Festival de Lima 2010

Dos hermanos, de Daniel Burman, es una cinta de y para cincuentones. Se mueve en un ambiente donde predominan las personas de esa edad o mayores, con algunos personajes base 4 y alguna joven veinteañera, y con ocupaciones un poco marginales en un contexto social de clase media alta, aunque en declive.

Hay varios aspectos originales que hacen especial Rabia, de Sebastián Cordero. La primera, y más importante, es que se trata de una obra bi-género; es decir, que funciona tanto como un thriller de suspenso como una historia de amor, cierto que un amor loco y descabellado.

Los elementos perturbadores aparecen desde el comienzo, cuando el protagonista José María –un trabajador inmigrante colombiano en el País Vasco– empieza a evidenciar rasgos agresivos y luego posesivos sobre su inocente novia, Rosa, otra colombiana que labora como empleada doméstica en una mansión señorial, algo tétrica.

La separación que Norteado presenta es la de las familias, ya que los personajes tienen familiares en el otro lado; el protagonista insistirá en pasar pese a un fallido intento previo, mientras que quienes lo alojan transitoriamente ya se quedaron atascadas en Tijuana.

Se combinan, entonces, dos tiempos, el de quienes aún tienen esperanzas de pasar la barrera y quienes ya la han perdido (y dan por terminados sus relaciones de pareja con los del otro lado); entre ambos se establecerá fugaces relaciones triangulares.

La casa muda, opera prima del director Gustavo Hernández, se concentra en una sola anécdota, la visita de una joven con su padre a una vieja casona en el campo que está en venta; y en la cual caerá bajo el influjo maligno de la vivienda.

A partir de ello, la historia se desarrolla con todos los trucos del género y realmente mantiene la tensión y el miedo gracias al tiempo real, que no nos hace apartarnos un momento de las peripecias de la acción, por más convencionales que parezcan.

Norteado, opera prima de Rigoberto Perezcano, es una película fronteriza, en más de un sentido. Su protagonista, un joven mexicano llamado Andrés García, siempre está en medio de encrucijadas de mayor o menor gravedad, pero se impone la desdramatización en el relato.

El realizador consigue filtrar sutileza y gracia en una locación como Tijuana, la demonizada comarca del kete y la metralleta, y un contexto de incertidumbre y angustia, sobre si pasará o no, si podrá honrar la deuda con los primos, si el amorío naciente con la muchacha da para más.

to the sea

Alamar, de Pedro González-Rubio, apenas tiene una premisa, su sinopsis es resumible en pocas palabras. Su propuesta no tiene nada de extraordinaria, mas su ejecución es notable, límpida, pareciera filmada desde la perspectiva de los corales (bajo el agua), de las aves (desde el bote y la playa) y de las plantas (en la cabaña y florales).

No se percibe ni casualmente un elemento perturbador que corrompa la armonía de la convivencia en el Banco, del que Jorge y Natan forman parte natural en el metraje.

Rompecabezas es un ejemplo de opera prima acertadamente austera, que evita correr grandes riesgos y es consciente de lo que puede lograr con escasos elementos bien explotados.

La directora y guionista Natalia Smirnoff contempla la tensión de la protagonista y sus vacilantes pasos en planos dilatados, la acompaña con la cámara en mano, bamboleante, encuadra cómo coge delicadamente las piezas y casi conversa con ellas, sus dedos las acarician como lo haría con sus seres queridos.

En Carancho, Pablo Trapero se apoya en dos intérpretes notables, Ricardo Darín y Martina Gusman, intensos y muy expresivos, para (des)encarrilar esta trama de simulacros y trancazos alrededor del cobro de indemnizaciones por los accidentes de tránsito, una de las mayores causales contemporáneas de mortandad, en el Perú, Argentina y muchas otras partes.

Pero en Carancho no sólo se muere por la impronta de los fierros retorcidos o las carrocerías aplastantes, ya que la colisión de los intereses y los hilos de la corrupción empuja al enfrentamiento criminal.

Viendo Agua fría de mar, de Paz Fabrega, uno puede tener la impresión de que Antonioni pasó unas vacaciones en las bellas playas de Costa Rica, pero que las interrumpió muy pronto, ya que este filme no tiene ni la duración ni el vuelo de las obras del famoso realizador italiano, aunque sí sus tiempos muertos (sin abusar) y un juego de sugerencias que la hacen interesante.

alma provinciana

Páginas heroicas y Alma provinciana nacieron prácticamente juntas, sin embargo, tienen hoy destinos totalmente contrarios. La peruana no tuvo ni templario ni cruzado que la cuidara, deferencia que sí gozó su par colombiana con la figura de Doña Clementina Pedraza Vda. de Rodríguez, quien alejó del olvido el legado de su esposo.

Aquí están, estas son las películas ganadoras del XIV Festival de Lima, anunciadas en la ceremonia de clausura realizada en el Museo Pedro de Osma en Barranco:

PREMIOS DEL JURADO OFICIAL
Premio a la Mejor Película de Ficción
Hotel Atlántico, de Suzana Amaral (Brasil)

Premio a la Mejor Dirección
Hotel Atlántico, de Suzana Amaral (Brasil).

En Octubre, como en pocas películas peruanas, las referencias cinematográficas resultan más que evidentes. Reconocemos el ritmo y humor de una cinta de Aki Kaurismaki, el estilo austero de la uruguaya Whisky -su referente principal-, su afinidad temática con El dinero de Bresson, y hasta la sombra de Francisco Lombardi rondando en su retrato costumbrista de algunos personajes y situaciones de la marginalidad urbano-limeña que habita en zonas como El Cercado, Magdalena o Barranco.

José Martí, el ojo del canario es un buen filme que, sin embargo, estéticamente, parece hecho hace 20 ó 30 años. Muestra la infancia del héroe nacional cubano José Martí entre los 9 y 17 años de edad, para lo que hace una impresionante labor de reconstrucción histórica, con un vestuario y ambientación a todo dar, y una fotografía sobresaliente, que produce la sensación de una superproducción a gran escala (aunque en realidad no lo es).

Asimismo, hay una notable fluidez narrativa, que logra hilar una secuencia biográfica en torno a las fuertes tensiones familiares, primero por el espíritu justiciero y rebelde del padre de Martí y, luego, por el creciente enfrentamiento entre ambos, cuando el José Julián adolescente se enfrenta a su progenitor al unirse a la lucha por la independencia de la isla.

El jurado de la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI), integrado por los críticos Mario Castro, Sebastián Pimentel y Gabriel Quispe, otorgó el premio a la Mejor Película de Ficción del 14° Festival de Lima a la cinta mexicana Norteado, opera prima de Rigoberto Perezcano.

dawson isla 10

Mi vida con Carlos, de Germán Berger Hertz, es un documental intimista, sentimental, que se pretende universal por tratar el tema de la conservación del recuerdo familiar e, indirectamente y con mucho menos eficacia, de la memoria colectiva frente a un pasado tortuoso. Aunque conmovedor, no despierta mayor entusiasmo pese a ser uno de los mejores en técnica con el lenguaje.

A Dawson Isla 10 es imposible no sufrirla. La sobreactuación parece estar propuesta adrede por su director, Miguel Littín, en aras de hacer todo más enfático y pregonero, pero no es así, son los suyos yerros indefendibles para un artesano de más de cuatro décadas en actividad, que parece haber perdido la orientación del drama.

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