Las fantasías de Pixar: John Lasseter y el cajón de juguetes más perfecto de la historia

Está a punto de estrenarse Wall-E, la nueva realización de Pixar Animations, esa compañía que comenzó como el sueño y locura de John Lasseter. Ahora no sólo es una corporación poderosa, sino también influyente en el espectro de la animación y sus posibilidades a través de la infografía, terreno en el que debió aventurarse en solitario ante las incompresiones de los grandes estudios que le negaron las posibilidades de explorar ese terreno en un primer momento, cuando era un animador asalariado por la Disney.

Con Pixar ya fundada, el entusiasta John se dedicó a convertir ese laboratorio de infinitas opciones en fantasías de notable colorido y humor. Las nuevas texturas, apenas bisoñas a fines de los 80, ya eran lo bastante revolucionarias, y de eso dan cuenta un puñado de cortometrajes. A continuación, podemos ver una muestra de esa etapa:

Knick Knack

Cierta fama obtenida en los circulos alternativos de la exhibición, hicieron que Disney volviera la mirada para su ex empleado, quien, menos desarmado que antes, recibió las llamadas de la casa de Mickey Mouse, en el momento preciso en que Lasseter tenía en mente la aventura del largometraje. El resultado fue Toy Story, la película que revolucionó las posibilidades de integración de las nuevas tecnologías. Vista con el tiempo y la cotidianeidad de la especialidad, la película destaca ahora por sus auténticos valores: narración veloz y precisa, humor sarcástico y referencia a la vida y modales de la clase media, que se convertiría en uno de los puntos de atención mayores en esta subvertiente:

Toy Story

Para que todo funcionara, había un ingrediente no menos importante, como lo era la particular mirada de Lasseter, siempre a la alturas de sus personajes: niños y, por extensión, soñadores de todo tipo y sin remedio. Son criaturas que miran el mundo en contrapicado, maravillados por el carnaval colorido (pero no menos peligroso) que se les ofrecía a la vista. Riesgo por la travesura, pero tentación irresistible por tomar los juguetes o saborear los dulces. ¿Qué más se puede pedir? Eso es lo que pasaba también con los bichos multicromáticos de su siguiente película:

A Bug’s Life

Al hacerse mayor y más extendida la tecnología y sus especialistas, la competencia no tardó en salir y tal vez eso, en una industria tan voraz como la hollywoodense, obligó a someterse a muchas fómulas eventualmente. Casi al mismo tiempo que Shrek, Pixar apuró el paso dispuesta a permanecer con la supremacía, tratando de tener siempre algo listo para conservar su nombre en la memoria del colectivo. Como los monstruos que todas las noches le recuerdan a los niños que esperen la caja de sorpresas detrás del armario, pero que no se acerquen, ésta se abrirá sola:

Monsters Inc

Era notorio que conforme se incrementaba el número de integrantes del medio, también se haría más visible el hecho que la calidad iría desperdigando su unidad en pequeños retazos que refulgen por aquí y allá. En medio de ello, mucho cuidado de por medio y algunas concesiones. Los padres y pioneros se comprometían o se ponían excesivamente celosos con todas sus criaturas al momento de ser lanzadas al gigantesco oceano del mainstream:

Finding Nemo

Afortunadamente por ahí aparecen partners potenciales, compañeros con aires de intransigencia y malicia, como para escapar de las necesarias rutinas un rato y entregarse a la emoción de la aventura. La fantasía de ser un superhéroe cuando nadie menos se lo imagina o se lo espera. Eso significó para Pixar esa imaginativa creación de Brad Bird titulada The Incredibles, así se convirtió en el nuevo brazo derecho de Lasseter:

The Incredibles

Como para no olvidar de que estaba hecho, el propio John parece tomar nuevamente la dirección en esta aventura más sentimental y sosegada, aunque la protagonice el bólido más veloz de todo su imaginario (si obviamos al romperecords Dash por un momento). Cars es una película tan amena como las otras, concede menos a los giros y las curiosidades, pero entrega una visión más clásica y entrañable del entretenimiento familiar. Carrera a la que se manda y gana como casi nadie últimamente:

Cars

Así camina este negocio, como un perfecto restaurante al que todos estamos invitados para divertirnos. Como en esta nueva cinta de Bird en la que el chef nos ofrece el toque preciso para degustar y seguir celebrándolo mientras no se jubile. De una rastrera rata a un suculento ratatouille hay sólo un paso nos dicen aquí, y todos los que queremos seguir creyendo en las utopías asentimos.

Ratatouille

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