Star Wars

Star Wars

No hace falta abundar en el significado de esta saga como fenómeno de medios, desde su aparición en 1977 la saga galáctica no ha hecho más que crecer como suceso y como realización más aun a la luz de sus recientes precuelas que al parecer ya concluyen. La fantasía creada por el joven George Lucas llegó en un momento preciso en el que los grandes estudios en plena reconstrucción optaron por los riesgos y aceptaron las ideas provenientes de un puñado de jóvenes y prometedores realizadores, es a ellos a los que Hollywood les debe su poderío actual, algo que a la gran mayoría de ellos no les ha sabido agradecer como se hubiera esperado, los nombres de Coppola, Scorsese, Altman, Bogdanovich, Ashby, Spielberg o el mismo Lucas fueron innovadores nutridos de muchísimas referencias, Star Wars fue acaso la culminación de este periodo de transición.

Para ello se dispuso de las más colosales cifras de dinero empleadas en el cine a un género como la ciencia ficción, menospreciado hasta antes de 2001: A Space Oddisey. Lucas quien ya había hecho despegar su carrera con films tan logrados como la paranoica THX 1138 y la nostálgica American Graffiti, realizó esta epopeya que se alimentó de diversas referencias: la construcción básica de salida de la obra de Tolkien ambientada como las seriales de Flash Gordon y similares de los años 40, los combates a sable en mano y toda la filosofía y ética de los caballeros salida de las ficciones japonesas en especial de Kurosawa (la palabra jedi salida del jidai japonés en alusión a sus guerreros) o las princesas salidas de alguna aventura medieval. Reciclaje de referencias más que disímiles que resultaron más que novedosas. La trama que se establece es básicamente la del enfrentamiento entre el bien y el mal, la historia de los Skywalker, familia predestinada como en la épica legendaria a cambiar el curso de las cosas. Lucas se encarga de presentárnosla de la manera más espectacular que los recursos de la época pudieron presentar basta recordar tan solo la secuencia inicial, la astronave que surge del inmenso vacío espacial seguida por otra de tamaño colosal que inunda la pantalla, la pequeña es absorbida, los soldados leales se preparan para la defensa, se tumba la compuerta, surgen los soldados imperiales y detrás de ellos acaso uno de los personajes más celebres del universo fílmico: Darth Vader, el absoluto personaje esencia de la serie, suerte de caballero oscuro con apariencia de samurai y vampiro a la vez.

La primera película se centra en esa presentación de los personajes, el aprendizaje de Luke de la mano del viejo Obi-Wan (el gran Alec Guiness), el encuentro con Han Solo, la princesa Leia y un sin fin de aliados y rivales. La frescura del conjunto es innegable aun para los que desconfían todavía de las virtudes de la película. Escenas cumbre del cine de aventura como el desenlace en el ataque a la estrella de la muerte, las jocosas como las de la cantina con los personajes más insólitos que hayan llegado en calidad de parroquianos. Tres años después llegó The Empire Strikes Back acaso el film más logrado y realmente oscuro de la serie y el que nos reveló ese lado intransferible que tuvo este universo, ya que a pesar de tener como encargado en la dirección a Irvin Kershner, todo el universo de Lucas prácticamente no se alteró en lo mas mínimo. A partir de aquí la serie toma el giro que la ha acompañado desde entonces: el enfrentamiento padre–hijo que adquiere cualidades notables. La intriga toma fuerza dejando de lado a la imaginaria visual en esta estupenda película, que además nos trae al curioso maestro Yoda otra muestra de ese original y desenfadado universo. Return of the Jedi es algo inferior a las anteriores y ya se ve en ella cierto infantilismo que se exacerbaría en la posterior carrera de Lucas incluyendo la nueva trilogía.

Pero en conjunto la trilogía original queda como un indiscutido hito, a pesar de los valores otorgados en mayor o menor medida a las cintas, que ya forma parte del imaginario del arte cinematográfico. Mayor aun si se tuvo el placer de disfrutarla con los ojos deslumbrados y el espíritu lúdico de un niño ansioso por vivir la aventura. Nada supera eso.

Jorge Esponda