Archivo de Mayo 2005

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Conociendo a Julia (2004)

Being JuliaBeing Julia
Dir: István Szabó | 104 min. | EE.UU – Reino Unido - Hungría

Intérpretes:
Annette Bening (Julia Lambert)
Jeremy Irons (Michael Gosselyn)
Michael Gambon (Jimmie Langton)
Shaun Evans (Tom Fennel)

Estreno en Perú: 28 de abril del 2005

La Julia del título es Julia Lambert una diva de las tablas londinenses a la que nos la ubican en los años 30, se encuentra en la plenitud de su carrera y viviendo una especie de crisis de la edad mediana. Julia (Annette Bening) ha sabido adaptar su vida a ese vaivén, de agendas recargadas de compromisos laborales y de placer, como buena ama y señora de la escena ya no sabe distinguir entre la vida real y la postura impostada de su oficio.

Being Julia

La Julia del título es Julia Lambert una diva de las tablas londinenses a la que nos la ubican en los años 30, se encuentra en la plenitud de su carrera y viviendo una especie de crisis de la edad mediana con la neurosis y el carnavalesco habitat propio del mundo del espectáculo y la representación. Julia (una exhuberantemente histriónica Annette Bening) ha sabido adaptar su vida a ese vaivén, de agendas recargadas de compromisos laborales y de placer, como buena ama y señora de la escena ya no sabe distinguir entre la vida real y la postura impostada de su oficio a ello contribuyen aquellos que forman su círculo sobre todo su marido-productor (Jeremy Irons) y su mentor (Michael Gambon, suerte de consejero fantasmal).

En momento tan frágil de su existencia el colapso tiene que llegar y de eso trata la pelicula, que el húngaro István Szabó (especializado ya en este cine de etiqueta de prestigio y de cierto academicismo) nos presenta con el arsenal esperado en gran mayoría de estas cintas tributarias de aquellas magníficas obras acerca del mundo de teatral y su extensión al mundo de rituales, apariencias y simulaciones de la élite (All About Eve acaso fue una de sus mayores expresiones), estrategias, engaños, juegos de poder y manipulación que resultan poco inspirados desde la concepción misma de los personajes, a pesar que la intención es hacer una película bastante ligera, aunque habría que destacar algunos momentos en los que la vehemencia de su protagonista vence el acartonamiento, momentos sin duda colocados para lucimiento de la actriz, pero válidos en si mismos. Una película que a pesar de todo se deja ver.

Jorge Esponda

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Código 46 (2003)

Code 46

Code 46

Interesante cinta del inglés Michael Winterbottom, nos presenta un mundo futurista que más interesado en los artilugios y la parafernalia que siempre se esperan, deja mas bien todo eso a un segundo plano para hacernos respirar un aire de contemporaneidad. Se trata ante todo de una historia de desencanto entre dos personajes, el investigador que interpreta Tim Robbins y la alunada Maria (Samantha Morton) viven una relación marcada por las limitaciones ya sean propías y las que la sociedad les impone. A Winterbottom lo que le interesa es este juego de conductas en el marco urbano. Surge la tragedia y el tal código 46 cual estigma los castiga sin contemplaciones.
Si habría que citar alguna referencia el director solo nos deja contemplar algo de Blade Runner apenas (esa otra historia de seres sonambúlicos dentro de la geografía postmoderna). Una buena película en la que se aprecia a un director hábil del que esperamos ver algo más de su ya prolífica carrera.

Jorge Esponda

El secreto (2003)

Io non ho paura

Io non ho paura

Esta cinta del italiano Gabriele Salvatores lo tenía todo para ser un interesantísimo retrato de la infancia: en una región campesina del sur de Italia un niño se verá enfrentado a una primera prueba de madurez a hacer un siniestro hallazgo. La película se plantea en primer lugar observar al pequeño protagonista (Giuseppe Cristiano) y hacernos cómplices de su subjetividad, sus temores, sus decisiones, su forma de ver el mundo en especial el adulto, en este punto se encuentra lo más rescatable del film. Pero cuando entra a tallar el plot la película pierde rumbo y definición, avanza sin mayor inspiración tan solo retratándonos una anécdota criminal que incluso se traiciona a sí misma tornándose en lo más amable posible, basta con ver el desenlace, sin duda lo peor de la película.
En todo caso se agradece la presencia de Aitana Sanchez Gijón en el rol de la madre, al menos.

Jorge Esponda

Gritos y susurros (1972)

Gritos y susurrosViskningar Och Rop
Dir. Ingmar Bergman | 106 min. | Suecia

Intérpretes:
Harriet Andersson (Agnes)
Kari Sylwan (Anna)
Ingrid Thulin (Karin)
Liv Ullmann (Maria y su madre)
Anders Ek (Isak)
Inga Gill (Narrador)
Erland Josephson (David)

Film siniestro como pocos, presenciamos aquí la historia de tres hermanas juntas por la tradición pero separadas por culpas y resentimientos añejos, alcanzando tal grado de concentración alrededor de la enfermedad terminal de una de ellas y los matrimonios o relaciones insatisfechas, sumisas o perversas de las otras dos. Todo se convierte en un teatro de fantasmas donde las culpas se disimulan sutilmente o salen a relucir, los decorados lujosos se convierten en asfixiante representación del encierro y se le reprocha a los fantasmas su presencia. Película cumbre dentro de la obra de Bergman.

Gritos y susurros

El sueco Ingmar Bergman a lo largo de casi sesenta años ha hecho de su cine una constante búsqueda, una representación de la incógnita por lo esencial, impone la teatralidad (algo que le ha valido desde siempre más que descreídos detractores) rasgo preciso para que sus personajes dejen salir todo aquella que está dentro de lo que aparentemente es la desconocida fuente de nuestros descontentos. Muchas veces duro, pero siempre lírico, lo que lo hace tan especial es ese temperamento y estilo nórdico tan característico desde la época del gran Victor Sjostrom , alcanza con Bergman acaso su máxima expresión.

En Gritos y Susurros, film siniestro como pocos, presenciamos la historia de las tres hermanas juntas por la tradición pero separadas por culpas y resentimientos añejos, alcanzando aquí tal grado de concentración alrededor de la enfermedad terminal de una de ellas y los matrimonios o relaciones insatisfechas, sumisas o perversas de las otras dos. Así mismo todos sus sentimientos nos son cantados por lo alto y lo bajo, esos gritos y susurros que son expresión de su dolor físico y espiritual. A partir de estos, Bergman se interna nuevamente en sus devaneos ontológicos, todo se convierte en un teatro de fantasmas en la que las culpas se disimulan sutilmente o salen a relucir, los decorados lujosos se convierten en asfixiante representación del encierro, se le reprocha a los fantasmas su presencia.

En su momento se dice que la película recibió acusaciones de presentar a la mujer como ser pasivo, y culposo sin mayor iniciativa una visión de hombre sin mayores aristas, ¡nada que ver! La mirada de Bergman sobre ellas es mucho más compleja, es una mirada comprometida con sus personajes a las que reviste de algunas evidentes características de la mujer de la época, pero dejando traslucir cierta iniciativa y hasta rebeldía e insatisfacción, pleno de lirismo. Bergman hace traslucir a sus criaturas fantasmales cierta belleza como aquella imagen de las protagonista paseando como elegantes damas.

Las magníficas Ingrid Thulin, Liv Ullmann y Harriet Andersson dan vida a las protagonistas confirmando la destreza de Bergman en la dirección de actores, pero no todo se queda en ellos pues su poderoso y sutilmente hipnótico estilo visual de su cine de autor nos remite fácilmente a ciertas atmósferas casi terroríficas. Bergman es poeta de lo más recóndito, un investigador de lo esencial.

Película cumbre sin duda dentro de la obra de Bergman que aún, gracias a uno de esos misterios del universo, todavía sigue en actividad.

Jorge Esponda

Cruzada (2005)

Kingdom of Heaven posterKingdom of Heaven
Dir. Ridley Scott | 145 min. | Reino Unido - EE.UU. - España - Alemania

Intérpretes:
Orlando Bloom (Balian de Ibelin), Eva Green (Sibylla), Jeremy Irons (Tiberias), David Thewlis (Hospitalario), Brendan Gleeson (Reynaldo), Marton Csokas (Guy de Lusignan), Liam Neeson (Godofredo de Ibelin), Alexander Siddig (Imad), Ghassan Massoud (Saladino), Velibor Topic (Almaric)

Nuevamente otra aventura épico-legendaria llega a las pantallas con los fastos de una superproducción, el encargado de llevar a cabo este espectáculo es el veterano Ridley Scott (Inglaterra, 1937) quien nos presenta un episodio histórico que no se veía hace mucho tiempo en el cine: Las Cruzadas. Más allá de las discusiones acerca de la pertinencia de estrenarla en tiempos de plena tensión entre oriente y occidente, lo que nos presenta el director es una cinta de acción que intenta seguir la línea de los más clásicos exponentes del género y lo consigue con suma eficacia.

Kingdom of Heaven

Desde el arranque vemos una historia personal la cual se verá absorbida por una de tamaño colosal. Es cierto que el guión y el diseño de personajes es muy esquemático y finalmente apela a la corrección política. Balian (Orlando Bloom, convertido en el héroe absoluto de este boom del subgénero) y toda la galería de personajes se definen por trazos básicos que no requieren mayor complejidad: él es valiente y justo, el rey Balduíno es igualmente justo y además conciliador al igual que el sultán Saladin. En medio de ese juego de poderes y ambiciones, los villanos son villanísimos. No hay aquí necesidad de mayor complejidad aunque hay un personaje que si lo intenta: el Tiberias que interpreta Jeremy Irons suerte de líder leal pero a la vez lúcido y desencantado.

Scott conciente de ello le da a la cinta vuelo a partir de sus resoluciones y talento visual. Toda la iconografía gótica del medioevo está muy bien insertada dentro del film lo cual le da una apariencia bastante atractiva y hasta bizarra como la del rey. Pero son los momentos de acción y movimiento de masas las que se roban el show, momentos visualmente impresionantes como el encuentro del los ejércitos al mando de sus gobernantes o la estupenda parte final con el sitio a Jerusalén.

Kingdom of Heaven

No hay que buscarle razones ni lecturas que ya son más que obvias, Kingdom of Heaven es una cinta que se complace en presentar un espectáculo apasionante que mantiene nuestra atención mucho más que todas aquellas fantasías acerca del reino de los cielos que intentan encontrar tan afanosamente sus personajes.

Reencarnación (2004)

Birth

Birth

Aunque parecía que ya no se estrenaba finalmente hemos podido ver esta extraña película que tantos problemas en términos tanto de crítica y exhibición tuvo el año pasado. El inglés Jonathan Glazer (quien anteriormente realizó la interesante Sexy Beast) nos presenta otro relato sobre los fantasmas del pasado regresando para alterar el aparente orden que han establecido a su vida sus protagonistas. Pero ahí donde Sexy Beast jugaba con el humor y los códigos gangsteriles, Birth se mueve en terreno mas sutil, abierto al lirismo más sugerido, algo que no consigue a plenitud.

Ver como guionista al francés Jean-Claude Carrière nos explica adonde es que apunta el film de Glazer: al surrealismo buñueliano. En si esta película parece un compendio de ideas del sutil y onírico estilo del español en especial a El Discreto Encanto de la Burguesía, ahí está la familia de clase alta que ve alterado su mundo por la intromisión de lo insólito encarnado esta vez en las inocentes facciones de un niño, quien en la mayor representación del romanticismo surrealista viene a reclamar al amor de su vida la bella y triste Anna (una siempre adecuada y sobria Nicole Kidman). Pero si Buñuel era un genial creador de atmósferas sugerentes que albergaban sus ficciones y visiones críticas de la sociedad, aquí lamentablemente no se desarrolla al menos a plenitud. Es ciertamente aceptable la manera como nos va presentando a la familia interesado y asustada a la vez alrededor del pequeño Sean, y se logra hacer creíble la inverosimilitud, pero los giros posteriores para resolverlo son los que socavan un trabajo que mantenía hasta ese momento cierto interés. Lejos de la ambigüedad buñueliana la película opta por el triunfo de la razón pero de manera abrupta y desconcertante.

Hay momentos verdaderamente notables a pesar de todo: la idea que socava los sentimientos duramente paliados de la protagonista magníficamente representados en un largo plano secuencia con su rostro desconcertado presenciado una ópera, o aquella del concierto de cuerdas en la casa de los estirados espectadores que acaba con la violenta reacción del rival del reencarnado (Danny Huston, hijo del gran John) momento más cercano a Buñuel en imágenes que toda aquellas ideas oscuras alrededor la necrofilia y la pedofilia.

Proyecto difícil el que se impuso Glazer puesto que requería a una capacidad realmente notable para presentar las manifestaciones del inconsciente en su forma mas tranquila, sugerida, que solo imaginar lo que hubiera hecho el gran Buñuel con este material.

Jorge Esponda

La tentación (2004)

We Don’t Live Here Anymore

We Don't Live Here Anymore

Dos parejas de mediana edad en la Norteamérica de los suburbios atraviesa una crisis afectiva que los arrastra a la satisfacción de sus deseos a través de un no confeso pero inevitable intercambio, tal es la premisa de esta cinta de corte independiente que se aboca directamente al género del melodrama familiar. La película se encarga de presentarnos una galería de personajes sumamente straights muy acorde con muchos telefilmes a los que se encuentra muy cercana.

Como es de esperarse los juegos y engaños se desarrollarán hasta un punto más que insostenible y he ahí que llegan los supuestos conflictos que son pretexto para exhibir toda una carga de psicología barata. Es de notar que los realizadores de este tipo de cintas siempre parecen menospreciar sus materiales y las someten a un específico tratamiento casi como de “recetario de melodramas”, no hay un verdadero interés por sus personajes, o una idea del melodrama como género auténticamente vigente, se busca por el contrario solo presentarnos una rutina hecha casi con desgano, algo que se deja sentir en su propia morosidad.

Aunque siempre es de agradecer la presencia de Naomi Watts, hay muy poco que decir de este filme sumamente discreto, convencional en el mejor de los casos.

Jorge Esponda

Un perro andaluz (1929)

Un chien andalouUn chien andalou
Dir. Luis Buñuel | 16 min. | Francia

Intérpretes:
Simone Mareuil (Mujer joven)
Pierre Batcheff (Hombre)

El deseo, las obsesiones mas recónditas del inconsciente han sido desde siempre fuente de tantas fascinaciones y causa de muchas preguntas aún por responder. Éstas son parte de un universo que va mucho más allá de lo concreto, de lo real, de aquello que concordamos en llamar la normalidad. Muchos han tenido como obsesión y filosofía este mundo paralelo tan cercano y a la vez tan extraño. Los surrealistas desarrollaron todos sus conceptos artísticos a través de esa investigación en el mundo de lo intangible, que acaso tiene a su mundo ideal en aquellos momentos en los que nos entregamos a esas fantasías, universos paralelos durante nuestra entrada al sueño, una “realidad” en la que no hay límites, ni lógica, ni reglas. Fueron los intelectuales encabezados por André Bretón los que habrían de declararse como los buscadores de esta forma de cambiar el mundo, asumir aquello que se encuentra más allá de la realidad. Dentro de este grupo hubo muchos intentos por concebir en el emergente arte cinematográfico un estilo o representación de estas ideas. Ninguna había superado cierto afán impresionista hasta la insólita aparición de esta película, producto de la creatividad exaltada de un joven español entusiasmado con el cine y sus posibilidades en la época de las vanguardias: Luis Buñuel.

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