Entrevista con Carlos Sorin

Más vale tarde que nunca. Luego de revisar el material que obtuvimos durante el mes de agosto en el 10º Festival ElCine, terminamos de transcribir y editar esta entrevista con el director argentino Carlos Sorin, quien estuvo en Lima por esas semanas, ya no presentando una película suya, sino como miembro del Jurado Oficial. Conocido en nuestro país por su Historias mínimas, y luego por El perro, Sorín se ha decantado como un cineasta particular, quien se vale de personas de la vida real (no-actores) para que representen en sus cintas a personajes que muchas veces son casi un reflejo de su realidad. De este y otros detalles de su proceso creativo conversó con Cinencuentro.

Carlos Sorin

¿Usted viene de la publicidad?
Sí, mi oficio principal hasta hace unos años era director de cine publicitario.

Y ¿Qué paso?, ¿Por qué fue el cambio?
Llega un momento en que te das cuenta que en realidad estas poniendo energías en el lugar equivocado, y retomas algunas cosas de tu vida. En realidad es eso lo que pasó, la publicidad sirve para los efectos de ganar dinero nada más, lo cual digamos está muy bien, digamos es un buen objetivo, al mismo tiempo pierdes algunas otras cosas.

¿Es particular?
El oficio de la publicidad es muy celoso, no puedes compartirlo con otro, como tener dos mujeres, es imposible. Sí puedes tenerla, pero vives en problemas, la publicidad en ese sentido es muy excluyente, entonces es muy difícil hacer publicidad y hacer cine al mismo tiempo. Lo hice durante algún tiempo, pero ni haces bien las películas, ni haces bien la publicidad.

Es bien particular, porque a diferencia de otros directores que vienen de la publicidad en sus películas se notan mucho este look de la publicidad, muy distinto a la de usted en Historias mínimas y en El perro. ¿Ha querido desmarcarse de todo esto?
Si, yo creo que especialmente en Historias mínimas, ya Bombón (El perro) era más fácil por que tenía un precedente, la idea fue separar bien las aguas, ubicarme a 180 grados de ahí, exactamente en la zona opuesta, y hacer un cine que desde el punto de vista formal de la puesta de cámara sea muy poco ornamentado, muy poco barroco, un cine muy simple que en la publicidad es todo lo contrario, es ultra elaborada digamos. Eso fue consciente, la primera película funcionó en la forma de filmar y luego fue más fácil.

Historias mínimas y El perro tienen algo en común, que las dos son en la Patagonia, no-actores, bueno la mayoría no-actores.
Sí, y la que hice después, El camino de San Diego, es más comedia, también comparte prácticamente lo mismo. No es en la Patagonia, es en el norte, pero de cualquier manera, no son películas urbanas, son películas rurales y también transcurre en el camino. Por ahora me cuesta mucho pensar en una historia que no tenga que ver con una ruta, con un viaje, cuando estructuro las historias o las historias que se me ocurren siempre tienen que ver con alguien que emprende un viaje por algún motivo.

Carlos Sorin¿Y ha racionalizado, porque la Patagonia y ese tipo de historias?
No, la nueva película no es en la Patagonia, es en el norte y mis dos anteriores películas… las primeras también son en la Patagonia. Esta es una zona que me gusta, una zona vacía, una zona donde la ruta es el elemento visual más importante, me atrae los espacios vacíos. Son muy atractivos para historias muy chiquitas como las que yo cuento, por ese motivo es la Patagonia; pero después no hay otro motivo. Igual se sufre, filmar en la Patagonia no es exactamente un placer.

Dirigir a actores no profesionales,¿tiene sus ventajas y desventajas?
En el caso mío, son no actores, no profesionales, o sea son gente que nunca tuvo una experiencia en un escenario, que nunca se les ocurrió representar nada. Si de hacha hay más ventajas que desventajas digamos, si lográs alguna cosa que te proponés se justifica, pero es un trabajo difícil y muy limitante, porque con no actores puedes acceder solamente a una gama de personajes muy simples, no puedes hacer con una problemática muy compleja, porque no tienes con qué. Mi forma de trabajar sirve tanto los personajes sean muy simples, muy transparentes, si hay personajes simples como vistes en las primeras que yo hice, esos personajes sí puedes elaborarlos con no actores, bajo la condición de quien hace el personaje sea muy parecido al personaje, casi lo mismo, porque la persona que se pone delante la cámara no construye un personaje, no hace de. Construye un personaje de sí mismo, y voy adecuando las notas del guión en función de lo que va pasando en el rodaje, con esa salvedad puedes intentar hacer unas películas con no actores.

Leí en una entrevista que trabajaba una parte del guión y luego la terminaba de cerrar cuando tenía ya a los personajes encontrados
Sí, el guión es nada más que una guía para no perderse. Te sirve para armar el proyecto, como negocio, pero en realidad una vez que empiezas a filmar, la mecácnica de la filmación hace que te olvides del guión. Se ponen en marcha muchas cosas. Y yo lo que hago es que simultáneamente a la filmación voy editando con una computadora, entonces voy, de alguna forma, rescribiendo lo que realidad me está produciendo. Pero siempre tienes que estar dispuesto a que va a haber muchas sorpresas, algunas agradables, otras no, a veces sale mejor de lo que te imaginabas, a veces no. Es azaroso.

Y ahora que toca esto de la realidad, ¿el trabajar con no actores es tratar de buscar que la realidad se meta en la ficción?
No, es tratar de valorizar el accidente como forma de trabajo, lo imprevisto, lo accidental. El cine, desde la actuación hasta la logística de filmación es una cosa totalmente armada, siempre ha sido así el cine, en lo posible es preferible que no haya ninguna cosa fuera del plan, y con esta forma de trabajar lo que trato es de hacer todo lo contrario, que el accidente sea un elemento participativo y activo, con el riesgo que eso implica, porque te puedes dar un golpe perfectamente, y de hecho me lo doy. Entonces esto hace que las filmaciones se vuelvan un poco agotadoras, porque a veces te salen cosas que vos decís “no hay un actor que pueda dar un gesto así”, pero a veces salen cosas que te quieres morir, entonces tienes que buscar otro atajo.

A mi particularmente me interesa mucho ese proceso de trabajar las escenas con no actores, leí que usted ni siquiera ensaya las escenas
No, no ensayo nada. No ensayo pues no hay técnica actoral, no es que yo hable “bueno, vas a hacer tal personaje”. No, nada. Cualquier cosa que yo haga va a ir en contra; nunca le doy texto, jamás le doy texto, jamás conocen el guión ni de qué se trata.

Si no son actores me imagino que no tienen la capacidad de memorizar
No, si vos le das texto, lo más probable es que su problema básico consista en que se van a olvidar el texto, y entonces funcionan los mecanismos de inhibición cerebral y se olvidan del texto, salvo que necesites que se olviden el texto. Enn Historias mínimas hay un ejemplo, cuando el viejo confiesa lo que le pasó, le tiene que costar, entonces yo le di un texto equivocado y por eso le costaba, se olvidaba de todo, sufría como loco, se olvidaba. Entonces en la ficción es que él no podía decirlo por un conflicto, pero en realidad no podía decir porque se había olvidado el texto, porque se lo había dado el día anterior, quince días venía aprendiéndose el texto original, y el día anterior se lo cambié. Bueno, en ese caso es usado ese tipo de trampas para producir lo que vos querés producir, que es que sea de verdad que él sufre por no poder decirlo. En la ficción es por no poder confesar algo inconfesable, en la realidad es porque se había olvidado el texto, pero el gesto es verdad, ¿entendés? Cuando uno busca esas cositas, no siempre sufren, no creas que hago sufrir continuamente a todos, en general el que más sufre soy yo.

Carlos SorinPero si no ensaya, si no repasa los diálogos, ¿simplemente hace un planteamiento básico de la escena?
Sí, hago un planteamiento básico con los técnicos, con el asistente de dirección, con el director de fotografía, fundamentalmente con el camarógrafo, que es mi cómplice. Yo trabajo siempre con dos cámaras en steadycam, o sea que son dos cámaras poco planificadas, cámaras que responden rápidamente, trabajo mucho con el camarógrafo y el foquista, que es otro elemento fundamental, aunque si el foco llega un poco más tarde no importa. Es más, me gusta, porque la consigna es que la cámara nunca puede anticiparse al personaje, si se mueve el personaje entonces la cámara responde un poquito después, como en los documentales. Entonces produzco más o menos según la complejidad de la escena. En general trato de no hacer puestas muy complejas, y tener muchas opciones de compaginación, o sea de trabajar mucho plano y contraplano que me permitan después poder tener opciones de edición; y después lo que hago repito hasta el cansancio, y hay un momentito que sale algo que es interesante.

Leí en una entrevista que repite 50, 60 veces
Sí, sí, lo normal son 30.

Pero su productor lo quiere matar.
Es que el productor soy yo, pero al mismo tiempo yo ya sé el material que gasto y la cantidad de tiempo que gasto, por lo tanto en el presupuesto ya está contemplado eso, por eso filmo en super 16, no filmo en 35 mm, y además porque las cámaras son muy livianas, responden rápidamente, son menos pesadas, pero ya está contemplada esa forma de filmar, lo que ahorras en los sueldos de los actores famosos, te lo gastas en la película.

Porque aquí, en las películas peruanas es 2 a 1, 3 a 1, pero 50…
Mi última película tiene 95 minutos y filmé 72 horas. 72 horas de proyección.

¿En super 16?
Sí, en super 16, 72 horas con dos cámaras siempre, una cámara más o menos planificada y otra cámara que va agarrando cosas, va a la pesca. Pero forma parte del sistema de filmación de repetir, repetir, hasta que sale salgo que me interesa, entonces ahí dejo de repetir, pero es por repetición.

¿Pero no se agotan? Porque no son actores…
No, porque cada repetición es distinta, no es como los actores. Tú haces cinco tomas con un actor y las tomas son iguales, hay pequeñas diferencias. Acá no, es absolutamente distinto, no tiene nada que ver una cosa con otra, dicen otras cosas, otros gestos, y de repente hay algo que sirve. En el cine que yo hago el milagro se produce, si hay un milagro, en el montaje, es el momento que compagino.

Usted dice que el guión y la edición son cuestiones reflexivas y el rodaje es algo más intuitivo
Claro, mis rodajes son caóticos, obviamente, no puede ser de otra manera, nadie sabe lo que va a pasar, todo es un caos, además viajamos, pasan cosas en la realidad que yo incorporo. Si aparece un personaje yo lo meto dentro de la película como me ha pasado en la última película, varios personajes los meto dentro, después los uso o no los uso, depende. Entonces el rodaje es tan dinámico y tan caótico que no tienes mucho tiempo de pensar, es intuitivo. La única parte reflexiva es cuando uno hace el relato general de la película en el guión, al principio, que aunque es provisorio, en general el cuento está. Después la reflexión sería cuando estás solo con…

…con el montajista
No, estoy solo yo.

¿Usted solo hace el montaje?
Sí. Tengo un ayudante que me sincroniza, pero el montaje lo veo yo. Y ahí reflexionas sobre la película, con el material.

Como que se está vengando usted de la publicidad, donde todo es tan cuadrado, milimétrico.
Me gusta esa forma. Entiendo que tengo límites, hay historias que no podría contar así, pero me gusta, a pesar que no son cómodas para nada; y a veces obtienes cosas que no son exactamente lo que pensabas, a veces son mejores, a veces son peores.

Carlos Sorin
¿Qué cineastas o películas tiene en su cabeza al momento de filmar?
En general yo, cuando voy a filmar, algunos meses antes dejo de ver cine, no me interesa. No es por nada en especial, pero dejo de ver cine, tres meses antes. O sea tengo la película en la cabeza, entonces cuando hago otra cosa prefiero hacer otra cosa que no tenga nada que ver. Son muy extenuantes ese tipo de filmaciones, precisamente porque para un director hay cosas que son indelegables, porque no está planeado. Puedes planear a un asistente de dirección, si es bueno, que ensaye con los actores, acá no, nada. Entonces hace que sea muy agotadora. Entonces cuando hago otra cosa prefiero que sea algo que no tenga que ver nada con el cine

¿Tiene algún director o película al que sea usted afín?
Sí, muchos, podría hacer una lista interminable, pero me gusta mucho el cine coreano. Tengo momentos, me gusta mucho Kim Ki-duk, me gusta muchísimo, si bien el cine que yo hago es distinto al de Kim Ki-duk, pero me interesa el buen cine, los buenos directores.

Para finalizar, El camino de San Diego ¿para cuándo se estrena?
El camino de San Diego se estrena el 14 de setiembre en Argentina. Después del estreno en Argentina, empiezan los festivales nacionales y supongo que si la película gusta, estaremos con El camino de San Diego en el próximo festival [de Lima], en el undécimo.

Suerte entonces, gracias.
No, gracias a vos.

Entrevista: Héctor Gálvez
Fotos: Rolando Jurado
Transcripción: Rafael Velarde
Lima, 10 de agosto de 2006

3 comentarios

  1. cesar pereyra
    17 de octubre de 2006 at 9:43 — Responder

    me ha gustado la entrevista , ojalal puedan publicar otras que hayan hecho, una sugerencia, por que no entrevistan a los cortometrajistas que participaron en el festival, no se, por ejemplo de repente no a esos, sino a los sque presentan sus cortos en otras salas como en la u. d elima, donde los estudiantes hacen funciones especiales, o a veces en el cafae, creo que seria bueno conocerlos , ellos son los futuros cineastas , se supone que lo seran al menos, nos vemos.

  2. […] para compartir sus inquietudes y experiencias. Este año las mesas de diálogo incluyen a Carlos Sorín (Argentina), José Wilker (Brasil), Mercedes Sampietro (España), Carlos Reygadas (México), por […]

  3. […] Jurado Oficial para Ficción estará conformado por el director argentino Carlos Sorín, el director brasileño Marcelo Gomes, el crítico español José María Riba, el actor colombiano […]

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back