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Uno de los títulos que ha captado mayor atención en la Mostra es el debut como director del reconocido guionista mexicano Guillermo Arriaga, el brazo derecho de Alejandro Gonzáles Iñárritu en su triología compuesta por Amores perros, 21 gramos y Babel. En este caso The Burning Plain parece volver nuevamente por los motivos de la errancia y los espacios fronterizos del mundo actual. Ese ha sido uno de los tantos aspectos por los cuales la prensa especializada ha divido sus opiniones. Por un lado se celebra la película como un drama fuerte y bien conseguido, rapidamente llamado a ser candidato al máximo galardón del festival. Otros en cambio ven solamante una repetición forzada del imaginario y las tesis planteadas en los guiones anteriores.

Por ejemplo David Gritten de The Telegraph escribe:

“Seriamente planificada y dramática, con temas universales y sujetada por un puñado de estupendas actuaciones. The Burning Plain es una firme candidata al Leon de oro. A pesar de que han pasado unos días, no creo que sea temprano para afirmarlo.”

Mientras que Andrew Pulver de The Guardian réplica:

“…pero Arriaga, de lejos, apela con frecuencia a los trucos de telenovelas para hacer avanzar las cosas: miradas y estallidos de violencia estudiadas, inverosímiles tics de comportamiento. Y si la historia fuera contada de manera lineal, podría ser una sucesión de eventos melodramáticos apenas remarcables.”

Al menos por su premisa, todo parece darle un poco la razón a quienes ven en esta película solo una mera continuación de las películas con Gonzáles Iñárritu. The Burning Plain, nos presenta nuevamente una narración alternada. Desventurados personajes en la periferia norteamericana en buscar de algún significado para sus vidas y sus cuentas pendientes con el tiempo. El centro de atención en este caso son Gina y Sylvia, madre e hija a la cuales iremos conociendo en diversas épocas. Ambas se encuentra interpretadas por Kim Basinger y Charlize Theron, actrices bellas y que también conocen las mieles de los podios con prestigio. Recordemos también la tendencia de que tales acrobacias dramáticas suelen conquistar a los jurados internacionales. Así que esta pugna a favor y en contra, probablemente se extienda más allá del festival. Con o sin premios esta película se presenta como una competidora de “peso” para los premios Oscar y demás.

(Rope of Silicon y The Guardian)