Robin Hood (2010)

El héroe y Sir Walter Loxley, un lazo adoptado en Robin Hood

En el imaginario cinéfilo, el personaje de Robin Hood, cuya presencia en el cine ya es centenaria, está principalmente ligado a la picardía de Errol Flynn, a la agilidad de sus años mozos y al oficio del diestro artesano que era Michael Curtiz, un cineasta del que ya no se habla pero que representa la época en que alguien de su talla podía estrenar cuatro, cinco, hasta seis largos en un año, llegando a acumular clásicos como Ángeles con caras sucias, Casablanca, Mildred Pierce o Yankee Doodle Dandy. En esas coordenadas, Las aventuras de Robin Hood (1938), codirigida por William Keighley, tenían un aliento épico de baja densidad, música trepidante y tono jovial. Era, como el título lo adelanta, una animada aventura.

En el camino, un gran filme dio un giro otoñal en 1976, Robin y Marian, de Richard Lester. Pues bien, la nueva versión del veterano Ridley Scott -que curiosamente también se ha ido convirtiendo en la vejez en incansable filmmaker de sus días- es una ambiciosa relectura que va por el otro extremo cronológico, porque sitúa al héroe en la etapa previa a su mítico accionar, cuando todavía se llama Robin Longstride. Es una suerte de “precuela” del esquema argumental de la leyenda que se ha consolidado en el transcurso del tiempo. El guión de Brian Helgeland (L.A. Confidential, Río Místico), Ethan Reiff y Cyrus Voris, muestra a Robin retornando de la Tercera Cruzada, apropiándose del nombre de un combatiente que fallece frente a él y accediendo al entorno de éste en Nottingham.

Igualmente, la apuesta de Scott podría considerarse, de modo simplificado, una aventura, pero esta vez no se trata de coreografiar peripecias y derrochar simpatía. La narración desarrolla una entonación grave y amarga, en la que prima un arisco Russell Crowe, aunque sin dejar de ser romántico y cumplidor, y una inquietud –muy en sintonía con la actualidad– por la legitimidad de las autoridades, el respeto de los derechos y las libertades de la población, y los compromisos de gobierno.

Ese ceño fruncido de escepticismo por el manejo del poder imprime a este Robin Hood una clara lectura política –ubicable con distintas faces en otras cintas de su autor como Blade Runner, Thelma & Louise, Black Hawk Down, etc.–, que hasta cierto punto funciona, dándose aires reivindicativos y resintiendo parcialmente la fluidez del relato. Una característica del cine de Scott, el recargado preciosismo visual, hace el resto, correcto en su mayor parte, y notable en la batalla central, pero sin evitar, como es usual, algún exceso en la parafernalia técnica.

En general, la película es mediana, y pasible de ser continuada ya en el periodo emblemático del mito. Pero quien sí brilla, aparte de Cate Blanchett en su nivel habitual, es un viejo amigo de los cinéfilos, Max Von Sydow, imponente, a sus más de ochenta años, como Sir Walter Loxley, el padre del soldado cuya identidad toma Robin, y que participa también en el enfrentamiento contra los franceses. El actor de origen sueco, que recientemente actuó en Shutter Island de Scorsese, luce entero, y aporta mucha prestancia a las escenas que comparte con Crowe y Blanchett, en un logrado conjunto de mutuas adopciones que llenan los vacíos parentales de cada uno.

Dir: Ridley Scott | 135 min. | EEUU

Intérpretes: Russell Crowe (Robin Longstride), Cate Blanchett (Marion Loxley), Max von Sydow (Sir Walter Loxley), William Hurt (William Marshal), Mark Strong (Godfrey), Oscar Isaac (Príncipe John), Danny Huston (Rey Ricardo Corazón de León), Eileen Atkins (Leonor de Aquitania), Mark Addy (Friar Tuck), Matthew Macfadyen (Sheriff).

Estreno en el Perú: 13 de mayo de 2010.

Estreno en España: 14 de mayo de 2010.

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4 comentarios

  1. Monich
    26 de mayo de 2010 at 10:58 — Responder

    Coincido con tu crítica. Ahora espero que Ridley me sorprenda en su próxima entrega

  2. carlos lazo.
    26 de mayo de 2010 at 21:08 — Responder

    Creo que a pesar de que Crowe es un buen actor, ya està muy viejo para hacer de Robin Hood, casi pisa los 50 años y que me vengan a decir que salta, cabalga como uno de 20 ya es muy fantacioso, y dificil de creer, pero bueno solo queda la resignaciòn de seguirlo viendolo haciendo papeles de heroe aventurero.

  3. Pablo
    27 de mayo de 2010 at 0:32 — Responder

    Quispe: Es un gran ejercicio Copiar y pegar. : – (

  4. Filippo Hart
    28 de mayo de 2010 at 0:38 — Responder

    Hola:

    De por sí, cualquier peli que sea un re-make, o en este caso, una nueva versión, siempre tiene las de perder. Es que lo malo de este siglo es que parece que se ha creido que no puede haber alguna peli donde se usen efectos especiales o en el que se repitan lo clasicos y mal usados tópicos del cine. Además, con la seguridad de un 95% cualquier remake-nueva versión siempe será pobre con la versión original. Y creo que la nueva aventura del jovencísimo Rusel Crowe no puede escapar a dicha sentencia, aunque le robe a los ricos para darle a los pobres.

    Creo fielmente que el valor de una peli se refleja en el mensaje que transmite (Ingmar Bergman, Akira Kurosawa, Pier Paolo Passolini) o en las sensaciones que el director le imprime a la peli (Hitchock, Kubrick, Tarantino). Ahora, Riddley Scott es un director al que no se le puede reprochar cosas como la fotografía (siendo un obsesivo del enquadre perfecto) ni aspectos tecnicos, lo que demuestras su calidad de técnico; pero tiene unas arrugas que aún no ha planchado: haber sido “premiado” por la ¿Academia? que da los oscar´s con 31 nominaciones para sus películas, de que ya sucumbió 2 veces en las arenas movedizas de realizar pelis no necesarias (Hannibal en el 2001 y la de Robbin Hood), el proyecto de la precuela de Alien rondandole la cabeza; con lo cual nos suele quedar en la boca un ligero tufillo de desilusión por la forma como va diluyendo la que fue su prometedora carrera con no acertadas elecciones.

    Sin ir más a fondo, Scott vuelve a echar mano a otro tópico del cine al tener en el reparto a su nuevo actor fetiche Crowe. Vale, que maestros como Hitchcock, Kurosawa, Bergman hacían lo mismo; pero una cosa es ver a Cary Grant en North By Northwest y otra muy distinta ver a un casi-anciano Crowe enfundando en mallas verdes, lanzar flechas y besar a la chica….recuerden que ROBIN CROWE LE ROBA A LOS RICOS PARA DARLE A LOS POBRES. Hubiese sido interesante ver a Crowe como el Rey Ricardo u en otro papel donde no pretendiera imitar al eterno joven Indiana Jones…es como ver el capitulo del Chavo del 8 con un Chespirito cuasi senil, con la voz rasposa y ridiculo fuera de sitio.

    De otro lado, creo que la temática de la peli más que acercarnos a un Robin más dramático no tiene otro efecto que el de recordar a aquellos que lo han precedido en tan dificil empresa; es que la actuación de Crowe no termina de convencer por el hecho de que se le ha alejado del habitat natural de todo Robien (el Bosque de Sherwood) para hacerlo lucir como una segunda parte de Kingdoom of Heaven (del mismo director). Todo ello nos lleva a la pregunta ¿que hubiese pasado si Crowe hubiese aceptado el papel del Sheriff de Nothingham en el 2007?, ¿cual hubiese sido el destino de la peli?…pues nunca lo sabremos, al menos que por allá en el 2030 junto con el estreno de Rocky XX se vea Robbin Hood 2030….total, recuerden que ROBIN HOOD LES ROBA A LOS RICOS PARA DARLE A LOS POBRES.

    Finalmente, que se puede esperar de la peli?…culturizarnos?, entretenernos?, que futuro le depara a la dupla Scott-Crowe y la bella Cate?…pues bien, Robin Hood version Ridley Scott es una peli facilona, para pasar el rato sin tanto apuro mental, para verla en casa con cancha casera y peli de Polvos Azules o el distribuidor pirata que uno tenga mas cerca. Supongo que tanto Crowe como Cate tendrán futuros proyectos donde esperemos recuperen los puntos interesantes que vimos en otras pelis suyas.

    Ridley Scott tiene 3 proyectos a futuro: la precuela de Alien (lamentalemente será destruida al ser filmada para verla en 3D) para el 2012 y otras 2 pelis que por ahora solo sabemos los titulos: Brave the New World y The Forever War. Esperemos que aunque hayan pasado más de 33 años desde que Scott nos deleitó con The Duellist, podamos recuperar a un gran director de cine.

    Gracias.
    Atte. Filippo Hart

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