[10 directoras peruanas] Melina León

melina leonNo recuerdo exactamente el año, pero conocí a Melina León en los tiempos de “Manzana Azul”, productora que fundó junto a Alonso F. Mayo y que desapareció con la partida de ambos al extranjero. Ellos acababan de terminar Comunicaciones en la Universidad de Lima y a mí me impresionaba cómo tan jóvenes podían haberse hecho cargo de una empresa de producción, tener clientes, equipos, ser tan responsables y tan ambiciosos. A los pocos años, Alonso se fue al prestigioso American Film Institute, terminó ganando un Oscar Estudiantil con su corto ‘Wednesday Afternoon’ y ahora desarrolla su carrera en Los Angeles, mientras que Melina se fue a Nueva York a estudiar un postgrado en la Universidad de Columbia. Ahora, casi una década después de conocerla, Melina me cuenta sobre qué la motivaba a trabajar tanto a una edad en la que yo andaba más preocupado por dormir hasta el mediodía y vagar por todos lados. Sus respuestas son tan claras y transparentes que me salgo del camino y dejo que hable sola:

Desde que acabé el colegio (con 16 años) quise estudiar cine y sólo cine. El cine que me fascinaba hasta ese entonces era el americano, por tanto quería irme a Estados Unidos para estudiar, pero no sabía inglés y no tenía un centavo. Si a eso le sumamos que mis padres me encontraban muy chibola como para que me fuera a vivir a otro país sola, el resultado es la Academia de ingreso San Ignacio de Loyola y tres meses después la Universidad de Lima. Cinco años después aún no tenía un centavo ni sabía inglés pero tenía un buen amigo que estudiaba en la de Lima y quería lo mismo que yo. Se llama Alonso F. Mayo y con él hicimos una empresa para hacer cortos y poder pensar en irnos a estudiar cine y sólo cine finalmente. Así lo hicimos, grabamos 2 cortos con la canon XL1 de Alonso, hicimos miles de videos corporativos y al final él se fue al AFI y yo a Columbia.

El corto que Melina le produjo a Alonso en Lima fue Silencio (2002), y el que ella dirigió, Una 45 para fin de mes (2000), el cual ganó el Primer Premio del CONACINE el año 2001, y fue seleccionado para el Festival de Cine de Tampere en Finlandia el 2002. Durante esos años Melina trabajó también en los departamentos de arte de las películas ‘El Bien Esquivo’ y ‘Coraje’. Una vez en Columbia, y como parte de su Máster en Dirección de Cine, Melina realizó varios cortos, coprodujo un largo (Emigrant, opera prima del rumano Florin Serban), y trabajó como asistente de cátedra del célebre Richard Peña (director del Festival de Cine de Nueva York y del Departamento de Cine del Lincoln Center). Pero retrocediendo un poco, ¿por qué Nueva York? Melina responde con igual claridad:

"Una 45 para fin de mes", de Melina León

Busqué irme a Nueva York porque insisto en mezclar la vida con el arte. O mejor dicho, no me quiero perder la vida por culpa del arte y menos quiero que mi arte no tenga vida. Y para vivir mucho aconsejo Nueva York. Si uno no puede darse el lujo de viajar por el mundo aquella ciudad es una gran salida. Gente de todas partes, miseria, poder, derroche, belleza por doquier, las 7 plagas, todo está allí. En Nueva York creo que fui a darme cuenta de que Gus Van Sant o Jim Jarmusch también editan en una Mac y también van a comprar plátanos al mercado, y que no son tanto seres tocados por la gracia divina como por una capacidad de trabajo impresionante. También fui para allá a descubrir la imagen y el cine del mundo que por desgracia al Perú llega tarde, mal o nunca. Eric Mendelsohn, un joven profesor de Columbia, en buena cuenta me convencíó de que el director de cine es esta especie de arquitecto de experiencias visuales, y Richard Peña, el director del festival de cine de Nueva York, me abrió las puertas del cine chino, árabe, coreano, argentino… una felicidad. Ahora bien, si miro para atrás, creo que la formación más importante es la que obtuve en el teatro de niña cuando conocí de cerca el trabajo de grupos como Yuyachkani o el Teatro Odin de Dinamarca, o cuando trabajé de asistente de José Watanabe.

Melina está preparando este año lo que vendría a ser su corto de tesis, El paraíso de Lili, la historia de una niña de la Residencial San Felipe cuyo hermano se une al MRTA. Desarrolla también su primer proyecto de largo como directora, el cual está coescribiendo con Michael White y se basa en una historia de Ismael León. Lleva de título provisional Canción de cuna y desea filmarlo el 2010. Todo podrá sonar encaminado y fácil, pero es precisamente todo lo contrario. Para poder vivir, Melina debe sostener 4, y a veces 5, trabajos: “asistente de edición en 2 laboratorios de la universidad, camarógrafa y editora en la escuela de ingeniería, camarógrafa de fútbol americano y ‘free lance’ en proyectos de todo tipo.” Es la única manera de mantener la ilusión más cerca de la realidad que de la locura, aunque esta tampoco es ajena al esfuerzo: “está visto que ser un artista pobre y peruano es vivir en un eterno sobresalto, con angustia y rozando la locura siempre, más aún si no estás dispuesto a perder el tiempo haciendo idioteces de 90 minutos que por desgracia la gente llama películas”. Mis respetos.

(Este artículo forma parte del especial “Diez directoras para el Nuevo Cine Peruano”)

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2 comentarios

  1. […] leer este artículo sobre Melina León escrito por Josué Méndez el 2009, como parte del dossier “10 Directoras para el Nuevo Cine […]

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