Escondido (2005)

CachéCaché
Dir. Michael Haneke | 115 min. | Francia – Austria

Intérpretes: Daniel Auteuil (Georges Laurent), Juliette Binoche (Anne Laurent), Maurice Bénichou (Majid), Annie Girardot (madre de Georges), Lester Makedonsky (Pierrot Laurent), Bernard Le Coq (Jefe de Redacción), Walid Afkir (hijo de Majid), Daniel Duval (Pierre)

Estreno en Perú: 11 de enero de 2007

El austriaco Haneke siempre se ha dedicado a presentarnos el aspecto más perturbador de la unificada y todavía reluciente sociedad europea, pero es con esta cinta que consigue elevar aún más lo implacable de su punto de vista. Un extraño caso de aparente acoso a Georges Laurent y su familia será el hilo conductor de una posible intriga en los vericuetos del thriller. El asunto no es tan sencillo como promete pues nos encontramos ante un film complejo, atípico, que juega con los códigos del género para armar su discurso a base del desconcierto. Estamos, como en la mayor situación límite, ante una odisea existencial en la cual la critica demoledora a la acomodada forma de vida y de pensar se manifiesta en un constante aguijoneo hasta de la conciencia. Caché es un film extremadamente riguroso y exigente que nos envuelve en una condición paradójica pues resulta esencialmente incomodo (como toda su obra) aunque a la vez nos deje servida la vista a placer para la labor de contemplar. Se establece la condición básica del suspense: el mirar, espiar, el morbo congraciado hasta la saciedad con lo que irá a suceder a continuación, aunque podríamos en algún momento desear no haberlo hecho. Reflexión así misma sobre el cine y su condición esencial de rito de la modernidad.

Caché

La película parte sobre la idea misma de la posición del espectador, siempre oculto (en las sombra de la sala). La vista inicial de la casa del protagonista se extiende más allá de lo narrativamente esperado, nos prepara para el acto de contemplar con calma cada detalle y con cierta distancia. Es la mirada curiosa que deviene hasta la obsesión y que habrá de posarse sobre el perfecto hombre de trabajo y familia. Reportaje in situ y de motivos desconocidos que es presentado por capítulos a la familia de Laurent (que recuerdan a las de la lyncheana Lost highway). El observador anónimo esconde su presencia no sus intenciones, al menos no al también escondido protagonista. La virulencia del discurso de Haneke afila su puntería contra esa discreta burguesía que en esta ocasión toma el rostro aparentemente ecuánime de la intelectualidad, del libre pensamiento, de la cultura. Georges (notable Daniel Auteuil) disimula con sus actividades familiares y su dedicación a un programa literario (sobre el mejor alimento de la mente), una verdad disfrazada que para el director es la de todos los pensantes clasemedieros, activada acaso por un recuerdo distante y tan insignificante como para tomarlo en serio hasta que los golpes a la conciencia a cada cassette de difusa intención, para los demás, comiencen a tomar forma dentro de él.

CachéNo estamos presenciando un thriller en el sentido propio de la tradición aunque juegue disimuladamente a serlo. La base de esa impresión se encuentra en cada encuadre, cada punto de observación que nunca nos aclara de donde parte (acaso del omnipresente acosador como el mismo cineasta). Observamos al protagonista en su rutina de todos los días, la de su mujer Anne (mi favorita y siempre agradecible Julliette Binoche) y su hijo Pierrot (como otro actor de esta comedia de la inocencia interrumpida) y sus costumbres del mundo civilizado (como la contemplación casi mecánica e indiferente a las noticias de muerte, injusticia y destrucción que ofrecen los noticieros). A cada insistente revelación de los videos (otra herramienta de nuestro tiempo) la flema de Georges irá desembocando en la inquietud ya no tan prácticamente disimulada. El roce con el muchacho negro en bicicleta o los gritos en la noche llamando al responsable de su alarma (acaso su conciencia) nos indican que ha vuelto a tomar contacto con lo esencial, con su verdadera naturaleza oculta tras la máscara de la corrección y los buenos modales viéndose obligado a retroceder (como las imágenes del video) para buscar la respuesta a la nueva y extraña rutina que se ha apoderado de su tranquilidad, su conformidad.

Respuestas que hallarán lugar en ese abrupto y seco reencuentro consigo mismo, con el niño de vida de campo y su quiebre del lazo fraternal a punta de hacha, otro dato oculto casi como estigma de una época convulsa e intolerante (¿acaso no tanto como la de hoy?). El olvidado (o más bien escondido) Majid es la expresión misma de su disimulada maldad y desprecio. Posible instigador tal vez, que le otorga una dimensión aún mayor a sus culpas. Los emigrantes argelinos que murieron en las protestas del París del 61 contaron con otro espontáneo adversario en él. Si el peso del tiempo ha visto obligados a los locales a una resignada aceptación pública todavía no ha podido arrancarles su esencia segmentadora aún en el crisol de culturas globalizada por la moneda y las cortas distancias. El Georges juguetón y cruel de la niñez regresa para hacer sentirse implacablemente contra los “enemigos” que al parecer lo odian sin ningún motivo. La figura de los discretos y sufridos buscadores del sueño primermundista asumen un rostro de fascinante ambigüedad, ¿son los verdaderos instigadores de la destrucción fanática o los vehículos de expiación de culpas y placeres? El misterio entre ser víctimas y victimarios se resume como la de Georges en ese contundente momento en la camioneta de la policía, compañeros al fin reencontrados hacia un mismo rumbo, lamentablemente triste.

CachéCon una garra que pocas veces hemos visto en el cine de los últimos años, Haneke nos ha introducido en su Europa primordial la que está conformada pero no a gusto con la diseminación de lo nuevo, de lo extraño por más minúsculo que sea. Llegando a más que un simple desaire en el caso de Georges que recibirá como premio un saludo regado de sangre y decepción. Lamento por una explicación nunca otorgada ni a la fuerza. Para ese momento los asomos del thriller se han esfumado para dar paso a una significación desasida del género y la claridad. ¿Por qué tiene tanto miedo? le preguntan, fiel y consecuente con su film, el gran Michael no dejará a Georges, acostado en la penumbra de su propia identidad, soltar la verdadera respuesta que quedará en el misterio para los demás y para los espectadores así como la identidad del imposible acosador que para el caso Haneke nos responde únicamente que se trata de él mismo en su calidad de voyeur, pensador y militante de una causa, un cineasta en suma.

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3 comentarios

  1. Anónimo
    10 de febrero de 2007 at 22:01 — Responder

    Genial película, desconcertante por momentos pero que expone problemas no sólo de europa sino de sociedades de cualquier realidad. Por ejemplo el enfrentamiento entre binoche y auteuil demuestra como una pareja aparentemente feliz puiede ser la más infeliz ya que su relación está basada en la mentira, todo es pura careta… situaciones cercanas a todas las realidades en todos los tiempos. Muy buen film

  2. psicoarma
    5 de marzo de 2008 at 16:26 — Responder

    1.- q triste todos aquellos que empiezan su comentario o lo terminan con “ah por si acaso yo estudio cine”. merecen un final como el del gallo de Haneke.
    2.- toda esa moralina de “pobre gallo” hacia donde va. no matan insectos moscas arañas no comen res van sus burgers y demas. que si no vieron el sufrimiennto del animal. Estan encerrados en lo que Sloterdijk llama el Cinismo postmoderno. Claro q bien q se la comen q bien despues de publicar su comentario sobre la crueldad iran despues de cerrar sus pcs directamente a un fast food. Aceptemos de una vez. Somos predadores q si muestras o no la crueldad en situ q mas da. no seamos hipocritas somos buenos y somos malos somos todo somos larva somos virus somos seres humanos. dejen la moral abajo. y acepten lo que somos de una vez.
    3.- para los que quieren su final explicadito: x q no alquilaron mejor una pela de bud spencer o mejor algo de bourne o quiza una de van damme. Esos comentarios son el sintoma justamente de lo que haneke toca “la pesima educacion” no solo como herramienta q forja racistas sino ademas como institucion que hace de sus alumnos capaces solo de ver y comprender popeye el marino o knight ryder. Se imaginan que joyce hubiera concebido un Ulises a la manera que ustedes reclaman: “señor joyce no entiendo x q escribe los pensamientos de los personajes y no pone antes a quien pertenece cada uno”
    4.- hablar de una soterrada homosexualidad o infidelidad en los personajes es una perdida de tiempo y un acto de ociosidad…RECUERDEN Haneke tiene estudios en ello. Y desde la optica de un psicologo todos y cada uno de nosotros compartimos esos dos vectores de manera natural. nuestras perversiones para un psicologo son cosa natural lo perverso seria no tenerlas. Asi que no vengan a pegarselas de “yo encontre esto…yo encontre el otro…” que es tanta la evidencia de aquello que el universo se caeria por saberse sostenido en un arroz.
    5.-Un consejito asi de costado: Regresen a los clasicos, revisen a Godard (pierrot el loco) revisen a hitch revisen a un grande como Antonioni:el final de Cache es similarisimo al de Blow up. tan diestramente comentada por Zizek, en su “mirando al sesgo” . Peliculas como las de Haneke no son novedosas son mas peliculas-tributo a aquellos grandes cineastas q como el Godard de Pierrot el loco…quisieron hacer del cine un material donde expresar cualquier cosa que ellos quisieran sin esperar un oscar de por medio.
    p.d: para todos aquellos que dicen q una buena pelicula no tiene x q hacer dormir a la gente recuerden la pelicula EL EMPLEO DEL TIEMPO de L. Cantet. en donde el personaje estaba harto de su vida de obrero y de la vida en general con sus monotonias y su pasar sin grandes emociones. El director filma con travelings lentos planos de mas de 10 segundos y una accion minima no por que no sepa lo que hace sino poruqe uqiere que esa estructura afecte al espectador quiere q todos seamos ese hombre. y es probable que quedemos infectos de la monotonia del antiheroe de Cantet lo mismo sucede con Haneke. La sensación “cansina” que puede transmitir es justamente lo que se busca realizar e insuflar en el espectador: Una francia sin reacción Una Francia lenta torpe sin capacidad de Gestión politica para afrontar los problemas históricos y su devenir de cara al hoy.
    Pero eso no quieren ver ustedes van a a ver la pelicula no con los ojos. pues bueno comenten y esperen el estreno de Rambo 6 o de Terminator 7 talvez encuentren mejores respuestas alli. para su atormentada alma en busca de certezas en un mundo del cual no sabemos siquiere el x q estamos aqui de donde hemos venido o para que….y le piden certezas a un director………………..

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