Festival de Lima 2020: 3 momentos cinematográficos inolvidables

Una peculiar edición del Festival de Cine de Lima llega a su fin. En esta oportunidad, fue en una pantalla de computador donde se pudo apreciar algo de lo más reciente del cine latinoamericano de autor. En esta ocasión me animé a señalar brevemente tres títulos internacionales que, aunque no disfrutamos en una sala de cine, nos regalaron momentos imperecederos:

«Blanco en blanco», de Théo Court

Solo la fotografía de José Ángel Alayón en esta película merece una mención aparte. Con un intérprete como el chileno Alfredo Castro que destaca cada vez que la cámara se acerca a su rostro. Ambientada a principios del siglo XX, esta historia sobre un fotógrafo que visita Tierra del Fuego para retratar a una joven novia comprometida con un misterioso latifundista, nos sumerge a lo más oscuro de la miseria humana donde parece que uno se redime gracias al poder de la contemplación y al arte de esculpir con la luz.  

Momento inolvidable: la preparación del retrato artístico de la novia en la cabaña de Pedro.  

«El agente topo», de Maite Alberdi

Cómo no interesarse en la misión de Sergio, el octogenario protagonista de la más reciente obra de la chilena Maite Alberdi: infiltrarse en una casa de reposo para averiguar si una anciana recibe malos tratos. Como las mejores cintas de espías (o de parodias), la película cuenta con un carismático héroe que cumple su trabajo con esmero y una capacidad de adaptación envidiables. “El agente topo” utiliza el humor para generar complicidad con sus personajes y las situaciones. Gracias a esa conexión, se permite tocar temas complicados como la tristeza de envejecer en el olvido, la soledad del adulto mayor, la irreversible perdida de los recuerdos y lo importante de acompañamiento familiar en todas las etapas de nuestra vida. Notable.

Momento inolvidable: Cuando Sergio le invita a desahogarse a su compañera en el asilo.

«Érase una vez en Venezuela», de Anabel Rodríguez Ríos

Siete años han pasado desde el fallecimiento del presidente venezolano Hugo Chávez y parece ser que su figura continúa muy vigente en su país y también en su cine. Este documental es un reflejo de un país dividido. Una hermosa nación donde conviven desigualdades y polos opuestos entre partidarios y opositores, beneficiarios y excluidos y sobre todo entre Tamara y Natalie, coordinadora chavista y docente de escuela, respectivamente. Ambas mujeres viven en Congo Mirador, un pueblo de agua próximo al Lago Maracaibo y que está condenado a desaparecer por problemas socioambientales. La realizadora acierta en el seguimiento a ambos destinos: el del pueblo y sus lideresas, gracias a su mirada sensible, sin prejuicios y respetuosa. Imposible no conectar la película con nuestra realidad peruana. 

Momento inolvidable: la reunión de Tamara con el Gobernador para tratar de salvar al pueblo.

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