Mañana te cuento, Máncora: Avatares de la taquilla

Mañana te cuento

Mañana te cuento fue una película taquillera en su momento, que ha merecido su publicación en DVD original y el buen recuerdo de quienes –gracias a su aparición en ese formato– la hemos vuelto a disfrutar. Su éxito se explica por varios factores, siendo el primero el haber apuntado a un público bastante específico (el de los adolescentes), al punto de graduar minuciosamente las características de sus personajes a dicho grupo etario. Así, por ejemplo, los chicos toman sus traguitos y se fuman un troncho, pero no desbarran entregados al alcohol y las drogas. Igualmente, hacen sus travesuras en la calle pero no siempre se salen con la suya y, al final, incluso «pagan el pato» con la policía. Cierto que son personajes estereotipados y situaciones ídem, pero el director hace un manejo inteligente de los estereotipos y juega la carta del humor con las expectativas del público.

En segundo lugar, se apoya en unos diálogos muy divertidos y espontáneos. No me refiero al guión, que es simple y eficaz, sino a los propios parlamentos; los cuales amplifican el efecto cómico de las situaciones, hacen más fluido el avance de la acción y logran la identificación del espectador adolescente. Esto vale también para las conversas telefónicas y el paralelismo entre los diálogos en grupos separados de chicos y chicas. Este constituye uno de los grandes atractivos de la cinta, sobre todo considerando que la mayor parte de la película transcurre en interiores, captados en planos cerrados y, a veces, aberrantes.

En tercer lugar tenemos que este es un filme –me excusarán los términos, pero luego verán que están plenamente justificados– de «hueveo y desahueve». Hasta el momento hemos hablado de la primera parte, de donde los púberes protagonistas se dedican a huevear alegremente y sin grandes consecuencias. Pero luego, cuando llegan las prostitutas «A1» –y tras las calaterías y escarceos de rigor–, empezará la fase de «desahueve» de estas tiernas criaturas. Así, en la interacción con las damas contratadas para la iniciación sexual de Manuel (Bruno Ascenzo), cada uno de los amigos tendrá su propia iniciación pero en la vida adulta, vía su correspondiente «desahueve».

El bacancito Juan Diego (Jason Day) irá perdiendo gradualmente la seguridad en sí mismo y terminará –emocionalmente– hecho añicos; Efraín (Óscar Beltrán), descubrirá aspectos insospechados de su propia sexualidad y su autoestima quedará también seriamente afectada; mientras que Manuel tendrá una iniciación tan violenta como inesperada, aunque no limitada al encuentro ocasional. En paralelo a estos tres encuentros, el vagabundeo del gordito (José Manuel Peláez) por la casa y sus vulgares ocupaciones resultan una metáfora de la edad, con sus dosis de aburrimiento, inseguridad y curiosidad insatisfecha (que sus amigos también tendrán en los primeros momentos con las ocasionales odaliscas); aunque él igualmente hará un descubrimiento que afectará sus relaciones con Juan Diego, a la vez que le dará el puntillazo final al declive emocional de su amigo.

Los «desahueves» incluyen adulterio y travestismo, así como sugieren homosexualidad, incesto y un «toque» de masoquismo embrionarios; los que emergen como el otro lado de lo que parecía ser una noche vacilona de sexo y diversión por parte de un grupo de amigos. Y algo parecido le ocurrirá al menos a una de las tres prostis: Viviana (Melania Urbina), quien revelará un secreto de su pasado y, a la vez, origen de su ingreso a la profesión; quien, junto a Gabriela (Angie Jibaja), bajarán los humos a Manuel y Efraín, respectivamente. Mientras que Carla (Milene Vásquez) y su propia madre lo harán con Juan Diego.

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Con esto llegamos a su cuarta y principal característica, el ser un filme que utiliza los tópicos de comedias adolescentes tipo Porky para luego «voltearlos», pero –y esto es lo interesante– sin abandonar los patrones de entretenimiento de dicho subgénero. En consecuencia, esta vuelta de tuerca «seria» que nos conduce al desenlace ocurre de manera tan inesperada que antes de que podamos digerirla del todo ya la película ha concluido, evocando irónicamente su título: mañana te cuento. De tal forma que este final es el último y gran chiste de la cinta: fueron por lana y terminaron trasquilados. Pero esta ironía queda mitigada por el zarandeo emocional del «desahueve». Se trata entonces de una película divertida y entretenida, pero que… «te deja pensando».

Y al tratarse de una historia de aprendizaje juvenil, es también una película educativa. De hecho, fui a verla por sugerencia de unos profesores, asombrados porque sus alumnos la habían visto en masa; enganchados, seguramente, por la parte «huevera», pero atentos también a esos elementos de la adultez que se asoman al final. Por tanto, es educativa en el sentido que puede serlo el cine y el audiovisual, es decir, no en su acepción escolarizada, sino como acompañamiento de la experiencia vital («la universidad de la vida», que le llaman). De allí su éxito entre el público adolescente, el que también vale para el espectador adulto, ya que ¿quién no rememora las palomilladas que hizo de joven?

En consecuencia, Mañana te cuento es una buena película –si bien menor– en la medida que ha imaginado su público y ha graduado eficazmente sus contenidos tanto en función de este como de sus recursos disponibles (es una cinta de bajo presupuesto); logrando extraer un nuevo sentido al viejo recurso de las cintas de iniciación sexual. En esta línea, es interesante compararla con Máncora, otro filme que buscó taquilla con tema juvenil pero que fracasó estrepitosamente.

Máncora

De hecho, el planteamiento inicial de esta película pareciera tener como antecedente la situación en que quedó Juan Diego en Mañana te cuento, contemplando una crisis familiar en ciernes, lo cual sugiere que Santiago, el protagonista de Máncora, podría ser un Juan Diego con unos pocos años más. Fuera de que ambos personajes son interpretados por el mismo actor (Jason Day), también comparten una crisis familiar: en la cinta de Mendoza planteada al final, y en la de De Montreuil presentada al inicio.

Sin embargo, Máncora exhibe algunas virtudes adicionales: buena fotografía, una plana actoral más sólida, un argumento más desarrollado (a manera de road movie), así como oficio y talento innegables del director para filmar y montar su historia. En otras palabras, Máncora tiene un mejor acabado técnico que Mañana te cuento, sin embargo fracasó en la taquilla; pese a que incluía elementos que supuestamente –y como lo había demostrado la cinta de Mendoza– jalarían público juvenil: playa, calatería, sexo, drogas y pituquería con el correspondiente morbo. ¿Qué ocurrió?

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A mi juicio, el guión del filme de De Montreuil tiene un serio problema estructural: no jerarquiza (léase no enfatiza ni diferencia adecuada y suficientemente) los elementos que permiten la transformación de su protagonista. Esta es también una película de «hueveo y desahueve», con la diferencia de que nunca salimos realmente del hueveo, por lo que la cinta no avanza mediante un incremento de tensión dramática suficiente y la transformación final del protagonista resulta poco verosímil. La relación con su hermanastra Ximena (Elsa Pataky) –el factor que empujaría tal transformación– no es muy distinta de la que establece con otras chicas; y, por lo demás, lo vemos indeciso e inconstante en sus avances con ella. Sin ese apoyo emocional, esa relación sentimental «distinta y especial», Santiago no tiene cómo superar la depresión por la desaparición de su padre, que lo empuja a una vida decadente de vicios y sin perspectivas. Esto impide el necesario incremento de tensión dramática que justifique tal cambio personal.

Se dirá que nuestro héroe es como cualquier otro adolescente, es decir, voluble e inmaduro. Ciertamente, esta etapa de la vida es un poco estúpida, pero no totalmente: hay otros elementos que aparecen en esta edad y que, además, empiezan a desarrollarse rápidamente. Por ejemplo, a los jóvenes les gusta ponerse a prueba constantemente. En el caso de los chibolos de Mañana te cuento, buscan «enfrentarse» (y tirarse) a mujeres más experimentadas; uno sucumbe, otro se queda zarandeado y el tercero (Manuel), el más inocentón, sale airoso aunque deba recurrir a métodos tortuosos y algo brutales. Nada parecido ocurre en Máncora. Nuestro héroe nunca llega a ponerse a prueba realmente, ya que los obstáculos que enfrenta son siempre los mismos que ya antes ha conocido y superado: salir triunfante de broncas en borracheras y acostarse con chicas fáciles y descocadas. No enfrenta una voluntad superior a la suya ni supera un obstáculo de peso, sino que permanece en un vacilón permanente, aunque depresivo, más o menos como quedó el Juan Diego al final de la cinta de Mendoza. A tal punto que la situación de Santiago al final de Máncora es casi la misma que al comienzo de la película.

Es cierto que un grupo de pescadores lo «desahuevan» propinándole una pateadura, pero una catana (así haya sido bien dada, como es el caso) no es suficiente para que el protagonista supere el peso emocional de una madre tempranamente desaparecida y un padre fracasado que se suicida; y salga de hoyo, como pretende hacernos creer el guión. Una acción externa desconectada de motivaciones internas generadas a partir de un conflicto de voluntades claramente establecido (por ejemplo, con Ximena) no lograrán hacer convincente la transformación de Santiago; y, de hecho, al final ni siquiera queda claro si se ha producido o producirá tal transformación. De allí que la película no levante vuelo, pese a la calatería, el trío o la sesión con ayahuasca puestos en escena por el director. Más aún, alguno de estos elementos (así como también la cita de un famoso poema de Vallejo o la filosofía barata de un patita brasileño que recogen en la carretera), quedan fuera de lugar y aparecen como datos hipostasiados pretenciosamente en la pantalla.

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Es por ello que pese a su mejor acabado técnico, Máncora no logre superar a una película más modesta pero eficaz, como Mañana te cuento; ni como producto artístico ni en la taquilla.

Películas taquilleras

Esta comparación nos sirve para extraer un par de conclusiones sobre las películas taquilleras. La primera es que no es fácil hacerlas. Como hemos visto, es necesario saber adaptar una fórmula o receta a las necesidades y expectativas de un público específico. Pero luego hay que poder repetir la fórmula y hacer que siga funcionando, lo que no se logró con Mañana te cuento 2. Y nuevos intentos deberían ir en la línea de llegar o formar públicos más amplios, con cintas menos esquemáticas y más desarrolladas, que ofrezcan nuevos contenidos o nuevas formas de presentar aquellos que tengan relevancia individual, social o estética. Manteniendo e incluso superando la asistencia de público. Hacer buenas películas y taquilleras es, pues, muy difícil, aunque no imposible. Hitchcock lo logró y llegó incluso a crear obras maestras superando los estrechos límites del cine de género y elevándose a un plano estético en varias ocasiones. Aunque también es cierto que hay películas taquilleras y muy malas, pero ese no es el caso de la comparación que hemos hecho en este post.

Mañana te cuento

En segundo lugar, no es exacto que la producción constante de películas taquilleras generará una industria cinematográfica nacional. Más bien pareciera ser al revés: para que se puedan hacer películas taquilleras constantemente se requiere de la existencia de una industria. En el Perú, por ejemplo, se han hecho varias películas taquilleras, incluso en el curso de un mismo año y no se ha creado una industria. En 1985, por ejemplo, Gregorio, del Grupo Chaski, llegó a tener un millón de espectadores, y -me recuerda Rodrigo Portales- La ciudad y los perros tuvo alrededor de 800 mil espectadores. Y no se creó industria alguna. Para ello se requiere de continuidad en la producción y no sólo de un realizador sino de varios, lo que implica inversión masiva de recursos y el desarrollo de un mercado, con todo lo que supone.

Además, el objetivo de una cinematografía nacional no es producir películas «taquilleras», sino buenas películas y de todo tipo (de género, de autor, cine arte, comerciales, documentales, etc.). O como lo dijo en alguna entrevista Augusto Tamayo: formar una «masa crítica» de realizadores que produzcan buenas películas y que atraigan público, puesto que el tema de la industria debe incluir el asunto de su sostenibilidad. ¿Cómo lograrlo? Algo hemos sugerido en un post anterior sobre este tema, que completaremos en una próxima nota.

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33 comentarios

  1. Avatar
    25 de mayo de 2010 at 2:39 — Responder

    Asu mare creo que he visto otra película porque en el Mañana te cuento que yo vi no había «diálogos muy divertidos y espontáneos» ni buenas actuaciones, tan sólo un hatajo de niñatos que hace y deshace sin motivo con un final pacato y conservador. Ni la música se salva.
    Sobre Mancora ni qué decir, imperdonable falta de criterio al filmar, una serie de secuencias donde no sobresale ninguna, como si se filmara por compromiso.
    A ver si le dedican un artículo así de largo a otras películas peruanas que sí merecen la pena.

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    paola
    25 de mayo de 2010 at 11:13 — Responder

    coincido con beteta al decir que mañana te cuento «te deja pensando» pero agregaría » te deja pensando por lo mala que es».

    lo mas interesante del articulo es la reflexión de los parrafos finales en donde se abren las preguntas sobre el cine comercial, el cine de autor, la industria, la taquilla en el contexto peruano…etc. Creo que el core del articulo hubiera ido por ahi mas que hablar tanto de dos peliculas bien malas.

    saludos y espero su proxima nota sobre el tema como usted adelanta.

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    WTF!!!
    25 de mayo de 2010 at 11:19 — Responder

    Señor Beteta:
    Felicitaciones por el reconocimiento de magnas obras de la cinematografía nacional, es una justa reivindicación. Sólo le increparía el no mencionar «Baño de damas», «Django», «Talk show», «Bellas y ambiciosas», «Un día sin sexo», la secuela de «Mañana te cuento», entre otras … Un poco más serias, pero igual de importantes «Mariposa negra», «El premio», «Tarata»…

    Ah, y aprovecho la oportunidad para recomendar a los lectores «El especial del humor», todos los sábados por el canal 2, Frecuencia Latina, pero a gustos más sofisticados, no perderse «Al fondo hay sitio» o mucho mejor, «Recargados de risa».

    Gran aporte.

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    Juan José Beteta
    25 de mayo de 2010 at 14:48 — Responder

    Anónimo: Si Mañana te cuento es tan mala como Máncora, ¿por qué una sí tuvo tanto éxito de taquilla y la otra no? ¿o es que el público no sabe diferenciar? Y un final donde se desembuchan los trapos suciones (adulterio), se exhiben las inseguridades, se rememora el abuso infantil o se descubre la vena transxx ¿qué tiene de conservador o de pacato?

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      Anónimo
      27 de mayo de 2010 at 6:37 — Responder

      que dónde está lo conservador??? en que condenen a los chicos que se meten con putas y realcen la figura del gordo pavo que se queda jugando play station. esa postura la espero de una película financiada por la iglesia pero no de una que pega de liberal pero en el fondo tiene un sentimiento de culpa más hondo que la fosa sunda.

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        Juan José Beteta
        27 de mayo de 2010 at 20:24 — Responder

        Anónimo:

        1. La película no «condena» a nadie por meterse con putas; simplemente, en su interacción con las putas, ellas les muestran (y, en un caso, comparten) aspectos de su vida que ellos desconocían o ignoraban. Prostitución, travestismo, adulterio, etc. son cosas que la Iglesia y la mentalidad conservadora condena; MTC lo que dice es que esto existe «en las mejores familias». Y esto es parte de un aprendizaje adulto para los jóvenes. Antes que «conservador» esto es REVELADOR.

        2. No veo que se se menosprecie al «gordo pavo» en la cinta; al contrario, él es uno de los más seguros, se asume sin complejos y, como digo en el post, tiene cierto matiz simbólico.

        3. Es extraño que la Iglesia no se haya percatado de tu peculiar punto de vista sobre el caráctrer conservador de MTC. No recuerdo declaraciones ni pronunciamientos de Mons Cipriani en favor de la cinta.

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          Cinéfila Empedernida
          11 de octubre de 2012 at 12:22 — Responder

          una película solo quiere entretener, mucha gente sólo va al cine porque quiere salir de su rutinaria vida a entretenerse a pasarla bien y creo que Mañana te cuento cumple con todo lo dicho antes, por eso el éxito. Casi siempre encontramos los mismo ingredientes en las comedias gringas que repletan las salas, por fin una película peruana pudo repletar las salas también. Lo demás son gustos y colores que cada uno sabe diferenciar. Gracias señor Beteta por resaltar no solo lo negativo sino también lo positivo eso es poco común en nuestro mundo cinéfilo.

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        26 de agosto de 2010 at 14:17 — Responder

        MANCORA ES UN PUEBLO MUYN TRANQUILO, SUS PLAYAS SON LINDA

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    Carlos
    25 de mayo de 2010 at 16:15 — Responder

    Una pregunta, ¿No será Juan José Beteta un seudónimo de Eduardo Mendoza? ¡¡Qué manera de defender una película tan nula, plana, carente de emoción, de vida, de chispa y de diálogos inteligentes como «Mañana te cuento»!! Una verguenza.

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      NIck
      26 de mayo de 2010 at 2:01 — Responder

      A mi tampoco me gusto MTC y la verdad no se cual es la razón para postear tan largo y tendido sobre esa película y la otra de Mancora a estas alturas…. pero bueno por lo menos hay algo gracioso en los comentarios y es la piconeria de Carlos que le dieron duro en otro post sobre los vega en cannes y viene acá a desquitarse copiándose incluso la idea inicial con la que lo fregaron jejeje

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        Carlos
        26 de mayo de 2010 at 16:41 — Responder

        ¿Piconería es responder con argumentos por qué estoy a favor de cierta postura o critico algo? No lo sabía. Gracias por iluminarme Nick. Tú si que sabes. Y te aconsejo que releas el post sobre los Vega y veas a quien le dieron duro.

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    Juan José Beteta
    25 de mayo de 2010 at 21:04 — Responder

    WTF: Nunca he dicho que MTC sea una «magna obra», sino una buena película desde el punto de vista de la taquilla, asunto que no tocas. Con respecto a tus sarcásticas menciones a otras cintas, te diré que es normal que hayan muchas películas malas, mediocres o fallidas en un país sin una industria cinematográfica (y tb en países donde la hay). Pero en lugar de lamentarse y autoflagelarse por ello, veo más productivo examinar y discutir sus yerros o fallas, ya que de esa forma es posible APRENDER. Se pueden sacar lecciones valiosas para el público y para los propios cineastas. Siempre he creído que la crítica de cine debe tener un rasgo pedagógico.

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    Juan José Beteta
    25 de mayo de 2010 at 21:12 — Responder

    Carlos Orellana: En mi nota no me limito a expresar si me gustó o no MTC. La mayor parte consiste en explicar Y SUSTENTAR mediante argumentos mi opinión. Tú te limitas a expresar que no te gustó mediante adjetivos, pero no das ningún argumento que los explique o justifique. ¿Quién debería avergonzarse?

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      Anónimo
      27 de mayo de 2010 at 6:44 — Responder

      tu análisis es enrevesado y se agradece el esfuerzo pero sabes porqué MTC fue taquillera y Mancora no? Porque tuvo más calatas CONOCIDAS, así de simple, y pese a que tuvo taquilla la mayoría salió con una mala impresión motivo por el cual la secuela no le dieron bola y los interesados en ver las nuevas calatas esperaron a que las saquen en internet o compraron el vcd pirata. En mancora sale Elsa Pataky pero acá no la conoce nadie, por eso nadie fue a verla y eso que era menos mala que MTC como dices.

      • Avatar
        Juan José Beteta
        27 de mayo de 2010 at 20:13 — Responder

        Anónimo:

        Efectivamente, MTC tuvo a un team de actrices con bastante jale en su momento; además, según me cuenta Antolin Prieto, la película tuvo buen marketing, mientras que Máncora sufrió porque buena parte de la cinta apareción en Youtube.

        Sin embargo, estas razones no me parecen suficientes para explicar el éxito de una y el fracaso de la otra. A los argumentos que ya he mencionado en el post añado ahora la siguiente.

        Ustedes tienen una visión prejuiciosa del público (especialmente de los adolescentes), ya que creen que SOLO les interesan las calatas. Y eso no es cierto; como lo explico claramente en el post, los adolescentes también buscan (y APRECIAN) otras cosas, incluso cuando no lo hagan concientemente. Los que sólo gustan de calatas van a ver pornografía y este no es el caso.

        Pero si fuera el caso de que MTC tuvo éxito y Máncora no porque el público quiere calatas conocidas y no calatas desconocidas, entonces la pornografía no sería un negocio. Lo que demuestra la industria porno es que calatas son calatas; sean conocidas o no. Y eso tb tiene su público.

        Dices que mi análisis es «enrevesado». No lo es. Al contrario, es bastante claro. Se mepuiede acusar de cualquier cosa, menos de falta de claridad. Me gustaría que señalaras qué parte de mi argumentación no entiendes.

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    Carlos
    26 de mayo de 2010 at 1:32 — Responder

    ¿Quieres argumentos? La verdad es que me aburriría mucho tener que desmontar por qué esta película es lo que es. Sin embargo hay abundantes críticas del momento de su estreno, de años posteriores e incluso los comentarios a este post, donde no hay UNO solo que concuerde contigo. Beteta, tu sabes que se trata de una mala película (no solo fallida): una cinta de «hueveo y desahueve» (usando tus términos) con diálogos disforzados, situaciones absurdas y un final que se quiere serio pero que solo llama a la risa. No es una película representativa de la juventud que quiere retratar; ni es un buen producto cinematográfico. Luego dices que se trata de «una buena película desde el punto de vista de la taquilla». Con ese argumento te enterraste tu solito, pues así tendríamos que decir que Transformers, Momias y engendros varios son también buenas películas. Una cosa es ser TAQUILLERA y otra cosa es ser BUENA película. Raras veces dichos términos van juntos, así que primero pon en orden el arroz con mango que tienes en la cabeza y luego trata de darnos cátedra en ironía.

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    Panchito
    26 de mayo de 2010 at 10:06 — Responder

    cuando se habla de MTC, se menciona a Porky´s, pero nada mas.

    hubiera sido interesante que la confronten con otros referentes del cine norteamericano como las peliculas de John Hughes (Pretty in Pink, The breakfast club) peliculas juveniles taquilleras e interesantes dentro de su aparente superficialidad y además producidas dentro de un mundo conservador como la época de Reagan….Mañana te cuento fue hecha durante la dictadura de Fujimori….por ahi hubiera ido el analisis, me parece. y con eso es suficiente para desmoronar una pelicula que no tiene ni pies , ni cabeza.

  10. Avatar
    Juan José Beteta
    26 de mayo de 2010 at 12:15 — Responder

    Carlos Orellana: No creo mucho en las «buenas» películas en general. Aún así, digo que MTC es, en general, una película MENOR; ya que no pretende ser algo que no es. Se trata de un simple producto de entretenimiento. Pero también a este nivel es posible valoraciones distintas. Así, cuando digo que una pela es buena trato de decir buena RESPECTO DE QUÉ. De allí que, en este caso, trato de explicar por qué el éxito de taquilla. Y cómo existe un tipo de talento requerido para obtener tal resultado de manera eficaz. El cine no es sólo arte, es arte y negocio; esa es su naturaleza. Y no veo por qué no se puedan disfrutar (y valorar) ambos aspectos.

    Por otra parte «Transformers y momias», que efectivamente, son cintas que se limitan a la búsqueda de taquilla, NO TOCAN el tipo de asuntos que se plantean en MTC. Y en eso consiste la virtud de Mendoza, que rompe con el formato del subgénero, pero sin abandonarlo; sin dejar de ser una cinta entretenida y amena. No pretende más, y ese es su logro. Tú mismo lo reconoces sin darte cuenta, cuando dices que tiene «un final que se quiere serio pero que solo llama a la risa». De eso se trata justamente, de que el final «llama a risa», es irónico y a la vez NO LO ES en absoluto. ¡Y funciona!

    Finalmente, utilizas un criterio presuntamente estadístico y dices que a ninguno de los comentaristas les parece buena la película, y mencionas a «abundantes críticas al momento de su estreno». Bueno, suma todas esas críticas y comentarios y te aseguro que están muy lejos de alcanzar los más de 200 mil espectadores que tuvo MTC. Entiendo que no te guste la película, pero eso no explica por qué el taquillazo y por qué otra cinta como Máncora no obtuvo el mismo resultado.

    • Avatar
      Carlos
      26 de mayo de 2010 at 16:37 — Responder

      «Y en eso consiste la virtud de Mendoza, que rompe con el formato del subgénero, pero sin abandonarlo; sin dejar de ser una cinta entretenida y amena. No pretende más, y ese es su logro.» Vaya, así que romper con el formato de un sub-género (transgredir sus reglas, prácticamente inventando un nuevo género) es algo poco pretencioso. Creo que te estás equivocando tremendamente Beteta. ¿Realmente crees que alguien fue a ver «Mañana te cuento» por la calidad de la historia? La gente fue a verla por las calatas y punto. Yo estuve en la primera proyección de esa película en el Festival de CIne de la PUCP y la atmósfera al final de la proyección no era para nada la de estar en presencia de una película siquiera satisfactoria. Es de esperar que el público haya aprendido paulatinamente la lección. Y así parece ya que «Máncora» fue un fracaso de taquilla; al igual que la secuela de MTC. Si (como apuntas insistentemente) Mendoza tiene «un tipo de talento requerido para obtener tal resultado (la taquilla) de manera eficaz» ¿por qué no lo aplicó también en la secuela? ¿o es que acaso la dirigió otra persona? Y es lastimoso porque Mendoza venía de un proyecto interesante como «TQ1992» donde demostraba un buen oficio, un eficaz diseño de personajes y una correcta dirección de actores; cosas del todo ausentes en sus dos largometrajes a la fecha. Esperemos que el que viene preparando actualmente sea mejor.

      • Avatar
        Anónimo
        27 de mayo de 2010 at 6:50 — Responder

        Vaya Carlitos no puedo estar más de acuerdo, eso lo dije más arriba y después antes de leer tu comentario. Parece que Bete vio otra película o es amigo de Eduardo Mendoza que debe ser buen chico y todo pero sus películas de MTC son malísimas y carne de pajeros.

  11. Avatar
    Juan José Beteta
    26 de mayo de 2010 at 12:17 — Responder

    Paola: Ese artículo va a demorar un poquito, ya que antes estoy escribiendo sobre tres películas más.

  12. Avatar
    Juan José Beteta
    27 de mayo de 2010 at 9:08 — Responder

    Carlos: 1) Lo interesante no es que rompa con el subgénero, sino que pese a hacerlo siga siendo una mera y eficaz película de entretenimiento; 2) Si la gente fue a verla SOLO por las calatas, ¿cómo explicas que no ocurriera lo mismo con Máncora? (y justamente para desentrañar las razones es que he hecho este post); 3) No basta acertar una vez con una fórmula taquillera, luego hay que saber aplicarla con secuelas o con cintas más ambiciosas, lo que de momento no ha ocurrido con Mendoza (lee bien mi post); 4) En el folleto del DVD leo que MTC ganó «el Premio del Público a mejor Película en el IX Festival Latinoamericano de Cine de Lima», por lo que parece que en esa ocasión tú percibías otra «atmósfera», distinta a la del público.

  13. Avatar
    Juan José Beteta
    27 de mayo de 2010 at 9:15 — Responder

    Anónimo: 1) Es función de la crítica de cine (y del buen periodismo) mostrar aquellos asuntos que ocurren frente a nuestros ojos (incluso cotidianamente), que son insólitos u originales y nosotros no nos damos cuenta; es decir, hurgamos por debajo de lo aparente o del lugar común («carne de pajeros») para explicar las razones del éxito; independientemente de si nos gustó o no la pela. 2. No conozco a Eduardo Mendoza.

    • Avatar
      Carlos
      27 de mayo de 2010 at 12:02 — Responder

      Lo que ocurre Beteta es que tú insistes en que la película fue un éxito taquillero y en realidad lo fue. El problema es que tratas de justificar el éxito de la película aduciendo que se trata de «una buena película-si bien menor» con «diálogos divertidos y espontáneos». Aquí es donde cometes el error pues la película es mala e indefendible. Razones y argumentos los he dado de sobra en mis posteos anteriores, y también las otras personas que han posteado. Una vez más te pregunto: si Mendoza tiene el «tipo de talento requerido para obtener tal resultado (la taquilla) de manera eficaz» ¿por qué la secuela fracasó estrepitosamente en taquilla a pesar de contar con los mismos ingredientes? Eso nomás desbarata toda tu argumentación.

  14. Avatar
    Mitnick
    27 de mayo de 2010 at 9:28 — Responder

    Jajaja, totalmente de acuerdo con Paola: » coincido con beteta al decir que mañana te cuento ‘te deja pensando’ pero agregaría ‘te deja pensando por lo mala que es’.»

  15. Avatar
    Juan José Beteta
    27 de mayo de 2010 at 19:42 — Responder

    Carlos:

    1. Preguntas lo siguiente: «Una vez más te pregunto: si Mendoza tiene el “tipo de talento requerido para obtener tal resultado (la taquilla) de manera eficaz” ¿por qué la secuela fracasó estrepitosamente en taquilla a pesar de contar con los mismos ingredientes?»

    No lo he contestado porque ya está dicho en el post. Pero te lo repetiré: hacer una película taquillera no es tan fácil y hacer una secuela exitosa es todavía mucho más difícil. Hay que hacer que la fórmula vuelva a funcionar o pasar a otra fórmula (que funcione) o, de lo contrario, avanzar a propuestas distintas, mejores o más ambiciosas. No son muchos los que lo logran (y como lo digo en el post, Mendoza tampoco). Un caso excepcional es el de Coppola con El Padrino.

    2. En tus comments veo opiniones, pero no argumentos que las sustenten. Y lo mismo en la mayoría de los otros. Lo que sí detecto es que no has leído (o no has comprendido) el post.

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      Carlos
      28 de mayo de 2010 at 12:10 — Responder

      «…pero en una lista de las 10 mejores de los últimos 10 años, yo la pondría (a MTC) en la segunda mitad.» Me parece que eso sí es una declaración de amor a la película. Dices repetidas veces que es una «obra menor», que no te parece una «magna obra» pero la ubicas en un lugar destacado del ránking de las 10 mejores películas peruanas de la última década que no es poco.

      Creo que con eso ya está todo dicho. A modo de conclusión, hay que decir que la película buscó desesperadamente «enganchar» con el público adolescente y se puede decir que lo logró por el tema de las calatas y la «novedad» que supuso en su momento el hecho de que no hubieran películas de este tipo en nuestra cinematografía. Desde entonces el público se ha curado de espantos, pues los subsiguientes esfuerzos han estado condenados al fracaso. No creo que Mendoza se haya propuesto fracasar con la secuela de MTC, quiso aplicar su receta de nuevo, pero para el público ya se había perdido el factor novedad y la película fracasó. Como bien dices el cine es arte y negocio a partes iguales. Sería bueno que nuestros cineastas, así como piensan en aplacar a sus bolsillos, se apliquen a hacerlo a través de películas inteligentes que establezcan una real conexión con su audiencia; cosa que MTC logró por factores completamente extracinematográficos.

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    Juan José Beteta
    27 de mayo de 2010 at 19:51 — Responder

    Álvaro:

    1) Efectivamente, concuerdo contigo en que MTC no está en los primeros lugares entre las mejores películas peruanas; pero en una lista de las 10 mejores de los últimos 10 años, yo la pondría en la segunda mitad.

    2) He brindado una explicación basada en determinadas cualidades artísticas (modestas pero eficaces) para explicar las razones del éxito de taquilla. Por ello, no estoy de acuerdo con que «nadie sabe porque diablos funcionó en la taquilla».

    3) Le contesto a Carlos porque pienso que todos merecen una respuesta. Aunque creo que en su caso ya están claras las discrepancias.

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    20 de julio de 2010 at 16:57 — Responder

    Sobre «Máncora» no la he visto así que demás opinar; sobre «Mañana te cuento», creo que el crítico y yo vimos películas distintas, porque la que yo vi era un sancochado inefable entre «Los años maravillosos», «Porkys», «American Pie» y «Traspotting». Qué buena broma esta crítica.

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    20 de julio de 2010 at 17:05 — Responder

    Y releyendo los argumentos del crítico (Beteta, creo que se llama), está un poco extraviado al momento de justificar por qué es que considera a «Mañana te cuento» un buen producto de cine local. Espero, por el bien de esta página web y del crítico, que solo sea una ironía de su parte al considerarla así, porque si está hablando en serio, debiera replantear con sinceridad su labor de crítico de cine.

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    22 de julio de 2010 at 0:00 — Responder

    Coincido con Paola, creo que el tema medular del artículo está en los dos últimos párrafos.

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    Robles G.
    25 de julio de 2010 at 0:40 — Responder

    Mañana te cuento es malisima, el que escribio este articulo aparentemente lo hizo para huevear a los lectores, sin duda una broma.

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Mañana te cuento, Máncora: Avatares de la taquilla