Toronto 2006: El público premió a la “Bella” mexicana

Alejandro Monteverde with Noah Cowa

Tras diez días de puro cine, llegó a su fin la 31ª edición del Festival Internacional de Toronto, el TIFF. Sorprendiendo a todos el Premio del público se lo llevó la película mexicana Bella, escrita y dirigida por Alejandro Gómez Monteverde (a la izq. en la foto). Esta comedia romántica cuenta la historia que viven un cocinero mexicano y una mesera estadounidense una tarde en la ciudad de New York. Es realmente un premio muy importante pues puede significarle una nominación al Óscar del 2007.

El director Gómez Monteverde dijo al recibir el premio:

Este festival ha sido tan especial. Tratan por igual a los grandes que a los pequeños. Es fantástico sentirse especial desde el primer día hasta el último. Gracias, Festival de Toronto, por permitir que vengan aquí directores de cine como yo, que vienen de la nada.

El polémico falso documental Death of a President obtuvo el premio FIPRESCI, entregado por la crítica internacional. Por cierto, el presidente de este jurado era el alemán Klaus Eder quien visitó Lima hace poco.

Otros filmes ganadores fueron la noruega Reprise que se llevó el premio Diesel Discovery, votado por 900 periodistas internacionales. La película turco-alemana Takva: A Man’s Fear of God se llevó el Premio Swarovski a la innovación cultural, mientras que Sur la trace d’Igor Rizzi y el documental Manufactured Landscapes se alzaron con los galardones destinados a las películas canadienses, las cuales fueron elegidas por un jurado especial integrado entre otros por la bella actriz Anna Paquin.

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4 comentarios

  1. 3 de julio de 2007 at 14:26 — Responder

    Felicitaciones Alejandro Monteverde por este gran exito de Bella.

  2. 6 de noviembre de 2008 at 1:54 — Responder

    […] su ópera prima y distribución internacional de la misma, cosa que no esta nada mal. Según cuenta Cinencuentro, el joven mexicano de 31 años declaró: “Gracias, Festival de Toronto, por permitir que […]

  3. 8 de marzo de 2010 at 1:14 — Responder

    […] su ópera prima y distribución internacional de la misma, cosa que no esta nada mal. Según cuenta Cinencuentro, el joven mexicano de 31 años declaró: “Gracias, Festival de Toronto, por permitir que […]

  4. Claudio Ramos
    8 de agosto de 2010 at 9:10 — Responder

    Hacer una crítica de un texto fílmico significa hacerlo entrar en conflicto, mi crítica no se va a tratar de hacer entrar en conflicto el film llamado Bella, solo quiero abrir aquellas mentes en la cual no ven el propósito de la vida en una flor, y que al ver una mariposa en el piso creen que ya no puede echarse a volar.
    Estamos acostumbrados a ver las historias de Woody Allen y Martin Scorsese entre otros, en el que New York es el contexto de aquellas historias complicadas que hablan de obsesión, desgracias y sexo o de poder, dinero, mujeres y gánster. En este caso, Bella que es dirigida por Alejandro Gómez Monteverde es una historia emotiva, muy hermosa, una historia sencilla que engloba (con picardía) muchísimas cuestiones sanas en cuanto a la fe, y abarca esos problemas conocidos de la actualidad. Es una pieza audiovisual que llega al alma.
    Al comenzar el film escuchamos una voz en off que nos dice mientras observamos a una niña jugando en la playa “Mi abuela me decía. Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes…” con esta frase el director nos presenta al personaje principal llamado José, quien se encuentra sentado observando a la niña, dicho personaje es Bella hija de Nina. En la escena siguiente observamos al mismo personaje pero caracterizado de forma diferente: un “don Juan”, famoso por ser estrella de Futbol (Soccer como le dicen en Estados Unidos) pero cabe destacar que la personalidad de José es especial, ya que no presenta ser egoísta en ningún aspecto.
    En el transcurso del relato tenemos varios elementos de mucha importancia, como por ejemplo en la primer escena se presenta el caracol de mar, que simboliza el poder de escuchar el interior de uno y no solo ver lo superficial, y en donde quieras que lleves aquel caracol de mar, siempre al colocártelo en el oído escucharas el mar (tu interior… tu corazón).
    Otro elemento muy importante es la mariposa, el significado de la mariposa simplifica el significado de la película. La mariposa significa no solo un símbolo de belleza, sino un símbolo de transformación. La mariposa pasa de arrastrarse por la tierra a tocar el azul del cielo. Este elemento aparece en un primer plano asentado en el accidente de la niña llamada Luchi en el cual la mariposa se encuentra en el piso con sangre y luego al final de la película observamos un barrilete con forma de mariposa volando en el cielo mientras José, Bella y Nina (madre de Bella) caminan en la playa.
    Estos elementos corren un papel muy importante en la narración al igual que el pañuelo que se compra Nina y que al final de la película José se lo pone a Bella, claramente nos demuestra el origen de la niña. Y no me quiero olvidar el papel de la Flor, que en cierta forma no está visible como un elemento de escenografía, sino que la flor es Nina semiológicamente, y que representa el propósito de vida.
    Nina es el personaje de una mujer colapsada que se encuentra dentro del gran reloj vivo que jamás se detiene, es el propósito de vida de esta historia, y que dicha historia trata sobre aquellos valores morales y religiosos que no vemos por ser egoístas y no querer salir de aquél reloj. Pues Nina logra salir bajo el arrepentimiento de casi haber cometido el peor error de su vida: abortar a Bella.
    La película nos da la enseñanza de que Dios a veces permite que ciertas cosas nos sean quitadas, pero a veces aquellas cosas que se nos quita, nos hacen salir del gran reloj vivo, nos hacen frenar, detenernos ante el tiempo que sigue pasando a nuestros ojos, frenar hasta caer en cuenta de que lo que creíamos ver claro… ya no es tan claro… y que la claridad se encuentra, exactamente, al tomar distancia de aquel reloj…
    “Dios me cerró los ojos, ahora puedo ver”

    por Gabriela González Martin y Claudio Ramos

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