The Northern Wave Film Festival: la nueva ola del cine en Islandia

La Ola del Norte, un festival de cine de culto en Islandia

– ¿Sabes cómo funciona esto de los premios? ¿Cuántos premios hay y eso?
– Pues les escribí un correo hace semanas, porque quería planear mi viaje y todo…
– ¿Entonces no te contestaron?
– No, nunca.

Michael y yo estamos repasando el programa del festival rápidamente y apenas nos alcanza el tiempo para ojearlo. El Northern Wave Film Festival tiene lugar durante un fin de semana completo, desd la noche del viernes 27 hasta la tarde del domingo 29 de octubre. Dos días. 48 horas continuas. La selección consta de 32 cortometrajes internacionales, 20 cortometrajes islandeses, 14 videos musicales y 10 piezas de video arte. Este año el corto peruano “El monopolio de la estupidez” forma parte de la competición.

Cuando los abuelos de Michael Axelsson -escritor y director sueco- se mudaron a la casa de retiro de ancianos, fueron separados por primera vez después de 63 años de casados, pues el gobierno sueco los puso en hogares diferentes, incluso en pueblos diferentes. “Odd & Maud” es el cortometraje de ficción que Michael ha hecho sobre su historia personal, con un toque de humor que intenta ironizar lo absurdo de un problema real y común. Michael dice que hace películas sobre cosas que lo enojan. “Odd & Maud” ganaría el premio a Mejor cortometraje internacional en este festival.

Thor tampoco tiene ni idea de qué premios hay o incluso si él está compitiendo por uno. Decidió asistir al festival hace un par de días.

– Pero sí votamos por el mejor video musical luego de las proyecciones, ¿creo que ése debe ser un premio?
– Sí, supongo.

El video de Thor (Thoracius Appotite) de la canción “Life as a Wall” de Jae Tyler, ganaría el premio a Mejor Video Musical, pero él ya lo sabía de alguna forma.

Hemos compartido tanto en estos días. No, no días, horas. Entre llegar aquí desde Reykjavík en un viaje de dos horas y media, entre subidas y bajadas, dejar la maleta y caminar dos metros para pasar al salón del hostel donde está por iniciar el festival, luego caminar hasta el otro lado del salón y elegir entre dos salas de proyecciones en simultáneo y seguir con los comentarios y paneles, no hemos dejado de hablar sobre cine, qué significa para nosotros, por qué hacemos lo que hacemos, por qué el mundo está mal y ¿qué estamos haciendo aquí?

Siento más cansancio emocional que físico. Entonces en el entretiempo, ¿qué entretiempo? Justo después de que despiertas y desayunas algo, te preguntas si deberías salir a explorar algo del hermoso paisaje de Snæfellsnes. Estamos en un pequeño pueblo pesquero al lado del mar (todo está al lado del mar en Islandia) y al lado de grandes montañas, y un nevado-volcán que pareciera estar aquicito, a un kilómetro de distancia. Lo miras y lo consideras. Entre el mar y las montañas está nuestro hostel/casa cultural. El programa reinicia a las 11:00 a.m., así que exploramos el mundo exterior por un lapso que parece durar 10 minutos. De alguna forma nos encontramos encerrados en un campamento de cine, pero tampoco queremos salir de aquí.

Siri te mira como si estuviera tratando de mirar dentro de ti, y después de ver su documental sé que está convencida que el cine tiene hacerse con el corazón. “Hombres en el espejo” (“Men in the mirror”, de la noruega Siri Nerbø) iba a ser un viaje en taxi que nos contara cómo toman forma las relaciones humanas y cómo las personas logran sentirse conectadas. Pero el primer taxista que Siri conoce en Galway, Irlanda es un nigeriano. Él la deja entrar a su taxi y a su mundo, habla sin restricciones de cómo el racismo afecta su trabajo y su vida a diario. Los relatos que él y otros taxistas nigerianos comparten son tan personales que el documental resulta muy sincero, conecta a la audiencia con la historia y con el problema.

El principal propósito del festival Northern Wave es dar mayor espacio a los cortometrajes, a las producciones pequeñas. La iraquí Zamen Ali mezcla el oficio del cine con ser activista, pero estaba asustada la primera vez que su cortometraje “Gemini” fue exhibido. Ahí cuenta la historia de la relación entre dos jóvenes lesbianas, un tema que es tabú en Irak. Es posible ver su cortometraje en la sala de proyecciones al lado, la cual está separada sólo por una cortina, ya que cada asiento tiene auriculares. El cuarto está levemente iluminado por luces rojas y esa sensación de claustrofobia se hace mayor cuando se proyecta “El monopolio de la estupidez” aquí, un cortometraje peruano realizado por Hernán Velit que fue seleccionado en este festival: el callejón sin salida de la burocracia atravesando corredores de un gris que nunca se termina.

Dögg Mósesdóttir, directora y fundadora del festival, dice que un día estaba leyendo un libro sobre la Nueva Ola Francesa, la Nouvelle Vague, y pensó: ¿Por qué no tenemos nuestra propia ola? Así que fundó el festival y lo llamó así, “La Ola del Norte”. Hay algo en las olas, en el mar, en el muy, muy pequeño pueblo que nos hospeda y en la fiesta-concurso-comilona de pescado que cierra este círculo y hace que todo encaje (si tan sólo encuentras el soundtrack adecuado).

(Fotos: Julie Rowland)

Aquí un resumen en video de las 48 horas vividas en el 10° Northern Wave Film Festival:

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