Hoy, 9 de mayo, se cumplen cincuenta años del estreno de una de las películas más extrañas, pasionales y oscuras que se hayan generado en la factoría hollywoodense. Vertigo, dirigida por Alfred Hitchcock al borde de los sesenta años, fue el salto definitivo de aquel cineasta nunca declarado como auteur. Una película tildada de thriller con fallos narrativos en el momento de su estreno, obtusa afirmación que fue la única reacción de aquellos “conocedores” de la época ante tan desconcertante y esquizofrénica obra.

Un torbellino que envuelve y apretuja a Scottie Ferguson (extraordinario James Stewart) hasta llevarlo hasta esas caídas lejos de la realidad, al abismo de las obsesiones desatadas sin control. A la idea de amar, sepultar, desenterrar y volver a amar a Madeleine o a Judy (Kim Novak). Las dos caras de aquella diosa que lo subyuga y transforma. Una de las películas que mejor ha retratado esos abismos de pasión que bien sentenciara el surrealista Buñuel, primo hermano de sensibilidad, a este otro frenético romántico disfrazado con flema y seriedad.

Extra: La única sobreviviente del grupo principal del clásico es Kim Novak, quien este año ha cumplido 75 años y no actúa desde 1991. Como también es una enfermiza historia de amor, Vértigo se comentó brevemente en el pasado Día de San Valentín.