Críticas de la semana: Escocia, Hollywood e Iwo Jima
Dos críticos locales le dedican su columna a la película que le dió el Oscar a Mejor actor a Forest Whitaker.

Enrique Silva en Correo dice sobre El último rey de Escocia:
[El director] Macdonald desarrolla con solvencia el retrato de un implacable dictador a través de los ojos de un extranjero. Y logra algunas buenas escenas, como aquella en la que Idi Amin, declarado en ese instante admirador de los escoceses, le pide a Garrigan que le obsequie su camiseta deportiva. [...] Pero cuando Garrigan se enreda con Kay Amin, una de las jóvenes esposas del dictador, y Macdonald empieza a jugar con el misterio y el suspenso de un género que al parecer no maneja bien, el relato se va perdiendo en un conjunto de inverosimilitudes. De todas maneras El último rey de Escocia es un filme aceptable.
Mientras que Rául Cachay El Comercio comienza con aparentes críticas al filme para terminar diciendo:
Todo hasta ahora parece apuntar a una conclusión abiertamente negativa, pero no. [La cinta] funciona, y por momentos deslumbra, cada vez que el ganador del Óscar Forest Whitaker aparece en la pantalla. Su presencia es imponente, monumental: este engendro atosigado de contradicciones se hace mucho más que creíble en la piel de Whitaker. Probablemente hayan sido muchas las licencias tomadas para construir este personaje, pero eso no importa: caníbal o no, el Amin de Whitaker terminas siendo bastante más interesante e inquietante que el original. Vayan a verla.

Miércoles, 7 Marzo 2007, 1:30 pm
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El expresionismo cinematográfico alemán se desarrolla en el período entre guerras, en la década de 1920, teniendo como transfondo el pesimismo y el desánimo tras la derrota germana de la primera guerra mundial. Una década atrás, el movimiento Die Brücke (El puente) se tornaba en contra del impresionismo pictórico, imperante en las vanguardias plásticas de aquel entonces, llegando a crear el movimiento expresionista. En 1920, 































