Llegó finalmente el nuevo largometraje de Sam Levinson, protagonizado por la pareja conformada por Zendaya y John David Washington. “Malcolm & Marie” tuvo su esperado estreno en streaming vía Netflix, siendo la primera película de Hollywood escrita, rodada y post producida enteramente durante la pandemia de la covid-19, y siguiendo los protocolos de seguridad aprobados por la industria cinematográfica de mayor impacto en el mundo.

Los equipos de rodaje contaban con un número máximo de 12 personas por set y los actores, quienes también figuran como productores de la película hicieron su propio maquillaje durante la filmación. Se sabe además que todo el equipo hizo cuarentena juntos, el rodaje se realizó en secreto en junio del 2020. Una novedad para todos los involucrados. 

Malcolm & Marie cuenta la historia de una pareja, un director de cine y una actriz, quienes llegan a casa luego del estreno del largometraje que Malcolm dirigió y, a la espera de recibir las críticas por el mismo, comienzan a discutir entre ellos, al comienzo de pequeñeces pero poco a poco los argumentos se vuelven más personales y profundos, descubriendo así las heridas de esta relación de aparente éxito y glamour abriéndose dolorosamente. 

El primer plano de la película nos devela un blanco y negro estilístico, uno que nos remite a una película del Hollywood clásico. En él se observa una elegante casa y a dos personas de gala entrando en ella, pero pronto se levantará el velo que envuelve a esa relación. 

Malcolm llega a casa eufórico luego de la emotiva respuesta que ha tenido su primer largometraje en la noche de su estreno. No deja de hablar de la emoción que sintió, la conexión con el público, con la crítica y de sus temores de que, al ser un director negro, los críticos escriban de la película enfatizándola hacia el tema racial y obvien el verdadero mensaje. Marie, claramente incómoda con la actitud de Malcolm, le cocina pasta y guarda silencio. En los primeros segundos ya tenemos clara la posición de ambos. Una tormenta está por estallar y estamos en primera fila para verlo. 

La película plantea el debate entre la diferencia del apego y el amor. ¿Una pareja que puede llegar a decirse cosas tan crueles, realmente se puede amar de verdad? ¿Es que solo siguen juntos para continuar lastimándose o es la costumbre lo que los mantiene juntos?

Malcolm habla de sus películas con la misma fuerza que con la que reprende a Marie. Ambos tratando de cubrir al otro completamente con su identidad, intentan constantemente hacer que no se distinga la barrera entre uno y otro, solo los gritos nos ayudan a hacer una separación entre ellos. 

La fotografía aporta mucho en ello, por momentos nos hace una clara separación en planos muy cercanos del dolor que se están causando y por momentos nos separan de ellos mostrando la distancia entre una habitación y otra mientras van discutiendo o buscándose para discutir. La cámara es un simple espectador quieto y temeroso por lo que pueda pasar después.

Malcolm y Marie (M & M) son personajes con tanto ego como inseguridades, dos caras de la misma moneda que necesitan colocar sus nombres en el título de la película para reafirmar su posición en la historia. Levinson, quien además es el guionista de la historia, sabe que tiene dos personajes que tienen la necesidad de ser vistos, una necesidad que sobrepasa el resto de sus decisiones. Llegarán a límites inimaginables con tal de lograr ser vistos y reconocidos como tal. Marie le reclama repetidas veces a Malcolm, donde más le duele, en su propia creación, que no lograría su posición de no ser por ella, ya que se considera la base de su inspiración. Esta discusión se percibe con mucho eco, ¿Cuál es la base de la inspiración de un autor? ¿Es su vida, su pareja, sus creencias o vivencias? Levinson nos lo pregunta a nosotros y es Malcolm quien hace su mejor esfuerzo para responder, a pesar de que la respuesta queda en duda cuando Marie revela que pudo haber sido mejor actriz que la protagonista por lo que finalmente optó Malcolm. “Soy mejor que ella porque yo lo he vivido”, dice Marie.

Sutilmente entramos al debate entre los límites de la actuación y de la autenticidad de la autoría. Es reiterativo porque estas son dudas que los autores y creativos no dejarán de tener jamás y es precisamente como estar encerrado en una casa de lujo y no poder hacer otra cosa más que discutir todo el tiempo de tu estadía.

El apego y codependencia entre M & M se trabaja desde el subtexto de las interpretaciones que nos dan sus protagonistas: “te ataco, pero no puedo estar sin ti”, “te quiero, pero no te soporto”. Actitudes malamente romantizadas que finalmente llevan a destruir una relación, pero ellos siguen ahí dispuestos a continuar la batalla y hasta lograr ser quien tenga la razón.

Podríamos decir que M & M son en realidad una batalla  de una sola identidad, la batalla que uno tiene consigo mismo, dos aspectos de la misma persona conflictuada entre sí y que no soporta dejar ninguna parte de su identidad detrás. Inclusive si una parte de sí mismo, del ente de la relación, sea quien obliga al otro a salir. En este caso hablamos de Marie, quien es la que sale de la casa cuando puede, cuando logra tener un poco de aire y reflexión que le ayuda a regresar con más fuerzas. Es solo mediante sus salidas en las que Malcolm se ve obligado a salir, perdido y sin control, en búsqueda de su otra mitad. Malcolm solo logra salir de la casa que tienen cuando ve que Marie se aleja de él, tal cual ella lo menciona en diálogo:

“It’s not until you’re about to lose someone, that you finally pay attention“. (“Solo cuando notas que estás perdiendo a alguien es cuando finalmente le prestas atención“).

Al sentirse tan poca vista, ella es la única que logra sacarlo de sí mismo (y de la casa perfecta en la que decidió resguardar su ego). Malcolm necesita a Marie para que resguarde su humanidad. 

Las impecables interpretaciones de John David Washington (a quien lo hemos visto más recientemente en Tenet de Christopher Nolan) y  Zendaya (protagonsista en “Euphoria”, serie de HBO del mismo director que este film, Sam Levinson) nos dan un matiz sobre estos personajes que resulta imprescindible para poder empatizar con ellos a pesar de las acciones que toman. Se puede percibir la autenticidad de sus actuaciones, en vez de juzgar la dinámica de la relación se prestan a representar a personajes tan conflictuados que prefieren pelear toda la noche antes que dormir. Zendaya tiene experiencia interpretando a personajes como Marie, mujeres que han abusado de las drogas, inclusive se podría ver a su personaje como una evolución natural del personaje que interpreta en “Euphoria”, Rue. En este sentido, su casting se siente como una evolución natural dentro del rango que sabemos que maneja, de momento tendremos que esperar un poco más para verla en “Dune” de Denis Villeneuve y conocer qué otros matices nos puede entregar esta actriz que tanto promete. Junto a ella, John David, quien no suele tomar este tipo de papeles, interpreta a un maniático Malcolm con una impecable naturalidad, la inseguridad innata de este tipo de personajes se puede ver en sus microgestos, en las miradas que dirige a Marie. Le teme mucho y la necesita pero solo puede demostrarlo minimizándola y no validando sus emociones. 

Levinson nos trata de mostrar la cruda realidad de los artistas devorados del ego, pero además nos dice que no todo lo que brilla es oro.  Inclusive cuando Malcolm recibe una crítica positiva de su película no puede aceptar el cumplido ni ser feliz con el resultado, en momentos así nos sirve tener a Marie al frente para externalizar la voz del público en la historia. 

El filme funciona como un retrato del confinamiento a pesar de que ese no es el tema del que trata. Son dos personajes literalmente confinados y que lo máximo que pueden salir es a un par de metros fuera de su hogar. En este confinamiento son obligados a enfrentarse a sentimientos que de otra forma podrían continuar ignorando. Algo con lo que muchos espectadores pueden empatizar sin duda alguna y que además habla mucho de la voz del autor, alguien que escribe dentro del confinamiento puede concebir con más naturalidad una historia de este tipo.

“Malcolm & Marie” finalmente termina en una perspectiva observacional sobre los sucesos ocurridos esa noche, no toma partido sobre una relación tan lastimada y tóxica que llevan los protagonistas. Marie tiene la necesidad de salir por última vez, tomar fuerza antes de regresar a la dinámica lastimosa que la pareja mantiene, Malcolm la busca y nosotros asumimos el rol del hogar, que observa todo lo que ocurre sin poder actuar sobre ello. Levinson logra su retrato sobre una relación a la cual no podemos salvar, por más que lo queramos.