendo la película, casi laberínticamente, como si reprodujeran la manera en que se entremezclan sus calles. Scandar Copti y Yaron Shani –ese director con dos cabezas, con la particularidad de que aquí son una árabe y la otra israelí– buscaron que Ajami fuera un espacio donde se expandieran múltiples historias, en tanto coexisten judíos, musulmanes y cristianos. Pero debían condensarse también múltiples sentidos y, sobre todo, múltiples puntos de vista. Policías judíos desaforados, vendedores de droga y palestinos indocumentados son apenas algunos de los personajes que Ajami intersecta con una fluidez y una contundencia narrativa extraordinarias. Alejándose de la idea de víctimas y victimarios, pero también de una presunta comunión que anhela un pacifismo arduo de concretar en la realidad, Ajami muestra –como Waltz with Bashir, como Lebanon– que el conflicto de Medio Oriente dejó de ser un tema para propiciar formas nuevas de contar lo más difícil: el mundo contemporáneo. Ver el tráiler.