Festival de Lima 2010: Agua fría de mar

Viendo Agua fría de mar, de Paz Fabrega, uno puede tener la impresión de que Antonioni pasó unas vacaciones en las bellas playas de Costa Rica, pero que las interrumpió muy pronto, ya que este filme no tiene ni la duración ni el vuelo de las obras del famoso realizador italiano, aunque sí sus tiempos muertos (sin abusar) y un juego de sugerencias que la hacen interesante.

El centro del filme es la relación que se establece entre dos mujeres, una joven de familia adinerada en un paseo por Año Nuevo con su novio y otra, una niña que acampa en la playa con su familia de extrema pobreza. El talante reticente y aburrido de la niña rica es la parte antonioniana del filme, mientras que su contraparte infantil, ansiosa y exuberante, establece un contraste marcado que impide que la cinta caiga en el pasmo total. El resultado de esta contraposición es una cierta tensión que recorre todo el filme y que alimenta la insatisfacción vital de la joven y un cierto frenesí autodestructivo en la pequeña. Reinan aquí, entonces, las insinuaciones, sugerencias, sobreentendidos, comportamientos intrigantes, sazonados con ligeros toques de angustia.

Esto hace que la película esté abierta a diversas interpretaciones –dramáticas, sociales y de género–, a cargo del espectador. No se espere, sin embargo, suspenso, emoción, claridad o resolución de conflictos por lo demás ocultos en medio de un Año Nuevo en la playa. Por el contrario, todo transcurre durante situaciones cotidianas, aunque en espacios sociales muy distintos, no exentos de algún detalle inquietante (¡esas serpientes marinas!). Otro aspecto que favorece este vago entramado subyacente podría ser el hecho de que las personalidades de las dos protagonistas estén trocadas, es decir, que el carácter y actitud de la niña correspondería más bien a la de la joven pituca, y viceversa, el temperamento más reticente de la mayor podría corresponder más bien a la pequeña. No se espere tampoco un paisaje turístico ni un tratamiento de este paisaje a la manera de Spielberg en Jurassic Park; en cambio, tendremos una ambientación realista y algunos momentos de belleza crepuscular al pie del mar.

Sea como sea, no se trata para nada de una película pretenciosa sino más bien de una obra muy personal y con procedimientos misteriosos felizmente acotados. Recomendable para quienes gusten de acertijos de imposible resolución o amantes de la indefinición, la vaguedad y la parsimonia.

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2 comentarios

  1. Carlos Gonzales
    16 de agosto de 2010 at 10:40 — Responder

    “…no tiene ni la duración ni el vuelo de las obras del famoso realizador italiano…” What? No se en que se basa el comentarista de esta pagina para emitir tal opinion. Si bien es cierto no tendra la duración usual a la que estamos acostumbrados de Antonioni pero ya el hablar del “vuelo” de esta obra es un insulto. La pelicula de este “vuelo” como el osado comentarista aqui publica acaba de ganar el premio especial de ficción en el ultimo Festival de Lima, Peru 2010, asi que para mentir y comer pescado hay que tener mucho cuidado.

    Felicitaciones para Paz Fabrega y el cine costarricense.

  2. Juan José Beteta
    16 de agosto de 2010 at 11:37 — Responder

    Carlos: Decir que no tiene el mismo “vuelo” es sólo una simple opinión, no una mentira. Y decir que no tiene el mismo vuelo que las películas de Antonioni no necesariamente es restarle méritos a Agua fría del mar. Al contrario. A muchos podría parecerles menos aburrida que los filmes del director italiano y ubicarla en un “término medio” de aburrimiento (en esa escala, las de Antonioni estarían en el nivel de aburrimiento total).

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