Festival de Lima 2008: Héctor Soto, un enfermo incurable de cinefilia

Hector Soto conversando con Paco Bardale en Polvos Azules

El destacado crítico chileno Héctor Soto es considerado uno de los más prestigiosos y legendarios artesanos del oficio. Ha sido invitado a Lima para participar como miembro del Jurado en el 12° Festival de Cine de Lima. Además, en el marco del festival presentará este lunes 11 de agosto, a las 7. p.m. en el CCPUCP, el reciente libro de recopilaciones de sus artículos y ensayos, titulado Una Vida Crítica (editado por el sello Aguilar del Grupo Santillana). En los comentarios estarán Isaac León y Ricardo Bedoya. Un equipo de Cinencuentro abordó a Soto y recorrió con él los más diversos huecos de Lima este fin de semana. He aquí una crónica de este momento.

Lee esta crónica sobre Don Héctor »

Fotos: Antolín Prieto

Polvos Azules, donde comprar es un placer

Polvos AzulesEl 8 de junio pasado, Polvos Azules cumplió 27 años. Antes que el Día del Padre acapare nuestra atención, pensé que sería bueno compartir alguna anécdota vivida en esos metros cuadrados, donde muchos de nosotros hemos tenido más de una experiencia cinéfila. Sí, tú también.

En los últimos meses he regresado dos veces a Polvos Azules. En ambas oportunidades con la sana intención de comprar alguna vanidad de la vida -zapatillas-, pero he terminado, tal como manda la maldición, con mi bolsita negra cargada de DVDs. Luego de calzarme mis nuevas adquisiciones, sentí la siempre inexplicable necesidad de estrenarlas paseando por el Pasaje 18, pasadizo/oasis de cinéfilos de Lima, el Perú y el Mundo. Paréntesis: no sé si eso último sea tan exacto. Se supone que en el extranjero los cinéfilos se rinden al escuchar las palabras mágicas “Polvos Azules”, mito que conocen de oídas, de viajeros que se aventuraron en sus entrañas y salieron victoriosos con más de un trofeo, inalcanzable en otras latitudes. La verdad es que cuando pregunté, durante el BAFICI, a algunos conocidos y desconocidos sobre el lugar, esperando que me interroguen con entusiasmo por su existencia, sólo obtuve por respuesta la típica indiferencia del que todo lo ha visto o el que desconoce mayormente. Quizá el dizque mito del emporio limeño se dé más entre los cinéfilos festivaleros, y no entre los de a pie, aquellos que no han tenido que usar su pasaporte para entrar a una sala de cine.

Pero bueno, a lo que iba: el Pasaje 18. Llegué pues a la tierra prometida, esa especie de food court del otro cine, donde uno puede picar de aquí y de allá, con sabores de todo el mundo. Me encontré con pancartas indicándome, por si las dudas, que estaba en el lugar correcto: “Cine Independiente”, y con afiches de cineclubes anunciando sus próximos y esforzados ciclos, que se realizan, cómo no, con el “auspicio” de Blue Dust Co. Mientras me acomodaba para revisar los pesados catálogos, abriéndome paso entre un par de compradores compulsivos (esos que se levantan sin asco media tienda), comenzaron a llegar otros usuales visitantes de ese rincón pirata, los entusiastas, los novatos, los foráneos, los primerizos. Ahí estaba un compatriota hacendo de guía a un gringo que estaba al borde del colapso ante el abrumador menú que le ponían en frente. “Es la nueva edición, sí, ¡la que nunca conseguimos!”. Al otro extremo se acercaban un par de universitarios (de la PUCP, primeros ciclos de Comunicaciones, de hecho). “¿Tienes una película que se llama Mister Lonely?”, preguntaron, esperando un No por respuesta. Sonreír era inevitable: hacía una semana nomás que la película se había presentado en el BAFICI, para alegría de Daniel, presidente honorario del club de fans de Harmony Korine.

Sigue leyendo, falta poco »

“Los Polvos Azules” de Alonso Cueto

Alonso CuetoEl escritor Alonso Cueto, columnista del diario Perú 21 y autor de la novela Grandes miradas, adaptada por Francisco Lombardi para Mariposa negra, publicó esta semana una reflexión sobre el reciente operativo en el Centro Comercial Polvos Azules y el fenómeno de la piratería en general, como medio de difusión cultural que ha trascendido nuestras fronteras y que constituye a su extraño modo un rasgo nacional.

Como dato curioso, al parecer Cueto seguirá siendo doblemente pirateado, ya que otro libro suyo, La hora azul, probablemente también se adapte al cine, igualmente por obra del mismo Lombardi.

Los Polvos Azules

El nombre de Polvos Azules pertenece a una zona de Lima que quedaba cerca de Palacio de Gobierno. Se dice que en alguna época había allí un terreno con polvos azules, aunque hay otras teorías sobre el nombre. Cuando se cerró el mercado que quedaba allí, los puestos, los comerciantes y el nombre se trasladaron al edificio que queda cerca de la Plaza Grau.

En los últimos años, el nombre pasó a ser un sinónimo de buen cine, entre los aficionados. Las varias veces que he ido no era raro encontrarme con amigos, algunos muy conocidos, que iban a buscar las películas que no se conseguían en ningún otro sitio.

El famoso corredor dieciocho era un paraíso. Todo Fellini, Bergman, Antonioni, Hitchcock y las obras de muchos otros maestros (y los que no lo son tanto), podían encontrarse revisando los interminables catálogos.

Sigue leyendo “Los Polvos Azules” de Alonso Cueto»