Continúo mi cobertura del Festival de Sundance 2022 compartiendo mis críticas de Fire of Love y Nothing Compares, que formaron parte de la Competencia Documental de Estados Unidos y la Competencia Documental de Cine Mundial, respectivamente.

Fire of Love

Fire of Love (Estados Unidos / Canadá, 2022) es un impresionante documental que, a través de inestimable material de archivo, muestra el legado de los esposos Katia y Maurice Krafft, dos científicos franceses que dedicaron su vida a estudiar, admirar y desentrañar los misterios de los volcanes. Esta es una doble historia de amor: no solo el que sentían el uno por el otro, sino también el que profesaban ambos por la majestuosidad de estas montañas cargadas de fuego.

La directora Sara Dosa (The Last Season, The Seer and the Unseen) se sumerge en todo el material audiovisual (fotos y películas) que registraron los esposos Krafft y permite que esas poderosas imágenes de volcanes en erupción nos impacten con su belleza sobrecogedora y su implacable fuerza destructora, mientras una narración en off, a cargo de Miranda July, se convierte en un hilo conductor que contextualiza algunos hechos y reflexiona de forma poética sobre el fascinante trabajo de Maurice y Katia.

Además de los videos que los Krafft grabaron, podemos apreciar también algunas entrevistas que ellos dieron en televisión. Con un entusiasmo a prueba de lava, los esposos transmiten de forma didáctica su pasión por el estudio de los volcanes y su loable voluntad de contribuir a prevenir tragedias al predecir cuándo estos entrarían en erupción para que la población aledaña pueda evacuar a tiempo.

Al retratar una obsesión potencialmente mortal, Fire of Love recuerda a Grizzly Man o Free Solo, otros célebres documentales sobre personas que practicaban actividades extremadamente riesgosas, pero que les producían una satisfacción personal que no encontraban en acciones más mundanas. Al igual que los protagonistas de esas películas, esta pareja de vulcanólogos vivió siempre al límite, junto a esos ríos de lava que acompañaban su recorrido y les daban sentido a su existencia. En un fragmento de la película, Katia resume su postura sobre ese enfrentamiento constante con la muerte: “La curiosidad es más fuerte que el miedo”.

Nothing Compares

Nothing Compares (Reino Unido / Irlanda, 2022) se concentra en cinco años decisivos (de 1987 a 1992) en la vida de la talentosa cantante irlandesa Sinéad O’Connor. El documental narra su meteórico ascenso y su estrepitosa caída del pedestal de la fama, analizando cómo el hecho de alzar su voz de protesta (contra la Guerra del Golfo y los abusos de menores por parte de sacerdotes católicos) la llevó a ser “cancelada” por los medios de comunicación y la sociedad ultraconservadora de aquellos años.

La película se inicia con el incómodo momento que se vivió en un concierto de homenaje a Bob Dylan en el Madison Square Garden en 1992. Sinéad sale al escenario para cantar, pero es recibida por los abucheos de un grupo enardecido de espectadores. Durante la siguiente hora y media, el documental cuenta cómo se inició y tomó forma su carrera musical, cómo fue evolucionando su imagen pública y cómo llegó a recibir esa agresiva muestra de rechazo, no solo en aquel icónico escenario de New York, sino en los titulares de numerosos diarios y programas de televisión.

Es cierto que la ópera prima de la directora Kathryn Ferguson puede llegar a sentirse ocasionalmente como una foto incompleta, pues omite una gran parte de la vida y la trayectoria artística de Sinéad, puntualmente todo lo que ocurrió en los últimos 30 años. Sin embargo, al delimitar el relato a ese lustro que marcó su vida como un hierro caliente, el documental contextualiza no solo las razones del éxito y posterior caída en desgracia de la cantante, sino que, a partir de ella, muestra el panorama más amplio del entorno represivo y tóxico en el que creció y vivió su niñez y juventud, en una Irlanda extremadamente conservadora en la que la Iglesia Católica tenía una influencia muy poderosa.

Nothing Compares permite que Sinéad sea quien cuente su propia historia, a través de una narración en off en la que su voz de mujer adulta suena más áspera y desencantada, pero aún conserva rastros de ese tono entre angelical y rebelde que la definió como artista. Tres décadas después, su rabia juvenil se ha apaciguado, pero su inteligencia y lucidez se mantienen intactas. El documental reivindica la valentía de una mujer que desafió los estándares de la industria musical y las convenciones de género, arriesgándose a convertirse en paria por abrazar causas que le importaban mucho más que el dinero y el estrellato. Lejos de cualquier escándalo, se impone la fuerza de su portentosa voz, que no se compara a la de nadie más.