Del director Edward Zwick recuerdo haber visto la correcta The Siege (1998) y la infantil El último Samurai (The Last Samurai, 2003), con el inefable Tom Cruise. Luego de este último bodrio, leer su nombre en el afiche de Diamante de sangre no hacía más que predisponerme a lo peor. Sin embargo el cartel también incluía los nombres de Leo DiCaprio y Jennifer Connelly, dos actores que al margen de su indiscutible atractivo físico, ya nos han ofrecido en más de una oportunidad grandes perfomances.

En Diamante de sangre no basta con los intentos de un intenso DiCaprio, ni la sensualidad a flor de piel de Connelly. Zwick intenta hacerse de dos públicos, aquel preocupado por los problemas geopolíticos de países en conflicto permanente, como Costa de Marfil y otros vecinos; y además con el público que recurre al cine para escapar de la realidad. Debido a esta dicotomía, creo yo, el filme no logra un tono consistente, malogrando más de una escena. Todo queda así tan solo en buenas intenciones.

Diamante de sangre se estrena mañana 18 de enero en el Perú. Aquí pueden ver el tráiler.