Ley de Cine: Asambleas y diálogos

La polémica en la comunidad cinematográfica peruana por los dos proyectos de ley presentados al Parlamento, de distintas y casi contrapuestas concepciones, está en una etapa de diálogo en busca de un acuerdo. Se ha generado un enriquecedor debate en la lista de correo Cinemaperú, reproducido por Christian Wiener en su blog dedicado a la legislación fílmica, y en reuniones convocadas públicamente, como la realizada el miércoles 24 de junio en El Cinematógrafo de Barranco, donde surgió el colectivo Asamblea de Cineastas Peruanos, que ha propuesto la discusión sobre dichos documentos y activado un capital de importante expectativa y participación que permanecía dormido hasta hace sólo unas semanas.

En pocos días, más de un centenar de profesionales cinematográficos ha suscrito el comunicado que resultó de esa asamblea, que básicamente consideró que la llamada Ley Majors “no representa la voluntad e interés del conjunto de la comunidad cinematográfica, pues sólo ha sido acordado entre un grupo de productores con distribuidores y exhibidores”, y que “es inaceptable que la cinematografía peruana dependa de una contribución voluntaria de los distribuidores y exhibidores nacionales y extranjeros, originada en la reducción de la tasa del impuesto municipal al 0%, beneficiando principalmente a ese sector económico y no a la cinematografía en su conjunto”. Además, este pronunciamiento planteó “iniciar un debate amplio y descentralizado que incluya a todos los sectores de la cinematografía nacional sin distinción alguna, que proporcione al Congreso los instrumentos necesarios para dotar al país de una legislación moderna, realmente promotora de nuestra industria y cultura cinematográfica y que esté al nivel de los estándares legislativos sobre la materia en América Latina y el mundo”.

Antes, el viernes 19, Conacine había explicado en un comunicado el desarrollo de los proyectos y las negociaciones de la Asociación de Productores Cinematográficos del Perú (APCP) con los distribuidores y los exhibidores. Coincidió con la coyuntura el conversatorio sobre la Ley de Cine, programado con dos meses de anticipación, que el jueves 25 realizaron Cinencuentro, Páginas del diario de Satán y el Centro Cultural Peruano-Británico, con la presencia de Rosa María Oliart, presidenta de Conacine, y José Perla Anaya, abogado experto en comunicaciones y ex titular de dicha entidad. Ese día no hubo consenso, y Oliart anunció que Conacine iba a esperar que lo hubiera para seguir actuando en el Congreso. El fin de semana largo, Conacine convocó a una reunión entre representantes suyos, de APCP y de la Asamblea, la cual se cristalizó el martes 30, en la que se terminó de instalar el diálogo y se confirmó la condición de interlocutor de la Asamblea. Días después, el contenido de la reunión fue informado por cada parte a sus respectivos miembros.

En el caso del colectivo, se realizó una segunda asamblea el miércoles 1 de julio en El Cinematógrafo, que reeditó las cifras de la participación de la semana anterior, con 45 concurrentes y 45 personas conectadas desde distintos puntos del Perú y el extranjero. En esencia, se acordó, como reza su informe en Cinemaperú, “proseguir las conversaciones con los representantes de la APCP y la mediación del Consejo Directivo del CONACINE, a fin de lograr una posición unitaria del gremio; considerar el proyecto de ley de cine presentado por el congresista Johnny Peralta como base a defender por el gremio en el Congreso, con cargo a ser ampliado, reducido y/o mejorado en función al debate, propuestas y negociaciones a presentarse en el camino; conformar una comisión que evalúe la organización gremial de la comunidad cinematográfica, con miras a hacerla más formal y representativa”.

Independientemente del resultado final de esta experiencia, lo más valioso es que la comunidad está constatando lo importante que es involucrarse con la problemática de su profesión. Queda claro que la única manera de que cada uno vea reflejado parte de su punto de vista en la legislación y el panorama general del cine peruano, es manifestando su parecer, organizándose, agremiándose, prestando atención a la labor de Conacine y sus representantes directos, y también a la participación de agentes conexos como los distribuidores y los exhibidores, que tienen sus propios intereses y los defienden con todo su poder. Ojalá este impulso gremial continúe y se consolide. Y una vez más, en la democratización de la información ha tenido gran influencia el uso de las nuevas tecnologías, que han permitido abrir las asambleas del flamante colectivo a todas las personas que se conectaran por Internet en cualquier lugar del mundo, gracias a la destreza técnica de Rommel Comeca, director de la empresa Digital Dreams Group.

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3 comentarios

  1. 15 de Julio de 2009 at 4:32 — Responder

    …No existe un escuela o centro de formación exclusivamente de cine…

    …No existe Festivales de trascendencia…el Festival de Lima no está aún a la altura…

    …No existe espacio para Festivales Alternativos con subsidio estatal…para los cineastas que no abarca, ni ve Conacine…en un país donde la pobreza aún está a más de 45% es ilógico pensar que sólo se puede hacer cine en el caro formato de 35mm…

    …No existen espacios con subsidio estatal para propuestas artísticas arriesgadas…por lo que siempre se cae en repetitivas fórmulas…y se reciclan cineastas en vez de surgir nuevos…

    …No existe un mercado que supere en oferta al de “la piratería”…exite sí muchos atentados contra el espectador, como doblar películas o recortarlas de su VO, estrenar películas luego de 2 años o más de su producción, abarrotar las salas con cine predigerido de Hollywood, etc…

    …No existe espacios de exhibición subsidiados para películas que no entren en el rótulo de “comerciales”…ya saben a que me refiero…

    …Sigo??…

  2. […] Discusiones anteriores sobre la norma en Cinencuentro […]

  3. […] Discusiones anteriores sobre la norma en Cinencuentro […]

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