Irán exige disculpas por “300” y “The Wrestler”

xerxesUn grupo de personalidades de la academia e industria hollywoodense llegaron este viernes a Teherán para participar en diversos seminarios sobre cine en el terrotorio iraní. Entre ellos se encuentran nada menos que el presidente de la Academia Sid Ganis; las actrices Annette Bening y Alfre Woodard; el productor William Horberg; la curadora de Eventos Especiales y Exposiciones de la propia academia Ellen Harrington y el ex presidente de Universal Pictures Tom Pollock. Con tal comitiva en el país, la controversia no se hizo esperar.

Javad Shamaqdari, asesor del presidente Mahmud Ahmadineyad en temas de arte y cultura, envió un mensaje a este grupo de representantes de la industria de cine exigiendo una disculpa debido a que películas como 300 y The Wrestler son “insultantes” para los iraníes. “Si no se disculpan los nueve integrantes del grupo de representantes de Hollywood, no deberían reunirse con las autoridades cinematográficas iraníes…En mi opinión es un fracaso tener una reunión oficial con alguien que es insultante”, dijo Shamaqdari.

Recordemos que en 300 se presentaba la batalla de las Termópilas, episodio histórico en el que un grupo de 300 espartanos resistió a un enorme ejército persa durante tres días en un paso entre unas montañas. A muchos no les pareció nada correcta la representación de la cultura nacional del Irán antiguo como decadente, extravagante sexualmente y malévola, contrastando notoriamente con la de los griegos. La protesta más curiosa viene por el lado de The Wrestler. En la película el protagonista (Mickey Rourke) se prepara para un reencuentro con su antiguo enemigo, El Ayatola. Y en la escena En la escena de la lucha, El Ayatola trata de asfixiar a Rourke con una bandera iraní pero el héroe logra tirar del asta, la rompe y la arroja a la multitud emocionada. Cabe mencionar que ninguna de estas película se estrenó oficialmente en la nación del medio oriente.

A pesar de este reclamo, resulta llamativo este inusual viaje diplomático de una representación de los grandes estudios estadounidenses a Irán, conocida por su tan partícular sistema de producción fílmica. Tal vez se trate de una forma de sondear ese mercado cuya propia producción es férreamente protegida por el estado aún a costa de censura y diversas restricciones ideológicas.

(Vía El Universal)

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