2001: Odisea del espacio (1968)

A Space Odyssey2001: A Space Odyssey
Dir. Stanley Kubrick | 114 min. | EE.UU. – Gran Bretaña

Intérpretes:
Keir Dullea (Dave Bowman), Gary Lockwood (Frank Poole), William Sylvester (Heywood R. Floyd), Leonard Rossiter (Andrei Smyslov), Margaret Tyzack (Elena), Robert Beatty (Ralph Halvorsen), Sean Sullivan (Bill Michaels)

Stanley Kubrick hizo de esta película una aproximación extraordinaria de las aún desconocidas posibilidades del cine de ciencia ficción. A partir de la novela firmada por Arthur C. Clarke realizó uno de los viajes más recordados de la generación del hippismo y el LSD. Viaje en busca de la respuesta absoluta, la razón de la humanidad, sus orígenes y su fin. Empeño ambicioso como pocos en el cine y que convirtió al descomunal proyecto en una película faro que trabajó con la esencia asombrosa de lo fantástico pero que se aventuró mas allá de sus fronteras. Estamos definitivamente ante una película que escapa al cine de género, envuelta en un enigma (acaso todavía sin contestar). El gigantesco viaje se remonta a los inmemoriables tiempos que para el universo son apenas instantes y que se presentan como una alternativa o llamada de atención a la rauda y dantesca convulsión de la época en que se estrenó. El paseo por la historia absoluta se mueve con la tranquilidad de los tiempos que ven levantarse y derrumbarse a las civilizaciones del mundo, acaso todas y cada una de ellas como parte de un proyecto total cuyo fin ni siquiera conocemos.

2001: A Space Odyssey

Stanley Kubrick siempre rodeó de gran misterio cada uno de sus proyectos, tal fue el caso de esta película, insólita respecto a todo lo visto antes y para la cual no dudó en conseguir (o inventarse) los más deslumbrantes recursos. El proyecto se define en sí a grandes (y demasiado generales) rasgos como una búsqueda hacia la verdadera razón de la humanidad, hacia su misma esencia y su evolución a través de los tiempos. Búsqueda que nos remite al principio, a los albores de su existencia. El público de la era de Vietnam, el flower power y las drogas duras y demás agitaciones frenéticas se vio desconcertado entonces ante la visión de este mundo primitivo y tranquilo, de lento transcurrir, ajeno a la velocidad moderna y en el cual nos vemos reflejados por nuestros antepasados que aún sin las inquietudes de la modernidad poseen todas nuestras necesidades primordiales que no han cambiado en miles de años. La propia naturaleza e instintos violentos habrán de despertar ante una influencia desconocida e incomprensible. Se trata acaso del primer momento de una posible evolución y con toda su importancia la película nos la presenta con la solemnidad de la clásica partitura de Richard Strauss: el extraño monolito surgido en medio de la rutina de subsistencia del primer hombre inspira a uno de ellos a cometer el primer arranque o grito de dominio con un hueso en la rudimentaria mano que hace caer con potencia sobre los animales que vagan alrededor como confiados compañeros.

Es tan sólo el inicio de la aventura más grande a la que nos enfrentamos por un extraño impulso, nos dice Kubrick, quien nos lo resume en acaso una de las imágenes más recordadas de la época: el primer hombre vencedor lanzando el hueso (arma o cetro) hacia el cielo, hacia las alturas, las estrellas que habrán de contemplar su destino rápidamente adelantado por los artefactos y la tecnología desarrollados tiempo después (para los astros). Para ese entonces (tiempo pasado para nosotros pero que más da) el hombre habrá descubierto el camino lejos de la protección maternal de su mundo de origen para enrumbrar su ansia de conocimiento y conquista mas allá de sus confines. Kubrick magistralmente nos resume la gigantesca odisea tan sólo para prepararnos hacia otra escala del viaje, adelantado por la gracia de sus transbordadores y estaciones espaciales girando como al ritmo de un vals de Strauss. Es el preludio de un nuevo contacto. El doctor Floyd y sus camaradas serán los privilegiados en establecerlo en la luna como mucho antes los antepasados descontrolados y gruñentes, los mismos que estuvieron en presencia del extraño y aparentemente inerte mensajero invitando hacia el más allá para desatar aun más el descomunal e insaciable interés de los participantes.

2001: A Space OdysseyAsí a bordo de la nave Discovery es que Kubrick nos instala ante la resolución de todas sus preguntas y pretensiones. Estamos como desde el inicio ante una extraña narración que nos inserta en la historia del viaje hacia la lejana Júpiter no con la emoción de la aventura sino con la inquietud de una observación científica. Siempre atentos y absorbidos por esta gran posibilidad (cada vez mas cercana) representada por la obra maestra de todas nuestras quimeras: la computadora HAL 9000, a quien se le termina delegando las vidas y el éxito de la misión. Camino no necesariamente deseado por el anfitrión de esta partida. La interacción y posterior enfrentamiento de los pilotos David Bowman y Frank Poole con la inteligencia artificial ante la cual están en desventaja es rica en detalles alrededor de la inquietante posibilidad del mundo deshumanizado e hipertecnologizado al cual nos estamos acercando. Mundo no ajeno a fallas a pesar de todo lo previsto y que es mirado por su demiurgo como una necesaria lección a sus criaturas aún en categoría de bebes de torpe andar. Toda la secuencia de la desconexión de HAL debe ser uno de los momentos más sinuosamente dramáticos que se hayan visto en el cine.

Es solo el mismo hombre, sin mayores aliados o armas, el que se verá cara a cara con su destino más allá del infinito. En un viaje psicodélico e hipnótico a donde ningún ojo humano había llegado y que es resuelto por Kubrick con tal capacidad visual como tantas veces imitada y nunca vuelta a conseguir con tal intensidad. El viaje del pionero David llegará a su lugar de destino con apariencia al de origen, imagen familiar pero enrarecida (como lo es la misma película cuando se la quiere insertar al género). Es en este escenario en el que se sucederá el gran momento de otra evolución. Punto culminante (o tal vez no) del gran proyecto al que nos ha traído el talentoso y extraño realizador quien nos presenta los albores de otra humanidad. Una que nos lanza su mirada de recién nacido como para dejarnos al final de este viaje con una indefinible mezcla de desconcierto, inquietud y sensación de inferioridad.

Jorge Esponda

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19 comentarios

  1. 20 de octubre de 2006 at 2:14 — Responder

    2001 sin dudas de mi parte, es la mejor pelicula q vi. Se q Kubrick carga con el pesado mote de realizar solo obras maestras o peliculas inservibles para otros. Kubrick quizas es el summum del director de cine total.

  2. adog'slife
    27 de noviembre de 2006 at 12:52 — Responder

    sin duda, este es uno de esos raros films, que siempre esta vigente, y que es bueno tener presente y verlo de vez en cuando, porque se actualiza con los conociminetos que la vida nos deja… siempre tiene un significado diferente!

  3. […] Vayan prendiendo su televisor, que en una hora podrán ver 2001: una odisea espacial, obra maestra de Stanley Kubrick, si es que fuera necesario recordarlo. La película se presenta hoy jueves 8 a las 8:00 p.m. en TCM (canal 52 de Cable Mágico). Lee la crítica escrita por Jorge Esponda. […]

  4. Mitnick
    8 de febrero de 2007 at 23:51 — Responder

    La primera vez que ví que esta pelicula me dejo conmocionado -nunca habia visto algo asi antes- esto fue hace poco menos de dos años, cuando llegas al final, con ese feto espacial, las sensaciones de desconcierto son enormes, te deja un rompecabezas que aparentemente es imposible de completar, a partir de ahi creas hipotesis y vas indagando y tal, hasta que un dia se te ocurre leer el relato corto en el que fue inspirado y de alguna forma dices: “oh ahora entiendo mejor lo que vi aquella vez”… Una de las joyas de Kubrick, 2001: A Space Odyssey, es posiblemente mi pelicula favorita dentro de la filmografia del director. Para terminas solo decir que esta es una de aquellas peliculas que me gustaria volver a ver por primera vez, es cierto que cada vez que la miras es una experiencia distinta, pero nunca volverá a ser como la primera vez… see you around :)

  5. rosa
    10 de febrero de 2007 at 12:15 — Responder

    Gracias por ilustrarme un poco, por la verdad es que hay veces en que me perdia o no entendia la idea .la fuerza de sus imágenes es innegable y lo visionario de su recreación admirable para la época (esos teléfonos con imágenes no soy iguales a la comunicación via internet y web cam de la actualidad?)que película más enigmática da ganas de verla otra vez para poder entenderla mejor

  6. Luciano
    16 de abril de 2007 at 12:38 — Responder

    Quizá sea una leyenda, pero cuentan que Arthur C. Clarke, el creador de la novela (que, cosa rara, se estrenó junto con el film o poco después); pese a que conocía o se imaginaba bien el futuro con respecto a los viajes espaciales y a la inteligencia artificial, no creía poder representar los producidos de una evolución distinta a la nuestra, para darle de algún modo rostro y cuerpo a los extraterrestres.
    Cuentan entonces, que recurrió a otro genial imaginador del futuro y de la vida alienígena y además amigo suyo: Carl Sagan. El interpelado, cuando oyó las preguntas del escritor le respondió sonriendo “Arthur, si de veras quieres que tu novela impacte, no te detengas en la descripción de los extraterrestres; es más, ni siquiera los muestres. Simplemente sugiérelos, así su presencia será mas abarcativa, infinita y sobregogedora”.
    Así que eso es lo que vimos:
    Una película de extraterrestres sin extraterrestres. Una película en donde se barajan posibilidades más o menos realistas de una evolución “asistida” por visitantes de más allá, que nunca vemos. Pero dejaron con nosotros la llave, el aparato de evolucionar, el monolito negro.
    Un viaje de 3 millones de años que al final será completado solo por una persona: David Bowman. Si piensan otra cosa, lean la novela y verán que el mundo se destruye por una guerra nuclear mientras el bebé-Bowman lo contempla. Si bien en las posteriores obras de Clarke, “2010 odisea 2” y “2061 oisea 3” se reinterpreta la destrucción del mundo como solo una pequeña guerra, en realidad la interpretación primera es inequívoca.
    Con todo, las posteriores no dejan de ser buenas obras del maestro Clarke. En cuanto a predicciones podemos ver en el respaldo del asiento frente a Floyd una pantalla de televisión absolutamente plana (en realidad las pantallas de la película son absolutamente planas, todas)con formato símil cine y que cabe en dicho asiento; tecnología que apareció recien ahora, en los modernos jets Airbus. Otras coincidencias son mencionadas por el propio Clarke, pero eso ya es otra historia

  7. […] Al inicio podemos escuchar la parte final del tema “Ize of the World” a manera de homenaje a 2001: una odisea espacial, con el discutido y abrupto final de aquella canción. Luego el video continúa con las clarísimas referencias a la cinta de Kubrick. Se alejan de su pose de niño-rico-look-resina para referirse a temas menos frívolos, como la guerra, la violencia y la hambruna. Se redondea así uno de los mejores temas del nuevo The Strokes. Aquí el video: […]

  8. […] sello de Bergman, El ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica, La lista de Schindler de Spielberg; 2001: Una odisea espacial de Kubrick, La strada de Fellini, Ciudadano Kane de Orson Welles, Tiempos modernos de Chaplin, […]

  9. Rony Santacruz
    23 de julio de 2007 at 22:31 — Responder

    En definitiva es una obra del cine de ciencia ficcion tomando en cuenta la epoca en que fue realizada debo reconocer que la primera ves que la vi hace 20 años apenas era un niño y no logre captar toda la fuerza del simbolismo que presenta Kubrick, debo reconocer que en ese entonces quede descepcionado porque esperaba batallas y heroes en trajes espaciales “no era una pelicula para niños claro” no comprendi que ODISEA 2001 va mas alla de todo eso, que es mas bien un viaje introspectivo hacia la busqueda de nosotros mismos de donde venimos y hacia donde vamos o hasta donde somos capaces de llegar como hombres o talves como civilizacion.

  10. […] que el escritor de ciencia ficción y divulgación científica Arthur C. Clarke, autor del libro 2001: odisea del espacio, que inspiró a Stanley Kubrick para hacer una de sus mejores obras, ha fallecido a la edad de 90 […]

  11. […] que mayores cultos, discusiones y desconciertos generales ha provocado en la historia del cine. 2001: Una odisea del espacio fue la creación obsesiva del cineasta Stanley Kubrick y el escritor inglés Arthur C. Clarke […]

  12. […] al Wall-E original. Piloto, el robot que dirige la nave Axiom donde viven los humanos (homenaje a 2001), en la versión original tiene la voz de Sigourney Weaver, homenaje de Pixar a Alien; en la […]

  13. […] de las escenas más conmovedoras de 2001: Una odisea espacial, es aquella en que el computador HAL 5000 al verse descubierto por Dave Bowman y sentir que […]

  14. […] 2001, una odisea en el espacio de Stanley Kubrick Fanny y Alexander de Ingmar Bergman […]

  15. […] un defecto; recordemos, sino, los muy distintos fragmentos musicales en una obra cimera como 2001: Una odisea espacial, de […]

  16. […] Cuentos de Tokio de Yasujiro Ozu, La regla del juego de Jean Renoir, Amanecer de F. W. Murnau, 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick, Más corazón que odio (The Searchers) de John Ford, El hombre de la cámara de […]

  17. […] en el seno de la sociedad. Casta de malditos (1956), Espartaco (1960), Dr. Insólito (1964) y hasta 2001: Odisea del espacio (1968), están marcadas, de una u otra forma, por esa preocupación. Simultáneamente, la violencia […]

  18. […] como sucedía en 2001, odisea del espacio o Gravity, la tecnología es a la vez maldición y milagro, un instrumento humano para transformar […]

  19. […] obra futurista en una propuesta visual minimalista y con bastante influencia del películas como 2001: Odisea del espacio, La naranja mecánica, entre […]

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