Cine y educación en Francia, en la experiencia de Alain Bergala

alain-bergalaLa discusión sobre si el cine es parte de una buena educación ha sido ya superada. El dilema se vuelca a las modalidades para incluir al cine dentro de los programas educativos. En el país existe una ley, que no se cumple, que incluye la enseñanza del cine desde el nivel de secundaria.

Para darnos algunas luces sobre esto, compartimos una entrevista publicada en el diario El Clarín a Alain Bergala; cineasta, profesor de cine en la Universidad de París III y ex redactor en jefe de la mítica revista Cahiers du Cinéma, quien tiene una teoría que llevó a la práctica cuando en 2001 fue convocado por Jack Lang, ministro de Educación del gobierno socialista francés. Las declaraciones las da en Buenos Aires, donde fué invitado al seminario internacional “Educar la mirada Cultura visual y educación”, organizado por la FLACSO y la Fundación OSDE. Aquí le presentamos la entrevista, para tomar nota:

Dijo que el encuentro entre los chicos y una película debería ser brutal ¿cómo lo explica?
Quizá no debería decir brutal sino que no sea demasiado pedagogizado. Se trata de poner a los chicos directamente en contacto con películas que no están acostumbrados a ver. Por ejemplo, un film mudo japonés o una película de Abbas Kiarostami.

¿Por qué es un buen abordaje?
Son películas que ni se imaginan que existen entonces cada chico reacciona a su manera, sin prejuicios, porque ve algo que no se parece a nada de lo que haya visto. Y se dan cuenta, muchas veces, que este tipo de películas les interesa. “¿Dónde está la casa de mi amigo?” de Kiarostami, es un film muy lento, que se desarrolla en un pequeño pueblo perdido entre las montañas y, sin embargo, los chicos se interesan. Descubren que pueden ver otras películas que no sean las norteamericanas.

¿Cómo fue la reacción de la escuela, una institución estructurada, frente a una propuesta así?
En Francia el proyecto Jack Lang ya tenía una tradición. Había maestros que llevaban a los chicos al cine a ver películas no comerciales. Lo que cambió con nuestro proyecto es que esas películas podían tenerlas en la escuela y disponer de ellas. Por ahí un mes después veían por su cuenta una escena que les había gustado. Es decir, primero los chicos tienen un contacto sin intermediación y después se van familiarizando.

¿De qué manera práctica entró el cine en las escuelas?
Maestros que habían oído hablar del plan pidieron participar. Se armaba un proyecto de un año, se hacía formación docente, se veían películas en el aula y en el cine y se trabajaba con alguien del oficio cinematográfico, pagado por el Ministerio. Por ejemplo, un camarógrafo o un sonidista que no iban solo una vez sino que acompañaban el proceso durante meses. Finalmente había que filmar algo práctico. Estaban los dos aspectos: ver películas y analizarlas y hacer una peliculita.

¿Y los chicos?
A ellos les encantó. Se dieron cuenta que aprendían cosas por otros medios y se creó un espíritu de grupo. Fue importante que hubiera alguien externo al aula, cuyo oficio era trabajar en cine. Los chicos descubrían así valores externos al sistema escolar.

¿Qué lo sorprendió?
Que el proyecto tuvo un efecto más amplio. En los chicos que no andaban bien en la escuela, sus maestros hallaron capacidades que no habían visto. Y los chicos se preocupaban en mostrar que hacían bien las tomas o el montaje.

¿Cuál fue el mayor obstáculo?
Vino de parte de los dueños de los cines que decían que si el Ministerio de Educación llevaba el cine al aula los chicos no iban a ir a las salas cinematográficas.

¿Está vigente?
Estuvo hasta 2003 y se redujo desde que la derecha llegó al poder. Se redujo, no dejó de crecer pero no desapareció.

¿Cree que la formación del gusto es una función de la escuela?
La escuela está obligada a hacerse esta pregunta. Lo que no significa que debe decir qué leer o qué cuadros ver. Al ser adultos nos diferencia el gusto o los gustos: si leemos buena o mala literatura, si vemos buen o mal cine. Esto es más discriminante, más distintivo que el saber mismo.

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1 comentario

  1. […] dos cidadáns, que pasa necesariamente pola escola. Hai exemplos moi bos, que llo pregunten a Alain Bergala. Tamén é imprescindíbel revisar o papel das televisións públicas: a única razón da súa […]

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