Vida salvajeThe Wild
Dir: Steve ‘Spaz’ Williams | 94 min. | EE.UU.

Voces:
Kiefer Sutherland (Samson)
James Belushi (Benny)
William Shatner (Kazar)
Janeane Garofalo (Bridget)

Estreno en Perú: 13 de abril del 2006

La vida salvaje a la que hace referencia el título de esta nueva aventura animada de Disney es la de los integrantes de la fauna cómoda y relajada del zoológico de New York. ¿Parece referencia ya conocida? Sí pues, estamos ante una réplica Madagascar, aquella cinta de Dreamworks que viéramos el año pasado. Prácticamente la brega por la competencia obliga a ser más espectacular a cada rival. Pero me refiero a solo este aspecto puesto que más allá no hallamos los logros de la casa del ratón Mickey y compañía conseguidos como auspiciadores de las fantasías de ese loco llamado John Lasseter y su compañía Pixar.

The Wild

Esta película es la primera experiencia en largometraje de Disney ya separada de Lasseter, el verdadero forjador de esta revolución dentro de la animación. Experiencias que se remontan a fines de los años ochenta. Algunos de sus cortos han podido apreciarse en sus trabajos de mayor proyección. Pero además de hacer sido técnicamente toda una nueva fuente de posibilidades, aquellas cintas de experimento ya revelaban muchísimo ingenio y talento de por medio. Llegado el reto de la larga duración hubo que recurrir a las majors para tentar el éxito. Así es como llegamos a conocer a las “ciberpelículas”. Toy Story en sus dos partes, A Bug’s Life o The Incredibles son películas fascinantes por este nuevo recorrido técnico y expresivo apenas si recién vislumbrado hasta el momento. Desde aquí el abanico de posibilidades ya se ha abierto al punto que los creativos de la Pixar tientan por su cuenta el camino de sus proyectos y la Disney se lanza con este intento encargado a su propio equipo.

Lo más notorio de esta película con respecto a todo lo visto anteriormente bajo la sociedad con Lasseter incluyendo Monsters Inc. y Finding Nemo es que la gente de la Disney toma las plantillas anteriores para efectuar un calco tan literal y tributario de logros anteriores que hace de esta cinta un ejercicio mecánico. No hay realmente algo que destacar. Todo resulta tan calculado y ceñido a las reglas del gran estudio que ya tan sólo nos bastan unas secuencias para adivinar todo lo que vendrá. La rutina se apodera de las creaciones animadas a pesar de sus disparatados afanes. Vemos al igual que Madagascar a este equipo de animalitos cada uno con rasgos tan forzadamente ocurrentes que dejan de serlo de por sí.

The WildOjo que no digo que puede resultar aburrida, para nada. Los profesionales a cargo conocen tan al dedillo el manual que esto no debe preocupar a quienes disfruten de cuanta serie animada existe. Pero esto encierra toda una dualidad: el acostumbrarse a realizar un encargo bajo receta muchas veces anula la creatividad. Aquí la opción es la de presentar un show algo más extendido pero similar al que la familia puede ver en la comodidad de su hogar. Cosa que reduce el asunto más aún teniendo en cuenta que ya existe un modelo con mucho más tiempo de ventaja. Solo eso salva a Madagascar que de por sí no llegaba más lejos que esta otra, incluso en cuestión de espectacularidad era más discreta.

Así que toda la historia del león Samson y sus amigos, y la cómoda rutina trastocada de repente por la inquietud ante el reencuentro con lo salvaje, se transforma en un juego nulo a incluso inocente hasta lo incriticable. No es que la historia sea mala (a pesar de lucir a repetición), ahí tenemos para demostrarlo aquella muestra de deseo de aventura, de develamiento del costado negado por el orden que fue The Incredibles. En aquella existía todo un notable mecanismo que convertía al simpático y colorido juego en toda una sátira alrededor de ese siempre latente y nunca confesado deseo de cambio en el buen y común ciudadano de las sociedades más formales del orbe. De aquellas en las que la sorpresa o la improvisación (en buen sentido) han desaparecido de la vida diaria.

Jorge Esponda