Cuando los artesanos se encuentran

Douglas Sirk

Uno que me gustaba mucho en la Universal era Bud Boetticher. Estaba a menudo en el plató contiguo al mío, y nos encontramos por la mañana, camino del trabajo, y yo le decía: “Eh, Bud, ¿qué estás haciendo?”. Y él decía: “Eh, Doug, oh, sólo un condenado western. Y tú, ¿qué haces?”. Y yo decía: “Oh, sólo un condenado melodrama”. Y seguíamos nuestro camino.

Los viejos maestros insuflaban vitalidad a Hollywood. Algunos pasaban por
“artesanos”, como Ford, Hawks y Douglas Sirk, autor de melodramas
clásicos como Imitación a la vida, aquí recordando sus buenos tiempos
y a su amigo Boetticher, uno de los buenos cultores del western.

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1 comentario

  1. Luis
    4 de mayo de 2008 at 11:26 — Responder

    Si, hacer obras maestras para ellos era… un trabajo como cualquier otro…La frase de Ford lo decia todo: Mi nombre es John Ford y hago peliculas del oeste…

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