El segundo largo del británico Simon Curtis, La dama de oro, habla sobre identidad nacional y memoria, en el contexto de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, puntualmente acerca del despojo nazi de joyas del arte universal y la vejación y el sufrimiento que le acompañaron.

Curtis, cuyo debut con “Mi semana con Marilyn” (2011) ya lucía interés en explorar el lado oculto de hechos reales, ha hecho sobre todo series y películas para TV, y eso se advierte en su narración apacible y didáctica.

La dama de oro, Helen Mirren

Se trata de una mezcla de Monuments Men (2014), obra modesta de George Clooney, y la más lograda Philomena (2013), de Stephen Frears. María, una anciana habituada a la vida estadounidense, va a Europa después de muchos años para intentar recuperar una pintura del austríaco Gustav Klimt, en la que su tía Adele posa para la posteridad.

Para llevar la historia a buen puerto, el director se apoya en las actuaciones de Helen Mirren y Ryan Reynolds, quien encarna a su audaz abogado, que es nieto de otro ilustre austriaco, el músico y pintor Arnold Schönberg. La dupla de estadounidenses viven a su modo –y esto es de lo más interesante que tiene la película– el amor por su tierra de origen, Austria, y su patrimonio cultural material e inmaterial, que lo llevan en la sangre y a contracorriente.

Basándose en las memorias de los personajes reales, María Altmann y Randol Schoenberg, el guionista Alexi Kaye Campbell, no sale del lugar común, con las tensiones y los altibajos propios de un litigio agudo. La visita a Viena mueve los traumas de María y ahí en paralelo se aprecia una reconstrucción de época esmerada, pero que no agrega algo muy propio a la larga lista de películas que tocan este tema.

Asimismo, las pocas escenas que muestran a Klimt son breves y no pasan de ser un recuerdo familiar lejano. Por último, el desenlace está dentro de lo previsible, y consagra a La dama de oro como una cinta entretenida y nada más.

(Esta es una versión ligeramente modificada del texto publicado originalmente el 12 de julio en el Diario El Peruano.)