Ariel Levy

Loco cielo de Abril enfoca una situación dramática desde un punto de vida más lúdico. El director Sandro Ventura no se esfuerza por presentar la tragedia humana con un arsenal plañidero. Por el contrario, sabe sacar provecho a la desgracia sin caer en un tratamiento ligero y guarda la tensión para los momentos precisos.

Sandro Ventura habla del origen de Loco Cielo de Abril, las influencias, la participación de Ariel Levy, la particularidad de estilos en el cine hecho en el Perú, el desarrollo de la cinematografía, entre otros temas.

«Espero que la relación de nuestro cine y su público sea tal que no nos vean como cine peruano, si no como una alternativa más para ir al cine. Ahí está la clave, nosotros hacemos cine. Así de simple, no cine peruano, eso es una casualidad de la vida, pero cada cineasta es un individuo distinto. Etiquetarnos como ‘cine peruano’ es negar que cada cineasta tiene un estilo distinto, una manera de plantear su puesta en escena diferente, una manera de narrar muy particular.»

Miguel Grau chileno

La proximidad del fallo de La Haya que definirá el diferendo marítimo entre el Perú y Chile, es una buena oportunidad para recordar la serie de oportunidades que se han vinculado las cinematografías de ambos países. A continuación una lista inicial, no exhaustiva, de algunas películas «peruano–chilenas», en orden cronológico:

La película chilena Qué pena tu vida, tercer largometraje de Nicolás López, es una comedia romántica sobre la juventud clasemediera de Santiago, en la que las presiones socioeconómicas atolondran más de la cuenta las relaciones sentimentales y los aires modernos que caracterizan la metrópoli no alcanzan para lograr bienestar.

El esquema «chico conoce a chica» se bifurca en un conjunto de situaciones disparatadas, con un protagonista inseguro y nervioso con las mujeres y todo su entorno hasta el balbuceo. Javier Fernández (Ariel Levy, colaborador habitual de López) es un adolescente perenne que pasa de una relación a otra sin asimilar las experiencias y no puede sacudirse de la permanente intromisión de su madre Patricia (Claudia Celedón, la recordada patrona de La nana).

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