El precoz rostro de la maldad en Eden Lake

Niñez que mata. Así como la sueca Déjame entrar (Låt den rätte komma in), de Tomas Alfredson, recientemente llegó a la cartelera peruana otra valiosa película, también europea, que muestra un inquietante retrato de la adolescencia. Se trata de la británica Silencio en el lago (Eden Lake, 2008), opera prima de James Watkins, perturbadora visión de una etapa vital que, generalmente, aparece en el mainstream provista de apática sensiblería o carente de fuerza dramática y creatividad estética.

Eden Lake es un relato pesadillesco que abarca un par de días en un apartado campestre, donde se produce un enfrentamiento brutal entre una pareja que busca relajarse y una pandilla local integrada por púberes, que lucen siniestros desde el primer encontronazo frente a una laguna, por el alto volumen de un receptor radial.

Watkins, que asume igualmente el guión, consigue crear una sensación de auténtico miedo que se intensifica a partir de elementos tangibles muy bien aprovechados: la posesión de una moderna camioneta, el look citadino de los foráneos, la actitud discriminatoria de los malandrines hacia un pequeño de origen hindú, el hilo intergeneracional y multifamiliar de patología y violencia, el empleo de la tecnología en el estallido criminal, la falta de escapatoria en una localidad de escasa población, y la transformación de una geografía acogedora en trampa, laberinto, encierro y tumba.

Los niños de Watkins actúan poseídos por la envidia y el odio. Detonan una carrera deshumanizadora por la tortura del “otro”, que fuerza el instinto de supervivencia de Jenny, la intrépida combatiente que en la lucha apela a todos los recursos y que se sorprende a sí misma en una defensa desesperada que incluye el infanticidio intencional o involuntario. Hay que destacar especialmente la actuación de Kelly Relly -secundaria en Mrs. Henderson presenta y Sherlock Holmes-, que ofrece un tour de force de alto compromiso emotivo y físico, y cuyo rol reemplaza en la toma de decisiones a su novio Steve (Michael Fassbender, el recordado Archie Hicox de Bastardos sin gloria). Y del mismo modo, la de Jack O’Connell como Brett, el líder de los precoces desalmados.

Siempre he creído que el terror más impactante y que puede dejarnos absortos durante la proyección, es el que no implica motivos sobrenaturales. En esa línea, Watkins se luce con una propuesta de marcado realismo que explora la animalidad del ser humano. En tiempos en los que la niñez ocupa un espacio cada vez más grande en las páginas policiales en el mundo, Eden Lake subraya los estragos de la degradación social que rebasa a los adultos y coloca a los chicos en el papel de terribles verdugos, haciéndolos más víctimas que nunca.

Dirección y guión: James Watkins | 91 min. | Inglaterra

Intérpretes: Kelly Reilly (Jenny), Michael Fassbender (Steve), Tara Ellis (Abi), Jack O’Connell (Brett), Finn Atkins (Paige), Jumayn Hunter (Mark), Thomas Turgoose (Cooper), James Burrows (Harry).

Estreno en España: 6 de octubre de 2008.

Estreno en el Perú: 25 de marzo de 2010.