Alerta solar (2007)

SunshineSunshine
Dir. Danny Boyle | 107 min. | Inglaterra

Intérpretes:
Rose Byrne (Cassie)
Cliff Curtis (Searle)
Chris Evans(Mace)
Troy Garity (Harvey)
Cillian Murphy (Capa)
Hiroyuki Sanada (Kaneda)
Mark Strong (Pinbacker)
Benedict Wong (Trey)
Michelle Yeoh (Corazon)

Estreno en Perú: 26 de abril de 2007

Al británico Danny Boyle siempre lo ha caracterizado una tendencia por crear atmósferas fantásticas incluso cuando aborda historias que no circundan esa posibilidad de manera notoria. En cierta medida esta cinta de ciencia ficción tiene un paradójico aire anacrónico. Tiene esa apariencia (tal vez deseada) de aquella películas que revivieron a todo lujo el camino de los lances contra ese imaginario “fuera del mundo” allá por los años 60´s y 70`s. El cóctel está servido para que vayamos identificando los notorios rastros de los clásicos antes de cualquier intento que se auto titule de “original” surgido en años más recientes.

Sunshine

Al británico Danny Boyle siempre lo ha caracterizado una tendencia por crear atmósferas fantásticas incluso cuando aborda historias que no circundan esa posibilidad de manera notoria. Plagando de referencias todo su cine como buen postmoderno, el director asume decididamente los géneros del terror y la ciencia ficción en esta nueva película tras 28 Days Later. Sunshine es una película que se pretende la recapitulación de los momentos más importantes del género. El viaje espacial más importante para la humanidad se convierte en la misma expresión de ese homenaje que se rinde a los modelos que sin duda nutrieron su cinefilia. El resplandor de ese sol en decadencia es un sueño perseguido a la par por el gusto de la aventura como por las ambiciones que en determinado momento afectaban a su película sobre zombies. Acá Boyle se las arregla para redondear mejor su película como si necesitase también alejarse de la atmósfera terrestre y entregarse a esos climas enrarecidos y hasta malsanos que protagonizan sus mejores momentos en la pantalla.

En cierta medida esta cinta de ciencia ficción tiene un paradójico aire anacrónico. Tiene esa apariencia (tal vez deseada) de aquella películas que revivieron a todo lujo el camino de los lances contra ese imaginario “fuera del mundo” allá por los años 60 y 70. El cóctel está servido para que vayamos identificando los notorios rastros de los clásicos antes de cualquier intento que se autotitule de “original” surgido en años más recientes. Más aún por ello esta película es mayormente reposada, no busca la agitación restallante y muchas veces se permite una apariencia de drama concentrado antes que de película de acción. La ciencia ficción que debe fascinar al cineasta es la que va de 2001: A Space Odyssey y Solaris a Alien. Películas que (con todas sus diferencias notorias) jugaban con paralizar los diversos humores y afanes de los característicos personajes de viajes espaciales para envolverlos en atmósferas concentradas, dilatadas tanto como el tiempo y la aparente serenidad con la que siempre se nos muestra ese infinito en el cual navegan. La ciencia ficción a la que alude el británico es a la llamada “seria” aunque como esas películas, conserve la característica clásica de la que ni las más originales se han evadido: la presentación del grupo humano interactuando, en constante fricción pero con la necesidad de llegar al entendimiento para seguir avanzando (cual modelo de Renoir o Hawks).

SunshineEn este caso no hay originalidades: un grupo o elite de profesionales a los cuales se les ha delegado la responsabilidad de salvar a la humanidad se definen por sus diversas reacciones e intereses ante la circunstancia extraordinaria (que alude directamente a la problemática ambiental como único rasgo que se quiere distintivo). Pero Boyle tiene al menos criterio y todo ese lado pomposo es evitado como en sus fuentes, aunque tampoco desea hacer una película de autor y ruptura como Kubrick oTarkovski. Utiliza muchos de los hallazgos de esa vertiente pero siempre en función a los moldes más convencionales sin hacerse problemas. Así es como los ocho pasajeros son definidos rápidamente para entrar en materias mayores, sin mayores preámbulos que estén demás en el terreno ya definido antes. El sol aún potente amenaza con el sacrificio pero los exploradores no pueden dejar de mirar esa luz con fascinación, como si fuesen polillas en verano. Ya arribando a su destino es que comienzan a desatarse las dudas o conflictos que irán desbaratando la misión tanto o más que los fenómenos a su alrededor. La regla para el cineasta es no tomarse tiempo extra e ir siempre de frente al grano. La película gracias a ello se torna bastante llevadera incluso en los momentos en los que la especulación científica se apodera de la escena en la clásica reunión alrededor de la mesa. El grupo de profesionales del espacio no difiere, en este rasgo básico, de alguno del viejo oeste.

De entre ellos se destaca nítidamente el personaje de Capa (Cillian Murphy) que no es fotógrafo, pero sí nuestros ojos en varios tramos de la película. La eficaz narración de Boyle lo convierte casi al vuelo en una especie de continuación del angustiado Jim de 28 Days Later (tal vez teniendo que pagar el precio de su salvación de la depredación zombie). En ese plano el personaje que más se le acerca es el de Mace (Chris Evans efectivo), la contraparte más activa y decidida que no en vano lo acompaña a la par desde el inicio de los conflictos en el filme. Estos se comienzan a desatar para que el viaje tome definitivamente su forma de pesadilla o paranoia del encierro (aunque se den el gusto y riesgo de algún viaje al exterior en trajes similares a los del astronauta David Bowman). Conciente de su labor de reciclaje Boyle se dedica a los momentos espectaculares con rapidez para que su cita o guiño se entienda pero no canse. Ahí tenemos los momentos de la reparación de la nave o el encuentro con la nave de la primera fallida misión. Ese lado de asombro tampoco tiene el espacio para las excesivas reflexiones de los personajes quienes cumplen su función de ir quedando como lastre ante la prioridad de la misión. Como siempre en sus ficciones Boyle no hace concesiones a ese aspecto siniestro en el instinto de supervivencia se vale de cualquier cosa. Acá los personajes tranzan o se juegan el nombre del próximo a inmolarse ante cada emergencia, son capaces de llegar hasta de calcular el crimen entre sus recursos y hasta torturarse mutuamente por obtener el control. Poco que ver con los últimos paseos galácticos que hemos estado viendo últimamente con la sentencia de “nadie se queda atrás”.

Sunshine

Aquellas deliberaciones se toman aquí con toda la formalidad y seriedad que tiene cualquier reunión gubernamental. Poco no le faltó a Boyle para llegar a arremeter con su caótico galopar de ideas subversivas en The Beach. Afortunadamente todo este aspecto se mantiene a ese nivel funcional que favorece al conjunto, y con eso nos podemos quedar satisfechos (incluso la aparición nuevamente del tema zombie es conseguido con mayor eficacia que toda la película que le dedicó anteriormente). Sushine debe ser su mejor película desde Shallow Grave y Trainspotting, una cinta de ciencia ficción inteligente y que incluso, sin hacer tantos alardes como antes, se las arregla para alcanzar esa cualidad poética que tanto ha buscado el director en medio de sus muchos y rocambolescos delirios. Tan alucinada como la idea, ya no de tapar el sol con un dedo, sino todo lo contrario, que resplandezca casi al alcance de nuestra mano.

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2 comentarios

  1. FRED
    27 de diciembre de 2007 at 20:11 — Responder

    Definitivamente una gran pelicula.

    Espere en la critica alguna aproximacion al desenlace y final de la pelicula.

    De todas formas, me ha provocado darle una nueva mirada en DVD.

    Saludos.

    Fred.

  2. Jorge Esponda
    27 de diciembre de 2007 at 20:28 — Responder

    Bueno podríamos decir que en conjunto, esta es una de las cintas más ordenadas de Boyle, en la que sus acrobacias visuales resultan precisas sin tener que desentenderse de un guión sencillo pero bien articulado. El desenlace debe ser de lo más redondo en el cual se dejan de lado explicaciones cientificas por resoluciones escuetas en los que la imágen lo dice todo. Pura elegancia visual reposada y serena como el más limpio amanecer.

    Saludos

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