Caza a la espía | Juego de traiciones (2010)

Fair Game

La americana impasible

Caza a la espía, título español más sugerente (insólito) que el original, Fair Game, dirigida por Doug Liman, el encargado de la primera entrega de la saga Bourne, y escrita por los hermanos Butterwoth, Jez y John-Henry, es una pieza exquisita, inusual, sobria y rigurosa bien arropada por excelentes intérpretes, de interesante cine político, dirigiendo la mirada en los restos de la memoria que nos puedan traer Pollack y Pakula. El guión es obra de dos buenos dramaturgos británicos, basado en el libro, “The Politics of Truth”, escrito por el matrimonio norteamericano protagonista, la ex funcionaria de la CIA, Valerie Plame y el ex diplomático y periodista, Joe Wilson.

Siete años después del período histórico retratado, la sucia guerra de Irak y la más sucia política del ex presidente Bush Jr., llega el filme, queremos pensar, en un buen momento. No sólo porque acaban de aparecer documentos secretos sobre la guerra publicados en internet, también porque la población mundial parece un tanto anestesiada (todo ha pasado a un segundo plano debido a la crisis económica) en cuestiones sobre creer, dudar y cuestionar siempre las noticias de los mass media y las decisiones que nos llegan del poder. Un momento en el que al parecer se ha puesto el punto de mira en nuevos territorios, Yemén, Afganistán, en una infinita búsqueda del enemigo mundial. Y aquí es donde me resulta todo un misterio, casi como el de la infumable santisimatrinidad, la intensa labor antiproliferación en el que tanto se realizaba esta mujer para salvar la civilización, con una familia con dos hijos pequeños a los que apenas veía, y por lo que fue pagada, cual fanático grupo terrorista o religioso, con una buena cuchillada por la retaguardia. Los Coen supieron reírse bien del tema en Quemar después de leer.

Con una elegante estética visual, fría en tonos azules, fotografía realizada por el mismo Liman, y un rodaje lineal en el tiempo, se ha contado, con cierto estatismo, estrictamente los acontecimientos que entonces supusieron todo un escándalo. Así, con una metodología que imita a “Todos los hombres del presidente”, (1976, Alan J. Pakula), se cuentan unas vidas privadas afectadas por una mentira política que ya todos conocemos de sobra, mentira que ha generado muchos muertos. Delincuencia pura y dura del mundo de la política. Dirán, y ahora ¿por qué más de lo mismo? De entrada porque es real, y por lo tanto verdad y en cierto modo desconcertante, no estamos ante un guión creado por un entretenedor. Una verdad que fue enterrada por la voz más alta de la mentira, con los mass media de cómplices, como es habitual. Segundo, porque conviene recordar la maneras y trucos sucios del poder, y no olvidar que la democracia la estamos dejando en manos de alimañas con intereses económicos.

Fair Game

Quizá Liman, que sorprendentemente venía de recientes mediocridades como “Sr. y Sra. Smith” y “Jumper”, y los hermanos Butterworth han pasado por encima la labor de esta espía de la CIA, que posiblemente tuvo más sombras de las que muestra. La dura Valerie Plame/siempre virtuosa Naomi Watts, casada con Joe Wilson, un intelectual que cuestiona los tópicos habituales y aún con alma rebelde según el retrato ofrecido, y a quien Sean Penn le da la talla perfecta, está encargada de investigar, junto con un grupo de expertos del departamento, si ha habido movimientos (entre países vecinos) de material para la construcción de armas nucleares en Irak.

La aparición de unos tubos que no conducen a nada en concreto, y la misión encargada al marido, ex diplomático que conoce bien estos países, de averiguar si Níger vendió uranio enriquecido a Iraq para dicho propósito, además de la implicación del familiar de un químico iraquí en labores de espía que conducirá a la muerte a varios científicos y sus familias, dan un resultado negativo que será manipulado y obviado por el poder. Entonces es cuando Wilson publica un artículo en el New York Times contando que esas armas de destrucción masiva no existen, que no es cierto que se encontraran pruebas en África al respecto. Las represalias por bocazas irán contra su mujer, que es desenmascarada públicamente como espía. Algo que les llevará a un infierno particular.

In the Loop, 2009, de Armando Ianucci, mostraba la obscena manipulación del poder político por medio de la palabra. Claro que es una producción británica. Caza a la espía lo hace desde un aspecto histórico, como un testimonio histórico, con una realización contenida y discursiva en aras de mostrar la realidad tal cual fue sacrificando la acción pura del thriller. Es una cinta discursiva, pero lo es de manera clara. Al contrario que todos los hombres del presidente, la claridad en el uso de la palabra adecuada de Wilson es de un idealismo que sorprende, en cambio la inquietante calma de su mujer dice mucho sobre estos guardianes de la civilización.

Caza a la espiaFair Game. Dir. Doug Liman | 106 min. | EE.UU:

Intérpretes: Naomi Watts (Valerie Plame), Sean Penn (Joseph Wilson), Sam Shepard (Sam Plame), Ty Burrell (Fred), Brooke Smith (Diana), Noah Emmerich (Bill).

Guión: John-Henry Butterworth y Jez Butterworth; basado en los libros “The Politics of Truth”, de Joseph Wilson, y “Fair Game”, de Valerie Plame Wilson.

Estreno en España: 5 de noviembre de 2010.

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1 comentario

  1. 4 de septiembre de 2011 at 20:16 — Responder

    Es una pelicula discursiva, como bien dices, pero la del peor tipo, seriota, creyendose estar diciendo cosas muy importantes, recargadamente “politica”, nada cinematografica, aburridisima sin más.
    Me da la impresion ademas que es una pelicula hecha a la medida del proselitista Sean Penn, quien en su tosudez izquierdosa ya hemos visto paseando con ‘anti yanquis’ de todo pelaje. Ha llevado su rollo ‘politico’ al cine. Le falta humor, relajarse. Hasta Michael Moore haria un gesto adusto al ver esta pelicula.

    Los creditos finales me despertaron recien del soponcio, y ahi encontré el verdadero interes de la historia. En cualquier caso, preferiria ver un documental del caso (no creo que me dé para leer el libro). Me imagino que sin Naomi o Sean en los protagonicos, esta pelicula no la ve ni Hugo Chavez. Terrible.

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