Historias similares a las de “E.T.: El Extraterrestre” hemos podido ver muchas veces ya en el cine: películas que se concentran en la relación entre un niño o niña y su amigo de otro planeta, que generalmente culminan en despedidas extremadamente emotivas (o que al menos tratan de serlo). Se trata de una fórmula que se ha demostrado funciona muy bien, y que puede resultar en experiencias algo previsibles —especialmente para los adultos del público—, pero en general, bastante entretenidas. Sin embargo, muy pocas producciones han logrado superar —o siquiera igualar— a la obra maestra de Spielberg.

Maika”, de Ham Tran, como se deben imaginar, trata de seguir estos lineamientos. Lo que tenemos acá es una cinta vietnamita basada en un antiguo programa de televisión de la República Checa, que combina temas relacionados a la pérdida de los seres queridos, las relaciones entre padres e hijos, y la amistad, con una historia apropiadamente fantasiosa. El resultado es de corte bien infantil pero innegablemente entretenido, un filme que seguramente mantendrá atentos a los más pequeños de la casa, pero que quizás sea demasiado ligero e inocente para sus padres. Súmenle a eso unos efectos visuales digitales bastante paupérrimos, y se puede decir que “Maika” está hecho, principalmente, para niños y no tanto para la familia entera. Lo cual no es algo malo, necesariamente.

El protagonista de “Maika” es Hung (Lai Truòng Phù), un niño que perdió a su madre un año atrás, y que ahora vive solo con su padre, un creativo ingeniero llamado Thanh (Ngòc Tùong). El problema es que el hombre está demasiado endeudado, por lo que tiene que intentar mantener su negocio —una tienda de reparaciones— a flote, para que nadie los bote de su departamento. No ayuda que Thanh pase mucho tiempo con la dulce My (Kháhn Nhur), lo cual molesta al pequeño, quien como todo niño que acaba de perder a su madre, no quiere que su padre se junte con nadie nuevo.

Una noche, sin embargo, Hung es testigo de una lluvia de meteoritos, lo cual lo lleva a conocer a Maika (Chu Dièp Anh), una alienígena que ha llegado a la Tierra para buscar a su compañero, y eventualmente, regresar a su propio planeta. Pero como nada puede ser fácil, la pequeña extraterrestre está siendo buscada por muchas personas —es así que tendrá que entablar una fuerte amistad con Hung, para poder cumplir con sus objetivos, y evitar ser secuestrada por gente que simplemente no la entiende. Dicha situación involucrará elementos prestados de otras películas de similar corte, principalmente la ya mencionada “E.T.”.

Desde la primera escena, queda claro que “Maika” es una película infantil: las imágenes cuentan con colores saturados y están editadas frenéticamente, las actuaciones son caricaturescas y exageradas, y la trama es extremadamente sencilla, haciendo uso de estereotipos que podrán ser captados por el público infantil de manera inmediata. Y sin embargo, la mayor parte del tiempo la propuesta funciona, precisamente porque se siente como un estilo cohesivo para una película que jamás buscar ser algo que no es. Ver “Maika” es casi como ver una caricatura con actores de carne y hueso, y aunque por momentos se puede tornar algo ruidosa —especialmente cuando los niños se ponen a gritar como si no hubiese un mañana—, resulta, en general, agradable y suficientemente inocente.

Ayuda que el componente emocional esté ahí, haciendo que los personajes se sientan un poco más reales de lo que uno se imaginaria. Me gustó, por ejemplo, un momento que comparten Hung y Maika, en donde la segunda trata de borrar los recuerdos que el primero tiene de su madre, para que no esté triste. Pero el chico le dice a la alien que no lo haga, porque tener recuerdos tristes no siempre es malo, y si los termina borrando, ya no podría recordar a su madre. “Maika” cuenta con algunas escenas de ese tipo, en donde el director-guionista Ham Tras intenta darle una dimensión temática adicional a la película, permitiéndole al espectador entender las lecciones que los personajes tienen que aprender.

De hecho, el arco de personaje de Hung es uno que hemos visto antes: pasa de ser un chico algo engreído y solitario, a alguien que valora la amistad de los demás, entiende que su padre no puede quedarse solo para siempre, y mantiene el recuerdo de su madre en su corazón. No es nada novedoso, pero ayuda a que uno pueda identificarse con los personajes, haciendo que la relación entre el chico y la extraterrestre sea entrañable. Sí, es cierto que, al ser una película infantil, “Maika” cuenta con chistes de flatulencias y secuencias de acción algo absurdas, pero nada de eso llega a arruinar la experiencia en general, ayudando, más bien, a que los miembros más pequeños del público no se aburran.

Algo similar se podría decir sobre los efectos digitales utilizados para traer a la vida muchas de las secuencias fantásticas de la cinta. Los adultos se darán cuenta de lo mal que se ven —desde el drone que Hung vuela, hasta la nave espacial de Maika, pasando por los tentáculos que salen de su espalda, todas estas creaciones digitales lucen increíblemente plásticas, y están mal integradas a la acción en vivo. Pero lo más probable es que los niños ni se den cuenta; ellos estarán metidos en la historia, riéndose con las secuencias de slapstick, o relacionándose con Hung y sus problemas. El caso de “Maika” termina siendo muy interesante, entonces: tanto a nivel narrativo como visual, funciona mejor para un público más infantil, sin tomar mucho en cuenta a los padres que seguramente están acompañando a sus hijos.

Es así que “Maika” termina convirtiéndose en una experiencia extremadamente naive e innegablemente entretenida: en la historia de un niño, un alien, y los adultos que no siempre los entienden (el padre de Hung se demora mucho en creerle a su hijo, por ejemplo). Sí, los efectos visuales son bastante malos, y sí, algunas escenas podrían fastidiarle a los adultos con lo ruidosas y exageradas que son, pero al final del día, la película no es para ellos. “Maika” es para los niños, para que ellos se identifiquen con los personajes, y para que ellos sueñen con conocer a una alien que los ayude a madurar. Y en ese sentido, “Maika” funciona bastante bien, estén familiarizados con la serie de televisión original, o no.