Match Point (2005)

Match PointDir. Woody Allen | 124 min. | Reino Unido – EE.UU.
Guión: Woody Allen

Intérpretes:
Scarlett Johansson (Nola Rice)
Jonathan Rhys Meyers (Chris Wilton)
Emily Mortimer (Chloe Hewett Wilton)
Matthew Goode (Tom Hewett)
Brian Cox (Alec Hewett)
Penelope Wilton (Eleanor Hewett)

Estreno en Perú: 20 de abril del 2006

El joven profesor de tenis Chris Wilton, un irlandés de origen pobre aunque culto y emprendedor, se hace amigo de su alumno Tom Hewett, miembro de una adinerada familia inglesa y hermano de Chloe, una joven que se enamorará de él. Pese al apoyo de su nueva familia, no podrá refrenar una pasión casi puramente sexual hacia Nola Rice, la inicial prometida de Tom, la que lo llevará a un despeñadero moral.

Match Point

En tenis, el “match point” viene a ser el punto que finalmente le da el triunfo a uno de los contendores y, en esta película, se presenta como el momento en que la pelota topa con el borde de la net y luego de oscilar cae en uno de los dos campos, decidiendo el azar al ganador. Sobre el trasfondo de esta idea visual es que el director ha estructurado su guión, cuyo sustento dramatúrgico es que la vida es un juego en el que los acontecimientos decisivos dependen de la suerte; tal como lo enuncia el protagonista de manera filosófica al inicio del filme.

Desde este punto de partida la película se desarrolla como un típico filme de Woody Allen, es decir, una historia donde se contraponen amor y pasión con sacadas de vuelta y salpicadas de una serie de alusiones más o menos eruditas, pero esta vez en clave dramática (el Match Pointprotagonista leyendo “Crimen y castigo” de Dostoievsky nos anuncia lo que se viene). Pero ya cuando el filme pareciera agotarse en la rutina habitual de este director, el relato toma un cariz serio y hasta trágico. El acompañamiento de trozos de grabaciones históricas operísticas, que hasta entonces parecían ilustrar o comentar la vida, aficiones y peripecias de estos personajes de la clase alta británica no suenan ya tan cosméticas; y exclamaciones como feroce o sangue hacen honor a la fuerte tensión de lo que las imágenes no llegan a mostrar.

Pero lo mejor viene al final, con el solemne diálogo nocturno con las víctimas (cerrado con unas frases de Sófocles), el revelador sueño del inspector de policía y el sorprendente desenlace al que llegamos de la mano de la suerte que acompaña al protagonista hasta el final. Estas acotaciones surrealistas y a lo Bergman rematan con una conclusión ligeramente provocadora. Contra toda la tradición de buena parte del cine (y especialmente del cine industrial yanqui), este filme tiene su happy end defendiendo el crimen y la maldad. ¿Por qué entonces salimos del cine tan tranquilos y satisfechos de haber visto una excelente película? ¿Por qué muchos(as), guiados(as) por el (in)genio narrativo del director, se identifican con el atractivo protagonista de este filme?

Woody Allen - Match PointA muy avanzada edad logra Woody Allen dar un notable giro creativo a su carrera cinematográfica. Más que una sutil ironía, lo que encontramos en Match Point es el uso de los procedimientos de la comedia aplicados al drama y la tragedia. La inexorabilidad de esta última ha sido puesta aquí de cabeza para producir una sobria y notable película, donde el rigor y eficacia narrativas –si bien muy a lo british– producen una hermosa e ingeniosa película.

Repito aquí lo que pienso sobre otras películas, por ejemplo Being Julia, de István Szabó: parece que deberíamos encontrar una nueva categoría de excelencia artística para clasificar películas como Match Point, que sin ser del todo menores tampoco son obras maestras, aunque comparten con éstas algunos elementos. Se trata de la obra mediana, consciente de sus límites (ojo: no limitaciones) y que no recurre a los efectos fáciles o la vulgaridad. En suma, que apela al clasicismo más depurado y refinado llevado a cabo con una elevada solvencia artística y profesional.

Juan José Beteta

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4 comentarios

  1. omar
    24 de abril de 2006 at 21:42 — Responder

    me gusto bastante la pelicula, desde hace tiempo queria verla asi que fui a verla en preestreno, no me decepciono para nada, la trama puede parecer repetida pero es la manera como la cuenta woody allen lo que la hace especial.

  2. Miguel Angel
    30 de abril de 2006 at 0:54 — Responder

    Ví la película sin haber leido ningún comentario, y me encantó. Más allá de un aparente crimen perfecto, (el remordimiento quedará de por vida), los dilemas que plantea la obra son reales: ¿amor o pasión? ¿bienestar económico y social más o menos permanente o éxtasis pasajero? ¿suerte o esfuerzo o una mezcla de ambos? Cierto que tiene bastante en común con “Crímenes y Pecados”, aunque creo que tiene también la misma carga dramática que Interiores.

  3. Susana
    7 de mayo de 2006 at 16:45 — Responder

    ¿Cómo vivir? Con el amor o la pasión, en la comodidad de la tranquilidad económica o arañando el fin del mes? Influye la suerte o la voluntad inquebrantable y dedicación.
    Impresionante. Profunda, Filosófica.
    Nada es tan absoluto. No en balde lee al principio “Crimen y CAstigo2, eterenemente cargará con esas muertes en su vida y más allá.
    Excelsa obra de Allen. Impresionante la ópera también.

  4. David
    24 de febrero de 2008 at 15:46 — Responder

    Woody Allen es mi idrector preferido. Aunque ha tenido trompicones en su carrera como “Scoop”. Bueno, la cinta, aparentemente nos contará un triángulo amoroso entre un tenista que quiere escalar socialmente, su esposa Chloe, proveniente de una adinerada familia y la amante Nola, una chica con poco talento para actuación, pero de grandes poderes para la seducción. Todo marcha bien y de lo más convencional, pero hacia el final, el pavor del tenista de perder todo lo que ha logrado lo incita a asesinar a su amante que le ha revelado que está grávida. Todo el planeamiento para el asesinato está cargado de tensión y cierta complicidad que sentimos los espectadores, pues queremos que no lo descubran. El sentimiento de culpa y su pequeña tertulia con las víctimas es muy al estilo maquiavélico. Su explicación es coherente y concisa. Nos convence. La escena final donde exponen que la suerte va acompañar al pequeño hijo del tenista, nos aclara que en realidad la suerte existe y siempre está a favor o en contra de nosostros.

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