Festival de Lima 2009: Huacho

huacho

Esta película chilena es casi documental y muestra un día en la vida cotidiana de una familia en una población rural chilena en Ñuble, cerca de Chillán. La estructura de la película es extremadamente simple. Comienza en el amanecer, con la familia reunida, las actividades de primeras horas y luego vemos, prácticamente, un día en la vida de cada uno de los personajes, casi por separado. Luego de eso, regresan a casa, se reúnen en la noche y la película acaba.

En lo cotidiano vemos una situación de pobreza y, a través de un detalle del día de cada uno de los protagonistas, advertimos los síntomas de una pequeña degradación económica. Hay sequía, deudas, pagar la cuenta de luz, el niño no consigue que un amiguito le preste un gameboy en el colegio y el abuelo siente que los años no pasan en vano. Fuera de esto, la cinta abunda en situaciones de vida cotidiana y nada más. Su mayor logro es haber conseguido que actores no profesionales de la zona reproduzcan un guión basado en su vida diaria (lo que no es poco); además, está filmada mayormente con cámara en mano.

Algunos opinan que aquí se respeta al mínimo detalle la realidad social de este grupo humano y, de esta manera, se le separa de un contexto cinematográfico direccionado. Esto no es exacto. Pese a su estética hiperrealista, está basada en un guión elaborado en función de lo señalado más arriba.

En tal sentido, existiría también una sutil denuncia política; tan sutil que casi nadie la nota. ¿No es triste que las denuncias sobre las condiciones de vida de esta población no se manifiesten enfáticamente, sino que deban mantenerse lo más soterradas posibles?

Esto es consecuencia de la imposición de una moda estética dirigida a esforzarse por decir lo menos posible y que debamos asumirlo todo “por descarte”. Felizmente, para eso estamos los críticos.

Reveladora película minimalista y testimonial.

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4 comentarios

  1. un pobre tonto
    15 de agosto de 2009 at 15:11 — Responder

    Pensar que sólo los críticos están en condiciones de entender una crítica social sutil es de una arrogancia suprema.

    Seguramente quien escribe prefiere el trazo grueso y simplón de la infinidad de películas que tratan el tema de la pobreza, incluidas aquellas en que los patrones son unos santos que entregan techo, comida, amor y comprensión a sus peones; o bien el panfleto político burdo y descarado, el mundo dividido entre buenos y malos, la explosión de violencia al final de parte del pobre que confirma todos sus miedos respecto de estos animales tan malagradecidos, o bien la domesticación del pobre que debe aprender a ser feliz con lo que tiene.

    Por desgracia es mucha la gente que nunca ha tenido necesidades económicas, que jamás ha experimentado la pobreza y que desde ese lugar da lecciones de cómo comportarse, de cómo comunicar y de cómo enfrentarse el mundo de los marginados, de los explotados y los abandonados; y que a la hora de hablar de política prefieren un “énfasis” que les repita que en el fondo lo que buscan los pobres es meterse en sus casas y robarles sus billeteras.

  2. 17 de agosto de 2009 at 0:46 — Responder

    muy buena intervención “un pobre tonto”…
    te podría interesar ver esta entrevista a alejandro fernádez:
    http://www.youtube.com/watch?v=uXGBOJrFHx0

  3. Juan Jose Beteta
    17 de agosto de 2009 at 15:18 — Responder

    Veo que no captan la ironía. La película es tan, pero tan sutil, que muy pocos verán la “crítica social”. Sólo los críticos que alaban desmesuradamente esta cinta “captarán” estas sutilezas.Para muchos, “no pasa nada” con este filme.

    La razón es que esta película está hecha para los críticos, para ser “interpretada”, a pesar de que su gracia es justamente que no hay nada que interpretar.

    Ciertamente, Huacho es una buena película. Y entiendo muy bien el estilo del director, es decir, intervenir lo menos posible y mostrar la cotidianeidad de esta comunidad de la manera más honesta posible.

    Sin embargo, hay otras películas que hacen lo mismo y mejor.

    Por ejemplo, comparen Huacho con la brasileña Mutum (presentada en el Festival de Lima del año pasado y está en Polvos).

    Mutum tiene exactamente los mismos parámetros estéticos minimalistas de Huacho: la sugerencia, la sutileza, los actores no profesionales, la cámara no instrusiva sino casi documental.

    Pero allí sí se ve la veradera pobreza: la mortalidad infantil, la violencia familiar y la desnutrición. Y todo muy sugerido, muy mezclado (y no enfatizado) con lo cotidiano.

    Otra que supera en este aspecto a Huacho, bajo los mismos parámetros estéticos, es la guatemalteca Gasolina.

    Aquí también la violencia y la brutal exclusión social de los indígenas están lo suficientemente sugeridos y puntualizados como para que lo “entiendan” algunos más que… los críticos de cine.

    Detesto, como ustedes, las películas políticas panfletarias (por cierto ¿aún las hacen?). Pero tampoco hay que irse al otro extremo, a pelas que so pretexto de distanciamiento y neutralidad terminan por no decir nada o casi nada.

    Y para ser totalmente provocador, diré que -a diferencia de las anteriores- una película que muestra la pobreza sin tapujos y con gran eficacia crítica es El Cuerno de la Abundancia. No es panfletaria y, al mismo tiempo, es mucho más “realista” que Huacho.

  4. paola
    7 de noviembre de 2009 at 17:06 — Responder

    excelente película!!

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