Vuelo nocturno (2005)

Red Eye

Cuando se pensaba que Wes Craven ya había usado todas sus ideas en seriales de terror, lo tenemos de vuelta, pero esta vez ya no con una hacha en la mano sino con un bisturí: el thriller. Aquella historia en la cual una persona cualquiera se ve envuelta en una situación de vida o muerte, amenazada por un asesino profesional quien le sugiere que haga ‘exactamente lo que te digo’ sino quiere que ‘alguien cercano a ti muera’.

En Red Eye, la desafortunada víctima es una gerente de hotel en Miami, Lisa Reisert (Rachel McAdams), quien en el último vuelo nocturno de Dallas (conocido como el ‘red eye’ en el argot de aeropuertos) conoce a un, en apariencia, amable pasajero Jackson Rippner (Cillian Murphy), que será el villano de nuestra historia. La otra víctima de la historia, el padre de Lisa (Brian Cox), espera la llegada de su hija sentado junto al teléfono, sin saber que afuera de la casa se encuentra el socio de Jackson, esperando la orden para hacer uso de su enorme cuchillo de caza.

Con un inicio interesante, a partir del flirteo inicial entre esa bellisima criatura que es Rachel McAdams y una pareja a su altura, el irlandés Cillian Murphy (Batman Begins, 28 Days Later…), Craven logra acumular la tensión en los primeros 30 minutos del film, creando el ambiente propicio en un aeropuerto repleto de pasajeros frustrados por un vuelo retrasado, cansados, somnolientos, agresivos. Todos estos detalles se quedan en la memoria esperando que sean relevantes más adelante en el desarrollo de la historia.

Pero es desafortunado el viraje que toma el director -seguramente compartiendo culpa con el primerizo guionista Carl Ellsworth– una vez que el avión aterriza en Miami. Se suceden las persecuciones en autopistas, los celulares que dejan de funcionar en el peor momento y el asesino amenazante que aparece de la nada. Si bien no pierde en ritmo y la historia no se alarga demasiado, el desenlace llega a ser muy poco convincente, en un juego del gato y el ratón que sin quererlo nos remite a “Tom y Jerry”: Una presa que demuestra tener envidiables nervios de acero y un manejo de las armas de fuego solo comparables con las de su padre (Brian Cox, completamente desperdiciado en esta película), escapando de un cazador, un asesino dizque profesional que se tropieza con maletas en los pasillos del avión, y a quien le son lanzadas sillas, zapatos, cajas, sin contar lo peligroso que puede ser un lapicero… Todas estas, escenas que causarán más de una involuntaria risotada en el público. Inexplicable final para una historia que prometia algo más que un mero divertimento.

Laslo Rojas

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5 comentarios

  1. Marco Fretel
    19 de julio de 2007 at 18:44 — Responder

    Coincido con la crítica en cuanto al la primera media hora de la pelicula, genera una sensación de suspenso mostrándonos la calidad actoral de Murphy. Estoy en desacuerdo con la crítica al afirmar que la pelicula no pierde ritmo. Prácticamente es otra película¡ Una chica que aparentemente es un manojo de nervios de un momento a otro se vuelve una fría y violenta mujer, la película se vuelve un bodrio insoportable de talm manera que cuando uno lo ve cuenta los minutos para que se acabe tremenda estafa, con un final que es uno de los peores de la historia del cine,si se puede llamar cine a este film. En resumen, salvo la primera media hora, lo demás es basura

  2. Lourdes Vásquez
    12 de agosto de 2007 at 23:23 — Responder

    Red Eye: MALA. Sin duda la culpa de éste bodrio la tuvo el guionista, que ahora me entero que era novato, pero Craven, que con tanta experiencia haga éste disparate…mmmmmm. No entiendo como pueden hacer películas tan simplonasas.

  3. Flñorencia
    28 de diciembre de 2007 at 18:24 — Responder

    me encanto!! muy buena la peli y los actores, claro que podria haber estado mejor y sin los protagonistas no ubiera sido nada…

  4. […] circunstancias. Para el proyecto, ya se tendría integrado al equipo al guionista Carl Ellsworth (Red Eye, Disturbia) y al coordinador de dobles Dan Bradley para encargarse de la dirección. Pueden irse […]

  5. Hernando Harb
    28 de febrero de 2011 at 12:01 — Responder

    Lo increíble no es el relato. La intervención de Wes Craven sí lo es. La chica (la linda Rachel McAdams) sentada en el sitio más o menos equivocado del avión, y es acosada por un joven con malísimos propósitos si bien pudo dar origen a un thriller atractivo, Craven lo convierte en una alharaca de grititos y susurros amenazantes con un final en el aeropuerto filmada con la poca ayuda de un compaginador que se burla hasta de los controles de entradas y salidas. Villiam Murphy es un acosador con cara de ángel incapaz de transmitir una voluta maléfica nacida en su interior y transmitida en su mirada de desubicado con un plan tirado de los pelos.
    Lo siento por Craven, un intuitivo del misterio y el horror, con sus argumentos que pueden tener varias lecturas. Sólo puede comprenderse como un ejercicio de estilo que se le ocurrió durante un viaje que pretendió supersónico y que carretea a suras penas.
    Que vuelva a los títulos de su rica filmografía. A Craven el vuelo en avión le hace mal, mucho mal.

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