[Netflix] «El hoyo» y el espejo de la sociedad actual

El hoyo es el primer largometraje del director vasco Galder Gaztelu-Urrutia. Esta es discutiblemente la película de la cuarentena. Pero, ¿por qué?

«El hoyo» nos introduce en un mundo distópico en el que las personas se adentran en una especie de cárcel a la que puedes ir voluntariamente, sin haber cometido un crimen, o luego de haber cometido uno. Este hoyo cuenta con varios niveles, todos ordenados de forma vertical y una plataforma que desciende con un banquete hacia todos los niveles del hoyo, nadie sabe cuántos son ni si la comida llega hacia ellos.

Así como en la vida, el nivel en el que aparezcas en el hoyo es completamente al azar, hasta donde sabemos puedes estar en el nivel 8 y al siguiente mes en el 205 y tu cordura será puesta en cuestión. Hay dos personas por nivel y tendrán que convivir entre sí hasta que uno de ellos muera o salga del hoyo, pero hasta donde podemos ver, nadie sale.

“El hoyo” funciona como metáfora sobre las diferencias de las clases sociales, todo pueden potencialmente estar arriba o abajo, si están arriba no tendrán problemas en abastecerse de comida pero si están abajo no les llegará  nada de alimentación y tendrán que recurrir a atrocidades para mantenerse con vida. 

El sistema está diseñado de tal forma en la cual todos tendrían suficiente para abastecerse, pero hace falta con que uno coja más de lo que le es necesario para alterar todo este orden, y como sabemos, esto siempre es así.

Esto nos suena muy familiar, vivir en un mundo que tiene suficiente para todos y sin embargo la gran mayoría de recursos se quedan con unos pocos haciendo que los de “abajo” se vean en aprietos inhumanos para poder sobrevivir.

El personaje de Goreng es quien nos abre el paso en la historia, un hombre quien entra al hoyo para obtener un título homologado. Goreng decide adentrarse al hoyo con un libro, “Don Quijote de la Mancha”, otros usuarios del hoyo se adentran con elementos muy distintos (cuchillos, pistolas, perros, etc) y nos es fácil empatizar con un personaje como él que se cree incapaz de hacer las atrocidades que otros cometen en el confinamiento. Sin embargo, la mirada de Gaztelu-Urrutia nos dirige hacia otro lado, la humanidad y todos los que participan en ella harán cosas deplorables para mantenerse vivos y encontrarán excusas para poder vivir con sus acciones y continuar haciéndolas, lo vemos una y otra vez en la historia. Los personajes esperanzadores se rompen al enfrentarse con la “jungla” de cemento vertical que es “El hoyo” y solo sobrevivirá quien haga todo por salir adelante, sobre todo si es a costa de otros.

La mirada pesimista sobre el ser humano se mantiene a lo largo de la película, cada vez que un personaje opta por una actitud altruista o gentil respecto a alguien más no pasa mucho tiempo para que El Hoyo lo golpee fuertemente. El Hoyo se encarga de mantener un orden a pesar de que el mismo solo tenga sentido para unos pocos. Esto nos queda clarísimo en las pocas escenas que tenemos de los chefs del hoyo, quienes deben crear comida milimétricamente perfecta para los prisioneros del mismo, a pesar de que la presentación poco importa para personas que llevan sin comer varios días o encerrados por muchos meses.

Es clara la referencia e inspiración que el largometraje toma de “La divina comedia”  de Dante Alighieri, los infiernos que él propone bien podrían ser los niveles del hoyo, cada uno con mayor dificultad según se vaya descendiendo y con mayor indiferencia según se vaya ascendiendo. ¿Cómo vencer un sistema de este tipo? Goreng opta por esperar hasta que ya sea la hora de salir pero conforme le cambian de compañero de “celda” nos vamos dando cuenta de que eso no será posible, nos  dicen que la gente sale del hoyo pero no vemos a nadie salir, solo vemos en qué se convierten.

Hay una metáfora interesantísima con el personaje de Miharu, una mujer que cada mes baja en la plataforma del hoyo a buscar a su hija, a pesar de que las reglas del hoyo indican que nadie menor de 16 años puede entrar y sabemos por otros personajes que ella llegó sola. 

Baja y mata a quien le quiera poner las manos encima, estamos realmente en los siete infiernos que proponía Alighieri. La violencia innata del ser humano no tarda en golpearnos constantemente; sin embargo, Goreng siente cierta simpatía por ella a pesar de reconocerla como una asesina que busca a una niña que bajo cualquier indicador, no está ahí.

Esta película se maneja puramente por signos, Miharu vendría a ser la figura que busca justicia a mano propia y con las mismas herramientas con las que se ha tenido que ver abusada. Es la venganza del oprimido, todos los que la ven pasar le temen o la atacan, pero ella siempre sale victoriosa y eso porque es el mismo sistema que la oprimió y la violencia del mismo, actuando en contra de sí mismo. Golpeándose él mismo en el pecho.

El sistema no funciona y no se puede vencer enfrentándolo a sí mismo, Goreng se une con Baharat, un optimista empedernido que pronto recibe el golpe fortísimo de la realidad en la cara. Piensan en una forma de vencer el sistema, un acto que requerirá que todos los niveles del hoyo colaboren, así ellos quieran o no. 

Pronto vemos que la gran mayoría de personas no quieren colaborar, y ellos comienzan a usar la fuerza hasta que un sabio les recuerda que primero es la negociación antes de la fuerza bruta, tratan de aplicarlo y funciona con algunos. Están en la plataforma y están tratando de repartir la comida de forma que llegue para todos los niveles que ellos piensan que hay. Resulta que hay más, hay niveles que llevan sin comer un mes, los chicos bajan y encuentran cosas inhumanas, las mayores atrocidades que un ser humano en desesperación llega a hacer, les cuesta pero aun tienen el símbolo para comunicar la falla del sistema a los creadores del hoyo.

Esto es, hasta que encuentran el verdadero símbolo y acá se dividen las opiniones respecto al largometraje.

¿Qué significa el final?

Sin duda Galder Gaztelu-Urrutia ha querido que nos hagamos esta pregunta y que veamos la película más de una vez, hay una reflexión que rodea el final y es la división que hay entre las personas; están los de arriba y están los de abajo. Ambos cometiendo acciones deplorables pero luego está una tercera opción, la opción de un futuro distinto, un futuro aún no escrito y que aún no sucumbe a las atrocidades de la humanidad, y es ese futuro y solo ese, el que puede subir a la plataforma y finalmente darnos la opción de cambiar el rumbo de las cosas.

Tal como he mencionado hace unos párrafos, Gaztelu-Urrutia nos quiere plantear una mirada pesimista sobre la humanidad, y creo que lo logra con esta, su ópera prima. La película requiere varios visionados para poder gozar a plenitud todos los detalles que nos brindan, todas las relaciones y sus significados, y darnos cuenta que, sin saberlo, nosotros somos también parte del hoyo.

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1 comentario

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