Críticas de la semana: Leones, corderos y Muriel

Esta semana arrancó con una carta de Augusto Cabada expresando su posición sobre el accidentado estreno de su película Muero por Muriel, ganadora de un premio del Conacine el año 2000 y recién estrenada en nuestras salas. Otro estreno que ocupó el interés de los críticos fue el de Leones por corderos, cinta de Robert Redford que sienta posiciones sobre la política exterior de los Estados Unidos.

Leones por corderos

Ricardo Bedoya, en su blog Páginas del diario de Satán, resalta aspectos de la historia y del realizador de la cinta peruana:

Muero por Muriel está armada a partir de situaciones reconocibles; de episodios que parecen haber sido vistos antes; de personajes que recogen los gestos, comportamientos y diálogos de una vieja tradición. Es como un juego de trivia fílmica con el saber acumulado en centenares de películas de la estirpe de Pacto de sangre, de Billy Wilder. Muriel es una mantis religiosa; los hombres que la rodean son fichas de su juego y en él todos terminan por confundirse, los de arriba y los de abajo, los poderosos y los fracasados; los guapos y los feos. Todos pierden.

Sebastián Pimentel echa flores, en la revista Somos, a la actuación de Andrea Montenegro por el buen trabajo en el papel de Muriel:

Muero por Muriel puede ser un divertimento de bajo presupuesto y pocas pretensiones. Pero en su humildad, precisamente, está su valor. Porque sin querer vendernos un discurso “trascendental” sobre el Perú – como en el caso de otro thriller menos afortunado como Mariposa Negra -, Cabada, en el camino, da vida a un personaje femenino muy bien caracterizado por Andrea Montenegro con su mezcla de inocencia y desbordante sexualidad. Gracias a la rotación de miradas del relato, Muriel se hace ambigua, y nunca podemos conocerla del todo. La cámara la convierte en objeto de fascinación, y en razón de ser del voyer, de “el Oso”, el hombre supuestamente menos ingenuo de los tres, yq ue pretende ganar una última partida en el juego de la vida.

Federico de Cárdenas de La República reflexiona sobre la cinta de Redford:

Leones por corderos ha sido definida como una ‘fábula pedagógica’ y desde luego lo es. Dos de las historias de la cinta son esencialmente argumentativas y enfrentan polos opuestos: demócratas contra republicanos; abulia versus compromiso; derecha e izquierda (en sus equivalentes USA: conservadores y radicales) y guerra de medios: independientes versus enfeudados al poder político y económico. El debate entre los personajes se mueve en una cuerda foja permanente, tratando de no caer en los clichés, pero hay que decir que no siempre lo logra.

En La Soga, blog a cargo de Alberto Servat en la edición Online de El Comercio, Servat apunta su crítica sobre las actuaciones de Meryl Streep y Tom Cruise y sobre el corte politico de la cinta de Redford:

Aunque las historias se alternan la pantalla no se integran del todo porque pese los movimientos de cámara, la edición y los intentos por sacar a sus personajes de los interiores, el tono es bastante teatral incluso en las escenas bélicas. Tampoco hay una dramaturgia pareja en todo el filme, por un lado los diálogos de la entrevista del senador están muy bien desarrollados pero no es así en la perorata que el propio Redford pronuncia como el profesor Malley.

Artículo anterior
La vida da sueño
Artículo siguiente
La tendencia en Iberoamérica: más producciones, menos espectadores

2 comentarios

  1. Marthita
    27 de noviembre de 2007 at 13:06 — Responder

    Ay la ortografía! Las flores no se “hechan”, sino se “echan”, si es que quieren usar el vocabulario cotidiano. Más atención.

  2. Jorge Esponda
    27 de noviembre de 2007 at 14:35 — Responder

    Errata solucionada Marthita.

    Un saludo

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back

Estrenos Peruanos


COMPARTIR

Críticas de la semana: Leones, corderos y Muriel