Un balance del Festival de Cine de Rotterdam 2018

En la edición 47 del International Film Festival Rotterdam, Brasil tuvo una importante presencia con un total de 21 producciones, entre largos y cortometrajes, llevándose a casa el premio Bright Future con el filme “Azougue Nazaré” del nordestino Tiago Melo, película protagonizada por actores no profesionales que transcurre durante el carnaval de Pernambuco.

En el festival se pudo apreciar también una importante selección de películas chinas, entre ellas la ganadora del premio Tiger fue “The Widowed Witch”, de Cai Chengjie. El filme “Silent Mist” de Zhang Miaoyan no defraudó, con sus largos planos secuencia y escasos diálogos en una comunidad ribereña, sin embargo, personalmente me marcó muchísimo más una película previa exhibida años antes del mismo director, “A Corner of Heaven”.

Imprescindibles fueron también “Mrs. Fang” de Wang Bing, que ganó el Leopardo de Oro en Locarno 2017, y “Dragonfly Eyes” del artista conceptual Xu Bing, quien también compitió en el festival suizo del año pasado. Este retrato voyerista de la sociedad contemporánea, realizado a partir de la edición de 7 mil horas de imágenes disponibles en internet, generadas por cámaras de vigilancia en las calles de China. La película cuestiona los límites entre el documental y la ficción, ya que sobre las imágenes reales se construye una narrativa ficcional.

“Azougue Nazaré”, de Tiago Melo (Brasil).

El Festival de Rotterdam privilegia las películas digitales y el uso de técnicas mixtas, mezcla de formatos, híbridos. Se puede destacar que el festival no divide a las películas por géneros, ficción versus documental, abriendo posibilidades a nuevas formas narrativas que combinan documental y animación, docuficción, cine de ensayo o todo en uno.

Entre los cortos y largos que descubrí y me impactaron me quedo con estos:

  • “My Friend the Polish Girl”, de Ewa Banaszkiewicz y Mateusz Dymek.
    Esta ¿ficción? ¿documental? ¿docuficción? explora la relación entre el personaje retratado y la directora, el contrato entre una mujer polaca exhibicionista viviendo en Londres y la realizadora de una ópera prima. La película transgrede las reglas entre géneros creando una película que mezcla animación con escenas de metalenguaje.
  • La colombiana “La torre” de Sebastián Múnera, grabada predominantemente en blanco y negro, con algunas escenas a color, narra la historia de una librería publica que explotó durante un atentado en Medellín.
  • La muestra de cortos de Zhou Tao, artista plástico chino quien ha exhibido en el Museo Guggenheim y ha ganado premios en el festival de cine experimental Ann Arbor.
  • “Armageddon 2” de Corey Hughes, videoarte de la generación postinternet y culturas digitales, producido durante el taller de documental de Werner Herzog en Cuba, acerca de la lentitud del internet en la isla.
  • El nuevo corto “The Walker” de Su Hui-yu, artista taiwanés que tuvo una retrospectiva de sus cortometrajes en IFFR 2017.
  • “The Nest”, deconstrucción comica del afro futurismo, realizado por el colectivo de artistas multidiciplinarios de Nairobi.
  • “Arr. for a scene” de Jonna Kina, registro de la performace sonora de artistas foley.

Entre las novedades que ofreció este año el Festival de Rotterdam estuvo el IFFR Unleashed, una nueva plataforma de pago de VOD (video on demand) para cineastas independientes que permite mostrar sus películas a una audiencia internacional.

Por otro lado, este año como parte de su política editorial, el festival tuvo un enfoque en la inclusión social, buscando incluir más películas de realizadores de minorías étnicas y diversidad sexual.

Asimismo, el IFFR dedicó un programa a películas de realidad virtual VR realizadas por directores del movimiento Pan-African Cinema Today (PACT).

Además de crear el premio de The Acolytes donde dos discípulos designados por Apichatpong “Joe” Weerasethakul recibieron un fondo que les permitió exhibir sus nuevas obras, ellos fueron el joven director tailandés Pathompon Mont Tesprateep y Grada Kilomba, realizadora portuguesa.

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